06.11.19
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Crítica: Terminator: Destino oculto (Terminator: Dark Fate), por Ángel Faretta

(Estados Unidos, España, Hungría, 2019)

Dirección: Tim Miller. Guion: David S. Goyer, Justin Rhodes, Billy Ray. Historia: James Cameron, Charles H. Eglee, Josh Friedman, David S. Goyer, Justin Rhodes. Elenco: Linda Hamilton, Arnold Schwarzenegger, MacKenzie Davies, Natalia Reyes, Gabriel Luna, Diego Boneta. Producción: James Cameron, David Ellison. Distribuidora: Fox. Duración: 128 minutos.

 

SOBRE LA GRACIA Y LAS  OBRAS

 “Un organismo biológico como el hombre no se confundirá, en cuanto ser vivo, con una máquina o un grupo social. Los tres tipos de imagen o forma, el biomorfo, el tecnomorfo y el sociomorfo constituyen tres cajones de archivo, señales de tránsito que identifican tres carriles científicos, funcionando casi como productos compatibles con la computadora. No se requiere ningún esfuerzo teórico-conceptual para distinguir a un automovilista de un automóvil y a ambos de un club de automovilismo:”

Carl Schmitt, “Teología Política II”

Llegados a este punto de la autoconciencia, y como subrayamos hace poco en relación a Joker. Terminator: Destino oculto se arriesga, diría que asume su propia desmesura particular. Cierto que aquí tenemos el dueto de films anteriores dirigidos por James Cameron que, precisamente, dirigen, guían en parte nuestra atención y recepción en parte sosteniéndose en ese dueto anterior, empleado como practicable pera ese film.

Pero aquí tenemos, al parecer, otro problema. Joker es prácticamente la obra primeriza de un director casi desconocido pero que desea ser autor y para ello grita un tanto estéticamente y anuncia su llegada con toda serie de estruendosas proezas de puesta en escena. 

¿Pero, es, digamos puesta en escena o promesa de escena?

En cambio este “Terminator”, viene sostenido por los dos films anteriores de James Cameron; los que siguieron fueron desastrosos, e imagino que JC, al igual que como su personaje, viajó desde el futuro para rescatarlos de  un capítulo de su posible biografía.

Precisamente por esto, como  ya realizara en Avatar y mucho antes y mejor en Titanic, regresó también  a Griffith.

 A ver. Como ya hemos dicho y escrito en su momento, simplificó la primera historia hasta un grado casi cero, para volver todavía más compleja y simbólica la segunda.

Tal cual. Fijémonos que la historia A o “plot” de las dos primeras jornadas de Terminator es más compleja. Y la B o simbólica, no tanto como estas…

 

Mirón (interrumpiendo): A ver, decime cómo es eso.

Ángel (resignado): Creo que es muy sencillo. La familiaridad ¿te suena?

M:…sí, pero no lo veo aquí.

A: La autoconciencia en su segunda etapa.

M: ¿Con que ahora tenemos una segunda?

A: Creo que te olvidás…

M:

A: Los que vienen en segundo término tras Coppola y Friedkin, y tal vez DePalma.

M: Ahora caigo, los dos JC, Carpenter y Cameron.

A: Tal cual. Estos ya trabajan con cierta familiaridad autoconciente  y cosechan lo que aquellos labran.

M: Bueno, pero vamos a este film en particular.

A: Vamos. Sarah Connor y la vuelta de Hamilton, y la del Terminator y su último avatar, Schwarzenegger. 

M: Nostalgia cinéfila.

A: Por favor, creí que ya habías entendido. Nostalgia para nada, y autoconciencia es superación radical de la cinefilia…

M: ¿Y entonces?

A: Definamos autoconciencia.

M: Uf, ya me estás tomando lección…Bueno, es saber no sólo que se sabe sino saber qué se sabe.

A: Bien. Ese saber qué se sabe implica trabajar con una serie de cosas, cifras que el espectador ya conoce, pero no como “filia” sino como saber. 

M: Llegó a la meta.

A: Tal cual…

M: A ver si te entiendo. Aquí “Grace” y en Avatar “Grace Agustine”. Bueno eso lo habíamos hablado cuando Avatar. La Gracia en sentido teológico católico y San Agustín, quien escribiera abundantemente sobre ella. 

