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Entrevista a Pablo Solarz y Miguel Ángel Solá por El Último Traje

El director Pablo Solarz afirma que cumplió su sueño con la realización de su última película El Último Traje. El film, protagonizado por Miguel Ángel Solá, Martín Piroyansky, Ángela Molina, Natalia Verbeke, Julia Berthold y Olga Boladz imprime la historia de un sobreviviente del Holocausto en busca del amigo que le salvó la vida. “Vengo de una familia de polacos. Mi objetivo es responder aquellas preguntas que, más de una vez, me negaron”, sostiene en esta nota exclusiva para A Sala Llena.

Desde la primera escena se subraya la resistencia a considerar Polonia una mala palabra ¿Cómo surge esta premisa?

PS: “Fue muy natural escribirla. Vengo de una familia de polacos que migraron a Argentina antes de la segunda guerra mundial. Si bien no vivieron el Holocausto, sus vidas siempre estuvieron emparentadas con ese dolor. Mi obsesión por conocer esas historias que no me han contado y de las que no quieren hablar a viva voz me llevó a escribir este guión. Pienso que es necesario verse al espejo para evitar repetir desvíos.”.

En este sentido “El último traje” responde a una reconstrucción del contexto del Holocausto. Hay flashbacks pero sortea este episodio para situar en primer plano la figura del sobreviviente, Abraham, y su necesidad de enfrentar 70 años de dolor para encauzar su vida… ¿Este viaje emocional de ficción refleja parte de aquellas cosas que no te quisieron contar?

PS: “Si. Busqué arrojar luz sobre sombras. Aquella familia que desconecta cuando el dolor es más grande y no puede procesarlo ni aliviarlo tiende a la ignorancia. De nada sirve no lidiar con el dolor. Muchos te dicen “Yo de esto no hablo. A mi esto no me importa. De esto no quiero saber nada.”… y ahí me detengo: en la desconexión. Si vos no queres saber nada de esto entonces empezas a no saber nada de nada en general; y te convertís en un ser aislado porque la desconexión no puede compartimentarse. Yo no puedo desconectarme del dolor porque estoy viviendo en Finlandia el amor con alguien y elijo conectarme únicamente con eso. Esa resistencia no es real. No podes vivir liviano si no te encontras: Sólo cuando empezas a saber qué pasó… también qué hizo tu pueblo… y por qué ocurrieron las cosas comprendés el todo. No es fácil procesar las emociones pero es el único camino y Abraham representa eso.”.

¿Es decir que el personaje de Abraham opera como herramienta para fortalecer la memoria?

PS: “Si. Para crear conciencia. Abraham vino para remarcar que ningún pueblo es superior a otro. Nosotros, los judíos, padecemos el Holocausto. Un día se decidió exterminarnos sin que queden rastros para que no saliéramos de control por el instinto de supervivencia. Es buena la memoria. Hoy escucho hablar de etnias y justamente pensar así, en esos términos, conduce a estas tragedias.”.

Siguiendo con Abraham como eje y la construcción de su figura como elemento simbólico ¿Por qué elegiste a Miguel Ángel Solá para su caracterización teniendo en cuenta la diferencia de edad entre él y su protagónico 20 años mayor?

PS: “Hubo mucho make up para lograr credibilidad”, ríe y continúa “Buscamos actores de la edad del personaje y se nos complicó. Cuando descubrí que debía ser la generación de Solá dije ¡Qué mejor, entonces, que sea Solá! Se lo ofrecí y recuerdo que él estaba de viaje en la Patagonia ¡Tardó cuatro días en contestar! Yo estaba ansioso por saber si se ponía al hombro la película o no, porque era mucha responsabilidad; él tiene una hija chiquita y había que salir de gira para actuar en cuatro países. Entonces cuando me dijo que sentía una responsabilidad enorme al conectarse con muchísimo dolor y amor pero accedía ¡Fue un alivio!”.

 


 

Por su parte, Miguel Ángel Solá ratifica que el hilo emocional de El Último Traje lo atrapó por ser una temática atípica, jugada e intensa donde el exterminio refleja que “aquel que mata al diferente no es digno de llamarse ser humano”. 

Teniendo en cuenta este trasfondo ¿Por qué elegiste el personaje?

MAS: “Bueno. En principio, me atrapó que la película comience de la misma manera que termina: despojado de todo. A lo largo de la trama ves un ser caminando hacia un lugar determinado que, hasta el final, no se sabe si encontrará aquello que busca. Esa llegada es un enigma. Una metáfora de la vida misma”.

¿Cómo fue caracterizar a Abraham: judío, 20 años mayor?

MAS: “Soy muy obsesivo con mi trabajo. Me gustó interpretar este hombre que está pasando por la última etapa de su vida con la sensación de haber nacido en el momento y lugar menos indicado. Lleno de prejuicios, odios, rencores, dolores… producto de un pasado que yo conozco sólo conceptualmente. Acá el personaje cuenta que transitando el desamor llega al amor.  Yo respeto su identidad..

¿Cómo definís esta identidad a la que te remitís del Holocausto?

MAS: “El exterminio es dolor y horror. Aquel que mata al diferente no es digno de llamarse ser humano. Me pasó durante la proyección en la sinagoga de la calle Belgrano que un señor mayor, de 90 años, se me acercó y me dijo que quedó impactado con la película por los modos que resuelve la lucha entre olvidos y recuerdos… ¡Y es así! Esta historia ubica un punto de partida posterior y avanza… ¡Como la vida! ¡Siempre es mejor cumplir años que no cumplirlos! Di lo mejor de mi para interpretar como se lleva ese dolor y que te digan eso a tus 67 años quienes vivieron eso… ¡Imaginate!”.

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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