03.03.14
Misceláneas

Oscar 2014 – Un análisis

Worst Oscars Ever

Miro los Oscars desde niño, cuando no había cable en mi casa, veía las trasmisiones gracias al Canal 3 de Colonia, Uruguay, el cual tenía una recepción casi optima durante las noches. Recién en la década del 2000 empecé a verlas plenamente -en cuanto a calidad y sin interrupciones- en casi quince años nunca se dio un evento familiar o social que impidiera ver los Oscar, más allá de los cambios de día, que variaron de lunes a domingo. Recuerdo entregas memorables y sorpresivas: el Oscar inesperado a Clint Eastwood por Million Dollar Baby, cuando todo indicaba que era finalmente la hora de que Martin Scorsese ganase el premio al mejor director de una buena vez, también tengo en mente papelones indelebles como el de Roberto Begnini -rebajando su dignidad al subte- mientras Nick Nolte masticaba bronca al ver, no sólo semejante espectáculo, sino como un fantoche le sacaba el logro. Hay recuerdos peores, el de una transmisión de Canal 9, con Claudio María Domínguez desde el lugar de los hechos dialogando con Lucho Avilés, quien aparecía vestido de smoking, parado detrás de un atril y delante de un fondo blanco, tan sólo faltaba el ficus. Hay muchos, en la bolsa nostálgica de un premio que siempre parece estar en un proceso de cambio pero que sus ceremonias, puestas en serie, tienen demasiados parecidos, sin importar si se trata de una entrega de 1986 o una de hace un par de años.

Cierto es que en las últimas entregas, las elecciones ajustaron un poco la mira. Sin ir demasiado lejos, la del año pasado reunió obras maestras como La Noche Más Oscura, Django sin Cadenas y The Master entre las candidatas, también estaba Argo (que al lado de la ganadora de anoche es verdaderamente una obra maestra). Como siempre sucede, hay que dividir los Oscars en dos: los premios (si son justos o no) y la ceremonia (el anfitrión, los números musicales, etc.), algunos abren más la cuestión y hacen un análisis de la moda. Acá evito esto último, no por parecerme banal sino por entender poco de ese aspecto.

La ceremonia de ayer fue aburrida, sin rodeos. La estructura kilométrica es inherente, no hay presentador o presentadora que pueda surcar la duración preestablecida. Ellen De Generes, volvió a ser la host y si bien descomprimió al meterse entre las butacas e interactuar cara a cara con los nominados, demostró que sin la complicidad de ellos su material hubiera hecho agua, lo que quedó evidenciado en su monólogo de apertura. Falta de tino para meter un chiste sobre la vejez, que fue recepcionado por la pobre June Squibb, y chistes atrasados que fueron imposibles de ignorar, fueron sus mayores falencias. Luego apeló a lo dicho: la complicidad con las estrellas y a los golpes de efecto, como los vestuarios extravagantes. De Generes es muy astuta, su foto grupal -al estilo viaje de egresados con el Hotel Llao Llao de fondo- tuvo una recepción instantánea que se viralizó en las redes sociales, lo que funciona como aceptación popular a su trabajo. Argumento más que valedero para repetir en el 2015 su trabajo de host.

La calidad de algunos presentadores dejó que desear, especialmente cuando surgió Lee Daniels para encargarse de la presentación de un bloque de películas nominadas a Mejor Film, con el atenuante de que el bloque anterior lo presentó -nada menos- que Harrison Ford. Hubo suspenso en la categoría de Mejor Director (uno de los premios cantados prácticamente) porque apareció Angelina Jolie acompañada de Sidney Poitier (algunos aseguran que hubo que despertarlo luego de la performance de la canción de Her), quien podía llegar a entregarle el premio a Steve McQueen y así, éste, convertirse en el primer director de raza negra en ganar en la categoría de director. Finalmente Alfonso Cuarón ganó el premio, que resultó un consuelo o alivió contra la peor de las posibilidades que era precisamente que ganara McQueen por 12 Años de Esclavitud. Ahora estando Martin Scorsese en la sala queda un gusto agridulce, especialmente porque todavía la Academia tiene una gran deuda con el director de Buenos Muchachos.

