03.09.19
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Crítica: Amante fiel (A Faithful Man), por Fredy Friedlander

(Francia, 2018)

Dirección: Louis Garrel. Guion: Jean-Claude Carriére, Louis Garrel. Elenco: Louis Garrel, Laetitia Casta, Lily-Rose Depp, Joseph Engel. Producción: Pascal Caucheteux, Gregóire Sorlat. Duración: 75 minutos.

Abel (Louis Garrel) parece ser muy feliz junto a su compañera desde hace tres años, Marianne (Laetitia Casta). Pero casi al inicio de Amante fiel (L´Homme Fidele), ella le comunicará una gran novedad. Y tomará desprevenido no sólo a Abel sino al propio espectador, quien, estupefacto, escuchará la asombrosa confesión.

Entra entonces en juego Paul, el mejor amigo de Abel, a quien sin embargo nunca veremos ya que la acción se desplazará ocho años en oportunidad de su sepelio.

Quien sí ahora aparecerá es Joseph, el hijo de Paul y Marianne, así como Eve (Julie-Rose Depp), la hermana menor del difunto,  completando de esa manera el cuarteto central del film dirigido por el propio Garrel.

En los restantes setenta minutos de una de las películas francesas más cortas de los últimos tiempos asistiremos a una notable y variada sucesión de encuentros y desencuentros que solo la mano maestra de un gran guionista podría pergeñar.

Jean-Claude Carriere (El discreto encanto de la burguesía, Danton, La insoportable levedad del ser), en verdad coautor del guion junto al propio realizador, logra alternar con enorme coherencia diversas situaciones que casi siempre enfocan alternativamente a solo dos de los cuatro protagonistas.

Central será la relación de Joseph con Abel, cuando el primero (a apenas un cuarto de hora del comienzo) le revele una sospecha muy grave. Y que llevará a una escena graciosa sobre un encuentro concertado de Abel con el médico personal (personaje de dudosa sexualidad) de Paul.

También será rica en matices la “relación” de Eve con Abel, quien la duplica en edad aunque le reconoce cierto atractivo. La hija de Johnny Depp y  Vanessa Paradis es en efecto muy bella y habla perfectamente el francés, y el inglés seguramente.

El film también revela la cinefilia de Garrel (hijo), cuando en una escena en uno de esos cines parisinos que afortunadamente siguen funcionando, se proyecta un clásico norteamericano de la década del ’40. Se trata de El extraño amor de Martha Ivers de Lewis Milestone, con Barbara Stanwyck y Van Heflin.

Los últimos minutos adquieren cierto dramatismo cuando desde la escuela comunican que Joseph ha desaparecido. Ese final, en el lugar donde Abel y Marianne lo encuentran, cierra en forma brillante y extremadamente convincente esta pequeña perlita que este cronista no puede dejar de recomendar.

 

 

 

© Fredy Friedlander, 2019 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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