12.04.18
Cine _ Estrenos

Crítica: Fragmentos Rebelados, por Soledad Bianchi

(Argentina 2009)

Dirección: David Blaustein. Guión: Gustavo Alonso. Elenco: Nemesio Juárez, Fernando E. Solanas, Octavio Getino, Humberto Ríos, Dolly Pussi, Horacio Verbitsky. Producción: David Blaustein. Duración: 90 minutos.

Fragmentos rebelados rescata la obra inacabada de Enrique Juárez y lo hace a través de la mismas latas de fílmico corroídas que se encontraban en posesión de los hijos y sobrinos del militante peronista. Ellos, como cuando eran chicos, las examinan, las abren y sacan los diversos rollos para mirar sus fotogramas a través de la luz, tratando de encontrarles un sentido, como a la ejecución de su padre y tío en Diciembre de 1976 a cargo de las Fuerzas Armadas. El hermano de Enrique, Nemesio Juárez (responsable de la polémica adaptación cinematográfica de La revolución es un sueño eterno en 2010), es quien acompaña al montajista en la moviola mientras descubren esas piezas inéditas, que darán como resultado el hallazgo del cortometraje de ficción La desconocida (1962). Entre fílmicos deteriorados por la mala preservación y cintas magnéticas, hay entrevistas y registros que exponen la convulsión social y la radicalización política de los años previos a la última dictadura cívico militar que afectó a nuestro país de forma irreparable. También imágenes del Cordobazo, que fueran parte de su mediometraje Ya es tiempo de violencia (1969), película indispensable para la recuperación de la historia y del cine de nuestro país. Pero Fragmentos rebelados no solo hace énfasis en la obra de Juárez, sino también en la de otros directores contemporáneos a éste, reabriendo los debates fundamentales de aquella época sobre la función del cine como instrumento de expresión social y divulgación política.

Basado en el dispositivo testimonial frecuente en sus documentales, acompañado de material de archivo y fragmentos de diferentes películas, David Blaustein, director de Cazadores de utopías (1996) y Botín de guerra (2000) entre otras, entrevista sin hacer presente su voz a diferentes personas involucradas en la vida de Juárez, quienes relatarán lo escalofriante de su secuestro y la angustia que sufrieron al conocer su muerte. Entre ellos están la generación de cineastas que bajo la clandestinidad retrataron los acontecimientos políticos y sociales de la época. Estos fueron los responsables de restituir la historia vivida, que de otra forma habría sido silenciada por la oficial. Entre estos artistas/militantes rebelados contra el sistema político, pero también, contra la estructura cinematográfica convencional, se encontraba Enrique Juárez, quien orientó no solo su vida, sino también su arte a la consagración de la práctica revolucionaria. Así irán apareciendo en pantalla Pino Solanas, Dolly Pussi y los ya fallecidos Octavio Getino, Gerardo Vallejo, Humberto Ríos, César D´angiolillo, por lo que este documental toma un valor adicional al estrenarse casi una década más tarde de su realización. También son fundamentales los aportes de José Martínez Suárez (autor de relatos cinematográficos al respecto), Horacio Verbitsky (por aquellas épocas hacía las veces de crítico cinematográfico en la revista Tiempo de cine), Carlos Roffé y Mario Pasik (los dos últimos, actores de La desconocida). Por el lado de la política, Guillermo Greco (dirigente principal de la JTP [Juventud Trabajadora Peronista]) y otros compañeros de militancia profundizan sobre la obra y la acción de “Quique” Juárez como jefe de la columna norte de Montoneros, afrontando las situaciones que se presentaban con una personalidad contundente.

Con guión de Gustavo Alonso, el relato conmovedor de cómo Enrique Juárez, a través de una posible “cita envenenada”, fue muerto y desparecido, da paso a la evocación del Grupo Cine Liberación haciendo hincapié en su obra fundamental, La Hora de los Hornos (Solanas y Getino, 1968). Tal recurso demuestra la relación y el compromiso colectivo que tenía aquella generación con la militancia. Así, los cineastas antes mencionados no solo hacen referencia a Enrique Juárez, sino que abren el panorama y ponen al espectador en sintonía con la problemática entre arte y política de esos tiempos, siendo este uno de los rasgos más destacables del documental, aunque lamentablemente en la sola opinión individual de cada participante no se genera un cruce, pues estas voces solo relatan su memoria y no dialogan entre sí ni con un interlocutor que los interpele.

Fragmentos rebelados se estrena comercialmente a nueve años de su realización, pero el paso del tiempo afianzó el síntoma testimonial que el documental propone, dando motivos de sobra para que el film salga a la luz después de haber sido proyectado en nuestro país por única vez en el BAFICI 2010. A diferencia de otros documentales de Blaustein que se enfocaban en una sola temática mediante imágenes de archivo, Fragmentos rebelados utiliza varios disparadores para revelar la vida y obra de uno de los directores de cine desaparecidos en dictadura, entre los que también se encuentran Raymundo Gleyzer, Pablo Szir y Jorge Cedrón (en exilio). El film establece, además, una mirada de lo que fue el cine y la militancia de los años 60 y principios de los 70. Una película necesaria (como todas las que hacen referencia a esa época) para ejercer memoria y reflejar el pasado de nuestro país y de toda Latinoamérica en esos años de agitación política y cinematográfica.

 

 

© Soledad Bianchi, 2018 | @soleddub

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 

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