22.10.18
Cine _ Estrenos

Crítica: Amor de vinilo (Juliet, Naked), por Fredy Friedlander

(Estados Unidos, 2018)

Dirección: Jesse Peretz. Guion: Evgenia Peretz, Jim Tailor, Tamara Jenkins. Basado en la novela de Nick Hornby. Elenco: Ethan Hawke, Rose Byrne, Phil Davis. Producción: Judd Apatow, Albert Berger, Barry Mendel, Jeffrey Soros, Ron Yerxa. Distribuidora: Diamond. Duración: 105 minutos.

Como producto exclusivo de la casualidad, se han estrenado con apenas siete días de diferencia dos películas con algunos puntos en común.

Nace una estrella, la primera de ellas, ha sido ampliamente cubierta por A Sala Llena, destacándose una brillante actuación de Lady Gaga. Bradley Cooper, aquí en doble papel de director y actor, se reserva el rol de un cantante de rock con graves problemas de alcoholismo y en franca decadencia.

En Amor de vinilo (Juliet, Naked) hay también otra figura del rock de ficción: Tucker Crowe (Ethan Hawke), quien supo ser exitoso en épocas pasadas. Lo interesante es que ambos actores cantan muy bien, pese a no ser ése su métier principal.

Otra coincidencia es que el personaje central también es femenino, aquí interpretado por la deliciosa actriz australiana Rose Byrne. Quien la dirige es Jesse Peretz, un ignoto realizador norteamericano con varios títulos en su haber. Peretz sabe sacar provecho del ingenioso libro de Nick Hornby, cuyos textos (Alta fidelidad, Brooklyn, Un gran chico) han sido llevados al cine en varias oportunidades.

Annie (Byrne) es la paciente novia de Duncan (Chris O’Dowd), quien no entiende la ansiedad de ella por formar un hogar. Él es un fanático de Tucker, al punto de haber creado un sitio web que comparte con otros fans del ligeramente olvidado músico. La pareja vive en Sandcliff, un pueblito costero inglés, donde poco pasa hasta que, en un momento, y casi por casualidad, los ingleses y el norteamericano establecen contacto. Parte del encanto del film radica en la manera en que esto ocurre. Lamentablemente quienes hayan visto el tráiler sentirán que dicho adelanto es en cierto sentido un spoiler.

Es preferible no avanzar mucho más sobre la trama, pero sí en cambio detenerse y comentar brevemente las actuaciones del trío de actores y sus personajes.

Hawke no es, como ya señalamos, el centro de la acción. Tucker es muy carismático y ha tenido varias parejas e hijos, fruto de sus giras musicales (gigs). Quien lo acompaña en su accidentado viaje a Londres es su hijo menor, el pequeño Jackson, siendo increíble la naturalidad del niño Azhy Robertson para interpretarlo. Espontánea y encantadora, Byrne compone el punto más fuerte del relato y si bien no es una desconocida, uno podría desear y esperar más protagónicos en el futuro. La trama gira básicamente alrededor de ella. En cuanto a O’Dowd, aquí su Duncan no tiene muchas posibilidades de lucimiento, tal vez porque este personaje resulta más convencional.

Amor de vinilo probablemente no permanezca muchas semanas en cartel. En caso de ser así se recomienda recuperarla en algunas de las variadas alternativas que hoy tenemos a disposición.

 

 

© Fredy Friedlander, 2018 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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