10.12.19
Cine _ Estrenos

Crítica: El gran combo, por Matías Orta

(Argentina, 2019)

Dirección: Matías Szulanski. Guion: Juan Manuel Eyheragaray. Elenco: Nicole Luis, Maida Andrenacci, Clara Kovacic, Laura Laprida, Carolina Kopelioff, Ezequiel Tronconi, Verónica Intile. Producción: Matías Szulanski, Bernardo Szulanski, Diego Sepiurka, Elimelej Frenkel. Distribuidora: Independiente. Duración: 64 minutos.

Las primeras películas de Quentin Tarantino (Perros de la calle y Pulp Fiction) y las primeras de Guy Ritchie (Juegos, trampas y dos armas humeantes y Snatch) fueron influencias decisivas para los films con gangsters modernos de los últimos veinte años. Dentro de esa camada surgieron exponentes interesantes, que adquirieron vuelo propio (Go, viviendo sin límites, de Doug Liman, por nombrar uno). En Argentina, el director Matías Szulanski es el cineasta más cercano a eso, aunque no suele nombrar ni a Tarantino ni a Ritchie como sus referentes (aunque sí al VHS, que desde ya pesa en la obra de QT). Pendeja, payasa y gorda fue apenas un preámbulo de la actual El gran combo.

La trama va y viene en el tiempo, e involucra a una serie de personajes de los bajos fondos (un grupo de jóvenes con más pose que inteligencia) y su relación con paquetes de drogas y un bolso repleto de dinero. Como corresponde, hay encargos, robos, traiciones, asesinatos, sorpresas y mucho, mucho humor negro.

Szulanski sabe imprimirle un pulso dinámico a cada secuencia, aunque sin marear al espectador. Además de las inevitables comparaciones con Tarantino y Ritchie, la estética y la banda sonora remiten a la obra de Nicolas Winding Refn. Sin embargo, el director evita el guiño cómplice y se las arregla para que la película tenga su propia identidad.

Otro mérito de Szulanski -también visto en Pendeja, payasa y gorda– es la importancia que le otorga a las mujeres como figuras de poder, capaces de tomar el control y de liderar iniciativas ambiciosas (y peligrosas). Un detalle que se vuelve más interesante si tenemos en cuenta que algunas de las actrices vienen de programas de televisión juveniles o, al menos, de papeles asociados a la comedia más pasatista, como Maida Andrenacci (se luce componiendo a una temible narcotraficante) y Nicole Luis (una bomba sexy que merecería más papeles cinematográficos). Por su parte, Clara Kovacic y Laura Laprida son dos presencias fuertes y perfectas para roles duros. Por el lado de los hombres, Ezequiel Tronconi encarna a un criminal que no separa su trabajo de la familia.

El gran combo le hace honor al título y ofrece un muy buen rato de delirio gangsteril. Además, deja con ganas de seguir las aventuras de varias de sus antiheroínas.

 

 

© Matías Orta, 2019 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

© A SALA LLENA.