A: Y que diera lugar a complejos debates entre católicos y luego calvinistas. Sobre…

M: Si la Gracia es, digamos, infusa, te elige y ya estás salvado sin necesidad de obras, como los calvinistas que, encima, la limitan a unos pocos elegidos y con eso, je, le abran la puerta al capitalismo liberal…

A: Sí, obvio, pero seguí con lo anterior.

M: Me perdí…

A: La Gracia.

M:…bueno en Avatar la cosa propendía a complicarse. Digo la intervención de esta doctora Agustine. 

A: Mientras una ristra de bobos superficiales, se largaron a lo de corrección política…

M: Tan luego ellos…que la inventaron.  Pero si antes dormían con la foto de Stalin bajo la almohada ¿o no?

A: Porque Avatar daba vuelta como un guante las consignas progresistas y mostraba que sin base mítico-simbólica eso era una tontería o, peor aún, un escapismo…

M: Sí, pero acordate vos que el Vaticano la criticó por defender “un espiritualismo naturalista”.

A: Dejá al Vaticano tranquilo que ya tiene sus problemas. Acordate que el cine por allí nunca fue su fuerte. Acordate que en su momento hubo que explicar a Hitchcock hasta para los curas…

M: Cierto, y digamos que a Dante tampoco le fue muy bien por allí.

A: Claro está. Pero el tema es que Ecclesia, asamblea de fieles, somos todos con o sin ticket para el Vaticano.

M: Bien, adelante.

A: ¿Qué hace esta Grace aquí?

M: Algo que ya sabemos, viene del futuro para salvar de terminators más perfeccionados aún, a Dani, que será no la madre de un salvador, digamos, sino la propia salvadora.

A: Tal cual. Seguí.

M: Tenemos aquí a Sarah Connor cuyo hijo John fue asesinado como ahora sabemos retrospectivamente por el Terminator anterior… Che, pero ¿no había muerto en la 2? No entiendo.

A: Poné entre comillas “muerto” y seguí…

M: Bien. Sarah Connor se ha convertido en una cazadora de Terminators…Ah, ya…en una “emboscada” en sentido tanto literal como simbólico- jungueriano.

A: Seguí por favor.

M: Y ayuda a Grace quien no la (re) conoce, porque viene de una etapa todavía posterior a la lucha contra las máquinas que ahora se llaman Legión…  “Y su nombre es Legión” en doble significado como Grace o emboscada. Legión como grupo de combate y como conciliábulo de demonios; “porque somos muchos”. Ya caigo…

A: Y sí, después de la caída viene la recaída.

M: Entonces es por eso que caen desde… bueno, el cielo

A: Obvio.

M: Pero, ¿desde dónde van a caer si no?

A: Dale con el verosimilismo. Andá al símbolo. El director podría hacerlos aparecer mutando de una zona material o, por ejemplo, brotando desde el centro de la tierra…

M: … como los vampiros de John Carpenter…

A: Vas bien ahora.

M: Ya tenemos la caída y la recaída. Y la tenemos a  Grace que es una humana “mejorada”, y nos falta el terminator, conocido… claro… familiar y que confiesa que ha matado a John Connor. Pero que luego al conocer a una madre y su hijo en peligro…claro re-vio…La tengo. Se fue humanizando.

A: Hominizando, mirón, hominizando. Tené a Teilhard siempre a mano…

M: Otro al que el Vaticano…

A: Ya no, ya no. Seguí.

M: Viene Terminator original, llamémoslo así, se ha o va en proceso de hominización. Al reconocer lo que anteriormente buscó y hasta consiguió destruir, una madre y un hijo. Claro que ahora es él quien protege a una madre y a su hijo perseguido… ¿La segunda oportunidad?

A: Claro. Pero ¿sólo eso?

M: No, no. Sarah lo quiere liquidar en cuanto lo ve y encima éste confiesa que ha matado a John, su hijo.

A: Y quién se lo impide. 

M: Grace, obvio.

A: Así que Grace se pone en medio, detiene y hasta de alguna manera luego hace que sean compatibles Sarah y Terminator original que ahora se llama Carl.

M:

A: O sea, entre el crimen originario y la madre del asesinado.

M: Claro. La gracia intercede entre el crimen o… claro, pecado original o la muerte del hijo, frente a la madre que lo engendró. 

A: Ahí vamos a la cosa. Pero una vez que la Gracia hace esto, ¿se van a vivir a una comunidad utópica practicantes del naturismo o se dan a fundar una empresa multinacional porque les ha caído la gracia encima, desde el “Cielo”…?

