The Big Lebowski, spin-off
21.02.20
Cine

Crítica: The Jesus Rolls, por Miguel Peirotti

Esto es –técnicamente– y, sin embargo, no es –argumentalmente– un spin-off de la fabulosa comedia policial “marihua-noir” de Ethan y Joel Coen que en 1998 se disparó inesperadamente hacia el culto global, destacada aún más entre la cinefilia sommelier de cannabis. 

The Jesus Rolls es, como venden sus responsables, un spin-off de la gran El gran Lebowski. Y si quien lo hace lo dice, será. Aunque nosotros vamos a proponer que se trata de un spin-off rebuscado y exangüe que reviste una insuficiencia temperamental: sí, el protagonista es Jesús, la extravagante némesis hispana del bowling que disputaba el campeonato con el equipo integrado por “The Dude” Lebowski y sus desventurados camaradas. Hasta aquí, la condición “cine qua non”, como diría Guillermo Cabrera Infante, de un spin-off que se precie de tal. (A partir de aquí, todo mal): pero, al mismo tiempo la nueva aventura de Jesús –dirigida por John Turturro ante la tan insistente como desilusionante negativa de los Coen en volver al “universo Lebowski”– extirpa el THC congénito de aquel clásico de los Coen y se muda a un territorio donde prima el chi de Jesús, la energía vital de ese pseudo-“bailaor” ex-presidiario, lascivo y ridículo y adepto a lamer todo como cábala. 

Adiós marihuana; ergo, adiós al fandom lebowskiano. 

The Jesus Rolls, como queremos decir, rehúye del ambiente abúlico y fumado (lo primero producto de lo segundo) que modulaba la dialéctica entre los personajes de la película de los Coen simplemente porque ya no está quién se responsabilizaba de esa modulación, el The Dude de todos, el portavoz de “la justicia de pura casualidad” y el “porta-tos” que fuma como quien medita. Y aquella inflexión vaga e imprecisa que le otorgaba el Duderino era, no la sangre en las venas de la historia: ¡su directo ADN! Si en “El gran Lebowski” hubiesen circulado cápsulas de café Nespresso en vez de porros hubiésemos tenido como resultado probablemente una comedia neurótica “a lo Howard Hawks en los años 30” (o, para quedarnos en la filmografía de los Coen, un policial negro con el tempo de El gran salto, su comedia hawsiana posterior) y no aquel hito del sinsentido humorístico cuya permanencia en el tiempo, en viaje psicodélico hacia el clasicismo, se debe en gran medida al alejamiento de cualquier atisbo de legibilidad intelectual por parte de Lebowski, a la maldita suerte un atolondrado al que las cosas le salen bien porque ha nacido con carisma y también porque aplica ese poco de (sin)sentido común que ha logrado arrebatar entre las grietas de sus vahídos. 

The Jesus Rolls también podría no ser un spin-off de El gran Lebowski porque su contenido narrativo nace de una nueva adaptación del guión de una vieja película francesa de Bertrand Blier (what a fuck, Turturro?). Y para que un spin-off que quiera venderse como tal y atraer a los fanáticos, pegar un salto de continente y de década es tener más ganas de concretar un capricho que de entregar algo realmente sustancial y verdadero. Reparto no le falta a Turturro, empezando por él y terminando con el regreso de Christopher Walken (dos años de cine sin Walken ameritan como abandono). Lo que le falta es adscripción a lo conceptual. Queremos decir es que vender gato por liebre ya fue, que la vocación de réplica debe replicar algo más que un personaje, quien, además, totalmente desnudo, ya ha sido desprovisto del sistema de referencias que, por contraposición, exacerbaba sus características personales (cannabis de combustión versus adrenalina endovenosa). Que le hubiera ido mejor a Turturro si hubiera optado por un camino más purista. Eso. Un spin-off debe ser un spin-off no solamente en los papeles.

Solo, en medio de su propia historia, excluyente pero gélida, Jesús pierde sus atributos, doblegado por el recuerdo siempre presente de Lebowski. Pierde su chi. Y perdemos los espectadores. “Expectadores” que nos volvemos con las manos vacías. Turturro quiso mantener vivo aquel mundo de delirio alterando la sustancia estimulante y eso es químicamente imposible, una estrategia que resulta una especie de reboot mal entendido de lo que dijo Einstein: si quieres un resultado diferente, no vuelvas a hacer lo mismo. El detalle que mejor marca lo poco que tiene The Jesus Rolls y lo mucho (más) que pudo ser son los cameos de Nicolás Reyes y Tonino Baliardo, miembros de los Gypsy Kings, la banda (de sonido) que musicalizaba los movimientos “toreros” y los gestos lascivos de la técnica deportiva de Jesús. También, la insistencia de Turturro en escenificar tríos sexuales (hay uno con Audrey Tautou y otro con Susan Sarandon, más deleitable) desde un cine –el estadounidense– cuya última película erótica fue… fue hace… fue hace más o menos… fue cuando… Bueno, ni recordamos cuándo fue. 

 

 

 

© Miguel Peirotti, 2020 | @MPeirotti

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Estados Unidos, 2019)

Dirección: John Turturro. Guion: John Turturro, basado en el libro “The Valseuses” de Bertrand Blier y en el guion adaptado de Bertrand Blier y Philippe Dumarçay. Elenco: John Turturro, Bobby Cannavale, Christopher Walken, Susan Sarandon, Jon Hamm, Audrey Tautou, Sonia Braga. Duración: 77 minutos.

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