09.12.14
Blu Ray - DVD _ Cine

Nightbreed: The Director’s Cut

(Estados Unidos, 1990/ 2014)

Dirección y Guión: Clive Barker. Elenco: Craig Sheffer, Anne Bobby, David Cronenberg, Charles Haid, Hugh Quarshie, Doug Bradley, Oliver Parker, Simon Bamford. Producción: Gabriella Martinelli. Duración: 121 minutos.

Donde viven los monstruos.

Alguna vez se dijo que Clive Barker tenía la posta sobre el rumbo que tomarían las adaptaciones literarias abocadas a lo macabro y cómo su imaginario era capaz de imponer un estilo transgresor en el cine de terror. Arrancó a lo grande con esa joyita ochentosa que es Hellraiser, un relato -que profanaba las reglas de lo esotérico- sobre un grupo de seres oscuros que resurgían del más allá para infringirles torturas a los mortales. Esta obra maestra consiguió defenderse a pesar de sus baches narrativos y ciertos pifies visuales, además de presentarnos el reglamento de su director, sobre abordar los temores del inconsciente que se vuelven carne (chequear dentro de sus trabajos el horror mitificado en Candyman y el policial pagano de Amo de las Tinieblas).

Posteriormente, Barker se abocaría a un proyecto épico fantástico de corte romanticista que revolucionaría el cine de monstruos. Sobre la apertura de los noventa, Barker se propone llevar a la pantalla grande la ambiciosa adaptación de su propia novela Cabal, sobre un ser humano llamado Boone que desea volverse una criatura nocturna debido a un trastorno de identidad causado por una serie de sueños recurrentes sobre una ciudad llamada Midian. La historia indaga en una constante de las obras de Barker respecto a personajes que se sienten ajenos al mundo que habitan y que son atraídos por lo inexplorado. En este sentido, Nightbreed es una alegoría sobre el latente homosexual en los ciudadanos alineados que interiormente luchan para revelarse frente a una sociedad machista y católica. Este es un aspecto que se torna caótico durante la segunda parte, en la que Midian es exterminada por policías y pueblerinos en una clara alusión al estadounidense mercenario del interior.

Lejos de los cenobitas sadomasoquistas que representaban el morbo reprimido en Hellraiser, acá la psiquis de los personajes está alivianada por un contexto de fabula contemporánea en la que se invierten los roles (los antagonistas son los humanos) y prima la aventura surrealista con la medida justa de cuota slasher gracias a ese villano memorable que compuso David Cronenberg, el sádico Dr. Decker. El eje romántico que prevalece se sostiene por el lazo de extrañeza entre Boone y Lori, la mejor pareja de enamorados incompatibles después de Jeff Goldblum y Geena Davis en La Mosca.

Las pretensiones de Barker bien podrían equipararse al Dune de Jodorowsky (de hecho, al momento de su estreno el director chileno elogió el trasfondo homosexual entre Boone y Decker). Contrató lo último en efectos (cuando todavía eran orgánicos), mientras ponía a Danny Elfman al frente del score y se reventaba todo el presupuesto en la creación de una ciudad subterránea. En palabras de su autor, Nightbreed sería al terror lo que La Guerra de las Galaxias a la ciencia ficción.

Nightbreed (que acá la vendieron como Hijos de la Noche) apareció en un momento en que Lovecraft y King ya estaban devaluados, por lo que tenía todas las chances para ubicar a Barker como la nueva gran promesa del género “terror adaptado”, pero la cinta fue tan manoseada por sus productores que dio como resultado una película repleta de lagunas argumentativas. Casi veinticinco años después viene a hacer justicia el corte del director (no confundir con The Cabal’s Cut, que incluye todo el metraje en crudo), el cual organiza las secuencias de manera más coherente y cubre los agujeros narrativos, además de focalizar la presentación de los personajes y una limpieza digital para los efectos especiales que habían quedado un tanto anticuados. El argumento no varía tanto de la versión original salvo por el epilogo, en donde Barker opta por un cierre meloso que se acerca al final original de la novela. Claro que el génesis de Midian sigue siendo un misterio, así como la conclusión respecto al destino de Boone como nuevo mesías de la comunidad. Por supuesto que tal error puede deberse a que Barker quiso contarnos un compendio fantástico en tiempo record. O quizás todo se resuma al simple hecho de que el cine aun no estaba preparado para semejante delirio.

calificacion_4

Por Enrique D. Fernández

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