M: No, no. Claro que no.

A: Entonces…

M: Se ponen en acción, o sea: obran.

A: Vamos todavía. La gracia no es infusa; no te cae desde arriba porque te eligieron y ya está, sos un elegido y ya estás salvado y tendrás éxito en los negocios… Y para qué las obras (entre ellas caridad, sacrificio, acción) si ya estoy elegido… Sino que…

M: Se debe actuar. La gracia sin las obras no es nada.

A: Tal cual. Sigamos que le pasa a esta Grace, es, digamos ¿invulnerable?

M: Tiene como una debilidad, digamos que se debilita sino le ponen agua helada… qué raro ¿no?

A: Andá al punto y dejá el verosimilismo…

M: Bueno es una gracia con fallas, limitada.

A: Bien, hay que enfriarla, ¿no? ¿y quién la enfría? ¿alguien que pasa por ahí?

M: No, Sarah

A: Es decir que la gracia sin obras, sin el obrar humano, se pierde, se muere.

M: Claro.

A: ¿Y el mal?

M:…boh

A: Avanzá, dale, que vas bien…

M:…creo que Terminator ¿o no?, hay dos acá. Uno hominizado y otro que le recuerda que ambos son máquinas, pero uno ahora ha conocido…

A: Ha entrado el dolor en él, como dijo Leòn Bloy. Y más recientemente Giorgio Pressburger en su tratado “Sulla Fede”…  y aquí desde la fe judía.

M: Uy a éste no lo  tengo. Vos siempre con tanta bibliografía…

A: No tanta, la imprescindible…

M: El dolor nos hace humanos… Para que exista algo en nosotros que hasta ahora no existía, Dios pone el dolor en nuestro corazón…

A: Pero no humanistas, atención, porque no se ponen a adorar la naturaleza.

M: No te contradigas, en Avatar parece que sí…

A: Y dale con eso. ¿Leíste “Perelandra” de C. S. Lewis?

M: Uf, de nuevo bibliografía.

A: La imprescindible Mirón. Es el planeta que nosotros llamamos Venus. Allí no existe el pecado original. Por eso un científico malvado llega hasta allí para intentar hacer pecar originalmente a los respectivos Adán y Eva de ese Paraíso extraterrestre; y allí va el héroe al rescate… no digo más. 

M: Entonces…

A: Mirá, hasta el creyente más limitado acepta que puede haber no vida, sino otro tipo de existencia. Porque hay que tener siempre presente que “vida” es la forma del Ser en la humanidad y en el planeta Tierra. Lo que se llama los grados múltiples del Ser. Pero una vez aceptado que el Creador puede haber creado otros mundos y existencias, ¿se deduce necesariamente de allí, que tiene que haber ocurrido también eso que llamamos pecado original?

M: Claro que no.

A: Ahí tenés Avatar. Seguí.

M: Pero el Vaticano…

A: Dale con eso. ¿No estuvimos hace poco por allí?

M: Sí.

A: ¿Y qué vimos? ¿Miles de personas en estado de éxtasis, orando, de rodillas y demás?

M: No, miles de turistas chinos con sus celulares. 

A: ¿Y allí fueron convertidos por una gracia infusa?

M: No, fueron para ver un museo.

A: Incluso la propia “San Pedro”

M: A misa seguro que no fueron.

A: Andá a saber, los jesuitas estaban a punto de hacer millones de conversos en China, hasta que los echaron; y no por culpa de los iluministas, sino de las otras órdenes que les tenían envidia…

M: Y entonces…

A: Tal vez lo que no pudo conseguir el padre Mateo Ricci tal vez lo pueda Michelangelo…o Cameron…

M:

A: Sigamos.

M: Lo de la gracia-Grace ya está. Lo tengo. Pero… ¿no será una alegoría como tanto insistís a veces?

A: Repasemos. Esto de la Gracia y demás se nos dice así, literalmente, ¿o se representan por acciones sobre todo físicas? Y estas acciones están supeditadas a lo que llamamos primera historia ¿o no?

M: Desde luego.

A: ¿Entonces? La primera historia permanece y sigue su marcha según la trama o “plot”. Esta segunda historia simbólica, la tenemos si queremos.

M: Ah… por eso decías que la primera historia o trama es mínima…

A: Claro.

