16.08.19
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#ASLTARANTINO | Death Proof | Las chicas superpoderosas, por Gustavo Noriega

En Death Proof, Tarantino presenta algunas características que retomaría en Bastardos sin gloria y en Había una vez…en Hollywood. Como siempre, se trata de una película de un cinéfilo rabioso pero esta cinefilia ya no es sólo la de un espectador sino de la un hombre de la industria. Parte de su fascinación con un tipo de films, los exploitation, pero lo que el director recrea no es sólo su contenido ficcional sino su mecanismo de producción (de hecho estaba pensada para ser exhibida en una doble función con Planet Terror, de Robert Rodriguez) Así, en su narración, son importantes los dobles de riesgo y los autos hechos “a prueba de muerte” con los cuales se puede chocar a gran velocidad sin poner en riesgo la vida del conductor. También el director usa como insumo de Death Proof los mecanismos de distribución y exhibición de este tipo de películas. Como las copias en fílmico recorrían físicamente el circuito de cines “grindhouse”, se gastaban rápidamente, perdiendo algo del metraje en el camino. Tarantino replica esa situación creando de cero rayas, manchones y saltos abruptos en el montaje productos de metros de cinta “perdidos”.

Por otro lado, Tarantino presenta por primera vez el gesto de corregir con la ficción el mundo de la realidad, como en Inglorious Basterds, convirtiendo a las chicas que típicamente son las víctimas de las películas en heroínas vengadoras. Ese gesto emancipatorio de las mujeres se hace dejando la marca del director. Sus chicas no son necesariamente productos del mundo real sino del de su mente: son cinéfilas, mal habladas, sexualmente activas, beben y conversan incansablemente con gracia e ingenio. Son los muchachos de Perros de la calle pero no sórdidos y sombríos sino sexys y encantadoras. A la escena de la tortura de su primera película, el director le contesta con la del “lap dancing”, con un Kurt Russell prácticamente maniatado, sufriendo estoicamente el contorneo de Vanessa Ferlito al son de “Down in Mexico”, por The Coasters, probablemente una de las escenas más logradas de la filmografía de Tarantino (ciertamente, una filmografía plagada de grandes momentos, más que de grandes películas).

El encuentro entre el ingenio desbordado de Quentin Tarantino con la frescura y luminosidad de los dos grupos de chicas que protagonizan la película convierte a Death Proof en una feliz celebración. Significativamente, el director la considera su peor película con lo cual la probabilidad de que vuelva a sumergirse en estas aguas cristalinas es bastante baja.

© Gustavo Noriega, 2019 | @Gus_Noriega

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 

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