29.12.18
Cine _ Estrenos

Crítica: Springsteen on Broadway (Netflix), por Javier Porta Fouz

(Estados Unidos, 2018)

Dirección: Thom Zimny. Guion: Bruce Springsteen. Producción: Barbara Carr, Jon Landau, George Travis, Thom Zimny. Duración: 153 minutos.

¿Debería ponerse el crédito de director en la ficha técnica que acompaña esta nota? Springsteen on Broadway es un registro de un show del músico, casi casi un unipersonal (aparece su mujer Patti Scialfa para cantar a dúo dos canciones), un rutilante éxito de todo un año de localidades agotadas en un pequeño teatro. Con una puesta de cámaras de originalidad y personalidad nulas, varias cámaras con cambios y movimientos que se adivinan con extrema facilidad y que adormecen el ojo o nuestra avidez por alguna sorpresa, y con una luz y otros aditamentos que se adivinan arteramente preparados para “dar bien, dar cool” para ambientes hogareños post-post-post modernos con pantallas gigantescas refulgentes y de altísima definición y rutilantes sistemas de sonido.

¿Deberíamos tratar de sumar, enlazar este show de Springsteen con toda su carrera? Parece lógico. De todos modos, tengo otras preguntas para quienes hemos sido sus seguidores y defensores desde hace mucho tiempo (acá, por ejemplo https://www.lanacion.com.ar/1458214-reivindicando-a-bruce-springsteen): ¿Debería gustarnos por inercia esta propuesta? ¿Deberíamos sumarnos de forma automática a un entusiasmo extendido y con aspecto de exagerado? ¿No podemos decir que no nos gustan tanto ni el disco grabado en el show ni casi nada del show? ¿No podemos valorar algunos momentos aislados y experimentar tedio o indiferencia en otros?

Cuando Springsteen dice que en realidad jamás tuvo un trabajo de 9am a 5pm, y que no condujo en la ruta hasta cumplir 21, se descubre no como un mentiroso sino como un artista muy capaz, uno menos autobiográfico de lo que uno cree en algunas zonas muy frondosas de su obra. Por otro lado, luego se descubre, una vez más, bastante autobiográfico -en relación a su padre, en relación a su pareja-, y también se revela como un actor solvente para sostener esta autobiografía hablada y cantada. De todos modos, ¿cuánto nos interesa la solvencia de Springsteen como actor en Broadway?

A veces las partes más cantadas, cuando se concentran en las canciones con las letras mayormente como las conocemos -”Dancing in the Dark”, “The Rising”, “Born to Run”, “The Ghost of Tom Joad”- en versiones en solitario con guitarra o piano, reviven nuestra comunión particular con Springsteen; o mi comunión particular, al menos. Otros pasajes, de actuación más bien guionada y con las canciones expectantes, exudan en muchos momentos el peligroso aroma del “confesionario”. Y una canción como “Growin’ Up” en versión interrumpida, y con diversos agregados, con Springsteen actuando su propio relato sobre su vida, nos pone a extrañar inmediatamente al Springsteen fuera de Broadway, al de de cielos abiertos, al de estadios y de rutas, al menos neoyorquino y más del resto de América.

 

 

© Javier Porta Fouz, 2018 | @JavierPortaFouz

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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