19.10.18
Cine _ Estrenos

Crítica: All Inclusive, por Matías Orta

(Argentina, 2018)

Dirección: Diego Levy y Pablo Levy. Guion: Diego Levy, Pablo Levy, Ignacio Sánchez Mestre. Elenco: Alan Sabbagh, Julieta Zylberberg, Mike Amigorena, Marina Bellati, Mariana Chaud. Producción: Sebastian Perillo, Martin Firpo, Fernando Abadi. Distribuidora: Digi Cine. Duración: 92 minutos.

Entre los nombres de las comedias argentinas recientes, los directores Diego y Pablo Levy están abriéndose paso de manera silenciosa pero firme. Este dúo de hermanos debutó con el documental Novias – Madrinas – 15 años, y luego pasaron a la ficción gracias a Masterplan, de 2012. All inclusive es su nuevo largometraje, y la oportunidad de confirmar su talento.

Pablo (Alan Sabbagh) es arquitecto. Lucía (Julieta Zylberberg) trabaja como modelo publicitaria. Ambos conviven, se aman, y aunque él todavía no está listo para formar una familia, parecen tener muy buenas perspectivas del futuro. Pero las cosas comienzan a complicarse cuando Pablo es echado de su trabajo y decide no contarle la verdad a Lucía. A todo esto, un detalle: la noche anterior a su despido, Pablo había reservado un All Inclusive en Brasil y no tiene manera de cancelarlo. De modo que hacen el viaje, en el que Pablo aprovechará para tratar de solucionar sus problemas. Pero en ese contexto paradisíaco, coordinado por Gilberto (Mike Amigorena), los problemas se irán incrementando.

La película forma parte de la tradición de comedias ambientadas durante las vacaciones, con conflictos hogareños que salen a la luz y la participación de otros personajes que terminan afectando las vidas de los protagonistas. Como en Masterplan, el humor surge a partir de los equívocos y de la mala suerte del antihéroe que encarna Sabbagh (todavía hoy, uno de los actores más subvalorados del cine nacional): un hombre joven pero chapado a la antigua (aunque no lo admita), que cela a Lucía ante la presencia cada vez más insistente del simpático Gilberto y que vive atormentado por sus propias inseguridades. En la mitad del film, los Levy llevan la historia en una dirección diferente, más arriesgada, pero se las arreglan para conservar el tono y ser consecuentes con su verdadera intención, que es la de mostrar cómo funcionan las relaciones de pareja en el siglo XXI.

Al trabajo de Sabbagh y su química con la siempre estupenda Julieta Zylberberg se les suman Marina Bellati y Mariana Chaud; encarnan a una pareja que conocen en Brasil, con una incidencia decisiva en la trama. Por su parte, Mike Amigorena divierte -y se divierte- como un brasileño festivo y desprejuiciado.

En All Inclusive Diego y Pablo Levy demuestran que tienen con qué para consolidarse entre los mejores directores especializados en comedia. Aunque capturan el sabor de las producciones provenientes de los Estados Unidos, siguen desarrollando lo que parece ser un estilo propio y personal.

 

 

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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