20.07.16
Cine _ Entrevistas

Alexander Skarsgård, protagonista de La Leyenda de Tarzán

Tarzán tuvo incontables encarnaciones en el cine y la televisión. Desde Gordon Griffith, en el período mudo, hasta Christopher Lambert, pasando por Johnny Weissmüller (sin duda, el más paradigmático), Lex Barker y Ron Ely, entre otros, tuvieron el privilegio de ser el Rey de la Selva.

En La Leyenda de Tarzán, Alexander Skarsgård es el nuevo actor que le pone cuerpo y alma al personaje. El astro sueco, famoso por sus participaciones en producciones independientes y en series de la talla de True Blood, vino a la Argentina para presentar el film. Además de hacer delirar al público en avant premieres, ofreció una rueda de prensa. A Sala Llena estuvo ahí.

Alto, rubio y de muy buenos modales, Alexander es hijo de Stellan Skarsgård, conocido por su trabajo a las órdenes de Lars Von Trier y su participación en superproducciones de Hollywood, como las de Marvel. Justamente Stellan es quien le inculcó el amor por el ícono de la jungla: “Mi padre vivía en un pequeño pueblo de Suecia, y los sábados por la tarde iban a la matinée del cine a ver las películas de Tarzán. Él también quiso que yo me enamorara del ídolo de su infancia y me mostró la serie con Johnny Weissmüller”. Y agregó al respecto: “Era intimidante, porque era una producción diferente a todas las que había hecho. Estaba entusiasmado por el guión porque me parece que es un personaje icónico, pero es sorprendente desde su introducción, porque no es el Hombre Mono sino que toma el té con el primer ministro. Fue una manera inteligente de encarar la historia, distinta a las más de cine versiones que se hicieron, porque el viaje es inverso: empieza con Lord Greystoke, que después vuelve a la selva”.

Más allá de su fanatismo y su conocimiento sobre el personaje, desde el principio se propuso diferenciarse de quienes lo interpretaron en el pasado: “Cuando tuve que ponerme a pensar cómo iba a ser mi Tarzán, no quería copiar nada. Quería trabajar el personaje con lo que tenía adentro mío. Así me empecé a preparar para la película. Aunque había visto las viejas películas, no quería ser como Chris Lambert o Johnny Weissmüller. Empecé con una tela en blanco. Empecé trabajando con el guión, para ver lo que me entusiasmaba, e instantáneamente pude sentir la dualidad entre el hombre y la bestia. Ese personaje tan sofisticado, aristócrata, que vive en Londres, también es un animal que fue criado por monos. Cuando vuelve a la selva, empiezan a caerse las capas y este lord pasa a ser Tarzán”.

Pero, ¿qué opinó Stellan de su interpretación? “Hace un par de días fue la premiere en Estocolmo, y la noche del estreno fue memorable, una experiencia profundamente emocional. Fui con mi papá, mi mamá, con mi hermana y mis hermanos menores. Fue un asunto de familia. Estaba sentado con mi papá mirándome a mí hacer del héroe de su infancia. Así que fue algo increíble”.

La película fue dirigida por David Yates, famoso por su desempeño en los últimos cuatro films de la saga de Harry Potter. A.S. conocía su obra y estaba deseoso de trabajar a sus órdenes: “Es un director que ha probado que puede hacer grandes películas de aventura. Yo era fanático de él por los telefilms que hizo para la televisión inglesa: más íntimos, más centrados en los personajes… Es un director que encara las cosas a nivel íntimo, centradas en los personajes. Si hubiera sido una simple película de acción, no hubiera interesado. David se concentra en el personaje de Tarzán, en el personaje de Jane. Le importa que sus películas se relacionen con la profundidad del personaje. Me gustan las películas pochocleras, pero los personajes tienen que tener una cierta profundidad con la que uno se pueda conectar. Si son sólo explosiones y acción y no me importa si el personaje se muere o vive, ¿de qué sirve? David es una persona muy inteligente y sensible”.

A diferencia de otros films de este estilo La Leyenda de Tarzán toca cuestiones políticas vinculadas al rol del colonialismo y la explotación de recursos en países africanos durante el siglo XIX. El actor no dejó de referirse al tema: “El hecho de que la película estuviera hecha en determinado lugar y en determinado tiempo, le da una relevancia porque la gente no sabe lo que hizo el rey Leopoldo II de Bélgica, no sabe del genocidio, no sabe lo que pasó con los animales, con la gente, con la naturaleza. Así que es una oportunidad de hacer que una luz brille en eso y lo muestre. Ese trasfondo que vemos a través de los ojos de personaje nos muestra lo que esa gente le hizo al país. Eso hoy parece muy relevante, porque estamos cometiendo los mismos errores. Aunque se abolió la esclavitud, sigue habiendo esa superioridad sobre el aborigen”.

A.S. comparte elenco con Samuel L. Jackson en el rol de su aliado y Christoph Waltz haciendo del villano de turno: “Estaba entusiasmado. No había trabajado con ellos previamente y fue un gran honor para mí poder hacerlo. Uno no puede olvidar que Christoph ganó dos Oscars, así que no era cualquiera. Tampoco Sam. En el mes que estuvimos ensayando, me di cuenta de que es gente muy normal, gente práctica, que vive en este mundo. Estaban tan curiosos del proyecto como lo estaba yo. Son dos grandes tipos, es divertido mirarlos y además son muy generosos”.

Fueron algunas de las palabras de un notable actor preparado para nuevos desafíos (“Probablemente haga de mudo”, reveló) y el primer Tarzán live action del milenio.

Matías Orta

orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

Foto: gentileza Warner Bros. Pictures y Raquel Flotta.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

© A SALA LLENA.