Los musicales no empañaron la noche pero tampoco la engrandecieron, operaron como separadores antes de las tandas comerciales, el broche de oro fue la terrible interpretación de Idina Metzel, quien no pegó ni dos notas, a pesar de ello la estatuilla a la Mejor Canción ya tenía grabada el nombre de Frozen. Hay que tener memoria, a esta altura, el año pasado estábamos sufriendo las canciones de Los Miserables. La temática “Héroes” sonaba algo inabarcable para lo que es la Historia del Cine, en primer lugar la Academia recortó la idea a “Heroes… Americanos” (no, sólo de Estados Unidos). Por eso es que aparecen mezclados Kevin Bacon en Footlose con Ben Kingsley en Gandhi o Liam Neeson en La Lista de Schindler. Luego, en otro segmento, se homenajeó a los superhéroes (o aquellos a los que jamás le daremos un Oscar): Batman, Spiderman, Súperman etc. Se puede decir que la temática subvirtió de un homenaje a un pantallazo por la hipocresía del premio a lo largo de la historia con muchos personajes icónicos.

Premios. De alguna manera la flaqueza de la ceremonia aparece como consecuencia de una entrega que tenía varios premios casi “entregados” de antemano. No había casi dudas que 12 Años de Esclavitud ganaría el premio principal, que Cate Blanchett lo haría como Mejor Actriz por Blue Jasmine, que Jared Leto ganaría como Mejor Actor de Reparto por Dallas Buyers Club y que Lupita N’Yongo se alzaría como Mejor Actriz de Reparto por 12 Años de Esclavitud, también. Las tibias dudas con respecto a Matthew McConaughey tienen su peso en la presencia de Leonardo DiCaprio, un viejo asistente en los últimos años y que ya pide el reconocimiento de la industria, probablemente Scorsese le haya dicho ayer: “Pibe mirá, yo tuve que hacer una remake de un policial hongkonés para que me dieran un premio”. Her se llevó el típico premio al film pseudoindie: Mejor Guión Original, lo que le permitió salvar la noche a Spike Jonze. Otras con peor suerte salieron con las manos vacías: El Lobo de Wall Street y Nebraska, que sufrieron la injusticia y Philomena, que sabía que iba a participar simplemente. La de Mejor Película de Lengua Extranjera es una categoría que a veces suelta alguna sorpresa, esta vez no fue así, el premio recayó en La Grande Belleza de Paolo Sorrentino y así, Italia sigue incrementando su palmarés de Oscars.

Premios II. La gran ganadora de la noche fue sin dudas Gravedad, que dobló en premios a 12 Años de Esclavitud porque arrasó con las categorías técnicas: Mejor Fotografía para el gran Emmanuel Lubezki, Mejor Montaje (el otro premio que ganó Cuarón), Efectos Visuales, Edición y Efectos de Sonido, además de la Mejor Banda Sonora, lo que junto al premio de Mejor Director le dejó un saldo de siete estatuillas ganadas. Para justificar un poco el premio principal a 12 Años de Esclavitud le dieron el de Mejor Guión Adaptado, nada más irónico, aunque habrá que comprar el libro de Solomon Northup (sobre el que se basa la película) para comprobar si la larguísima secuencia del jabón está. Más irónico aún fue la declaración final de McQueen quien dijo: “Todos merecen vivir, más que sobrevivir. Este es el legado de Solomon Northup. “, bueno esa parte de la película debe haber quedado para el director’s cut, porque en la versión estrenada no aparece nada de eso, todo lo contrario: todos merecen ser azotados, excepto aquellos negros con “papeles”. Más allá de los premios, lo que resultaba evidente era que la Academia no iba a autoadjudicarse el mote de “racista” al no entregarle el galardón más importante al film, que según la crítica estadounidense y cierta parte de la audiencia, considera como el “film definitivo” sobre la esclavitud.

Para el final, una última observación. Si estaba la verdadera Philomena, el verdadero Capitán Phillips (a los que se los presentó al inicio como invitados especiales), ¿por qué no estuvo el verdadero Jordan Belfort? Ojalá volvamos a los tiempos, bien cercanos, del Oscar de El Silencio de los Inocentes, Forrest Gump, Vivir al Límite (por citar algunos ejemplos) y con la conducción de los Billy Cristal, Steve Martin, Seth McFarlane y Alec Baldwin que divierten un poco mientras aguantamos despiertos las tres horas y pico de ceremonia.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Google+0Pin on Pinterest0

© A SALA LLENA.