M: Para que el espectador, ya en esta etapa definitiva de la autoconciencia, pesque algo.

A: Tal cual. Aunque fijate que tampoco le fue tan bien en esto con Titanic.

M: Pero ganó miles de millones de dólares…

A: No me refiero a eso. Sino a su entendimiento. La primera historia es un simple y clásico “chico conoce a chica” para que pescaran -como vos decís- la segunda historia. Y eso que les abrió una puerta enorme.

M: Como la tabla flotante en que se refugia Rose, y que por eso parece o es una puerta.

A: Tal cual.

M: O sea que todo este tema de la Gracia y las obras, la hominización y el libre albedrío, es, mejor dicho debe ser tratado o representado mediante acciones físicas…

A: Es así desde Homero. O te pensás que hasta el griego más ingenuo pensaba que la Ilíada trataba de la guerra de Troya solamente, o que solo se quería llegar al duelo entre Aquiles y Héctor y demás acciones físicas.

M: Claro que no. Porque lo sostenía el mito, el tiempo originario, “il illo tempore”. Y para hacerlos presentes se necesitaba el símbolo. Y qué mejor símbolo que lo físico, lo corporal…

A: Y eso es lo que hace el concepto del cine. La acción física, el movimiento. ¿Cómo se llamaron las películas ya en ese illo tempore…?

“Motion Pictures”.

M: Y como hemos agregado nosotros: “motion & emotion”.

A: Tal cual.

M:…un momento, nos olvidamos de Dani.

A: ¿Te parece?

M:

A: Digo, ¿si te parece -como dijo algún boludo- que JC lo hizo para quedar bien con la mujer y todo el movimiento feminista?

M: Obvio que no. JC siempre puso el centro en la mujer y lo femenino. Sería como acusar a Borges de recurrir en sus narraciones finales al motivo del laberinto, ¿no? Y para quedar bien con quién…

A: Con los arquitectos. Pero sigamos con Dani. Describí simplemente las acciones o, mejor dicho, los pasos que da.

M: Simple. Primero maneja el coche que Grace no puede porque se quedó sin combustible material. 

A: ¿Y aprende así, de golpe?

M: Y sí. 

A: Dale, dale, ya lo tenés. Olvidate de todo verosimilismo ahora: ¿cómo aprende?

M: No sé…así nomás por… terror, no sé.

A: ¿A quién tiene al lado?, recién lo dijiste.

M: A Grace…

A: Luego ¿qué más hace?

M: Y aprende de todo, a usar armas, a pelear hasta el final, donde dice que no permitirá más que alguien muera por ella.

A: ¿Y por qué dice eso?

M: Porque Grace ha muerto, digamos, ha dado su vida por ella.

A: Bien ¿y cómo dio su vida?

M: Bueno, por algo que tenía en su cuerpo, una fuente de energía, si no me equivoco.

A: ¿Y qué hace con esa fuente de energía, la guarda para sí, es suya ahora?

M: Sí y no. A ver. Es para ella en parte, le es donada, aunque ella tiene que extraerla del cuerpo de Grace; pero luego, la emplea como arma para eliminar a este nuevo y más perfeccionado Terminator. Le es dado algo por Grace para que efectúe de inmediato una obra, una acción.

A: ¿Y alguien la ayuda en ello?

M: Sí, el otro Terminator, el original, que se ha humani…perdón hominizado. Tanto que elige morir, sacrificarse. Hacer lo sagrado. Como diría Rilke, alcanza, no su propia muerte, sino la “muerte propia”.

A: Y al final ¿y qué hace allí Sarah?

M: Le tira las llaves del coche a Dani.

A: Perfecto.

M: Y ahora maneja ella, de una, como decimos por estos pagos.

A: Y con…

M: Con Sarah a su lado y que acaba de darle las llaves…

A: ¿Seguimos Mirón?

M: No, no, me voy al cine a ver la película otra vez.

A: Esperá, che, faltaría saber por qué el terminator original se llama ahora Carl, y su hijo adoptivo Mateo…Y ni hablar de su sentido político…

M: Lo de Mateo ya queda claro. Lo otro después, Ángel, después ¿sí?

 

 

 

© Ángel Faretta, 2019

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 

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Una respuesta a “Crítica: Terminator: Destino oculto (Terminator: Dark Fate), por Ángel Faretta”

  1. Luis Francisco Plos dice:

    Gracias Angel !!

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