26.11.09
Directores

Entrevista a Alexis Dos Santos

Es argentino, pero se formó cinematográficamente en Inglaterra. Su ópera prima, Glue: Historia Adolescente en Medio de la Nada, ya es de culto (y eso que en nuestro país sólo pudo verse en el Bafici ’06). Mientras esperamos que cambie la política del INCAA y por fin pueda estrenarse aquella película que catapulto a Inés Efrón, ya salió Unmade Beds, su segundo largometraje. Una nueva explosión de juventud, noche y color, con el East End Londinense como telón de fondo. Durante la presentación en la 24º edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Alexis se hizo un tiempito para responder algunas de nuestras preguntas.

¿Cuáles son tus películas favoritas? ¿Sos cinéfilo?

¿De la vida, del mundo? Son demasiadas. Me cuesta armar una lista. Hay algunas cosas que me gustan, que vi recientemente, más que nada en festivales. Las películas de Gerardo Naranjo me gustan mucho. Hay una película, Os Famosos e os Duendes da Morte, que se iba a dar acá, pero no llegó. Conocí al director en San Pablo y me dijo que Glue era su principal inspiración. Fue una de las mejores cosas que me pasó hasta ahora. Que alguien me diga “Tu peli me inspiró” y después verla… Es un universo muy particular el que retrata en su peli, y lo hace con mucho estilo. Es muy hipnótica la forma en que filma.

 

Cuando estudiabas en la National Film & Television School tuviste como tutor a Stephen Frears. ¿Cómo fue eso? ¿Cómo es él?

Stephen va a la escuela entre película y película, cuando no filma nada. Y se rodea de gente joven y de chicas lindas (risas). Yo tenía una editora —una chica danesa, muy guapa—, y él estaba totalmente enamorado de ella. Estuvo en el montaje de mis dos cortos todo el tiempo. Yo era como su alumno favorito, pero en realidad estaba enamorado de mi editora. Fue muy bueno, porque era raro tener ahí a Stephen Frears.

 

¿Ya lo admirabas?

Yo lo admiraba. Lo primero que le dije cuando lo conocí fue: “Vos eras mi director favorito cuando tenía veinte años”. Y él: “¡Ah, ahora me odias!” (risas). “¿Pensas que ahora me vine abajo?” (más risas). A mí me gustaba Ropa Limpia, Negocios Sucios, y también Sammy y Rosie van a la Cama, Susurros de tus Oídos y Relaciones Peligrosas. A partir de Relaciones… vi todas las otras, y él era como mi primer director favorito. Me pareció muy raro tenerlo ahí. Pero Stephen no es muy profesor, no te enseña mucho. Sí me enseño un par de trucos en el montaje. Me hacía volver todo el tiempo al material. Tenías la versión cortada de una escena, y no se quedaba con eso. Decía: “Mirá tus tomas originales, por si hay alguna cosa que pueda aparecer. Cosas que los actores hayan hecho y uno no haya escrito”. Es un personaje, Stephen. Si le preguntás como hizo tal cosa en una de su pelis, siempre dice: “Naaa, yo estaba ahí solamente. Los actores eran muy buenos. Yo no tuve que decir nada” (risas).

 

Glue fue tu ópera prima, pero Unmade Beds se remonta a más atrás.

Sí. La empecé a escribir cuando terminé la escuela de cine, en el 2001. Estuve desarrollando el guión durante mucho tiempo con gente de Film Four (departamento de cine de Channel Four), productores ejecutivos, desde 2002. Ellos me pagaban para que escribiera la peli. En un momento yo decía: “Ya está listo el guión”, pero me pedían otra versión. Y como me pagaban, fui escribiendo durante varios años. Pero en un momento me vine a la Argentina, escribí Glue en tres semanas y la filmé en dos meses. Y me tuve que volver a Londres para seguir con Unmade Beds. Mientras editaba Glue estuve reescribiendo UB todo el tiempo, hasta que estuvimos contentos con el guión y lo filmamos.

 

En cuanto a la parte estética, la peli tiene un uso muy piola de verdes y rojos. ¿Cómo fue el trabajo con el director de fotografía y el director de arte?

A mí me gustan los colores intensos. Era algo que habíamos visto con la gente de vestuario, con la gente de arte y con el director de fotografía, con quien estábamos tratando de saturar todo un poco. Vas eligiendo paletas y cosas con toda la gente. Igual, no muy rigurosamente. Yo no soy muy riguroso con decisiones de colores y eso. El director de arte que tenía era muy bueno y terminó haciendo algo increíble, con arte urbano por todos lados. Estaba muy bueno.

 

Además de la noche londinense, ¿cuáles fueron tus principales influencias? Alguna película…

Películas, no. No me gusta mirar películas para mis películas, como referencia. Miramos muchas fotos y escuchamos música. Muchas fotos que el director de fotografía me pasaba como referencias para el color. Teníamos un libro de fotos de fiestas. Después están las fiestas y lugares a los que uno fue. Además, el director de arte había vivido en un lugar como el de la película, y sabía del tema. Trato de no pensar en películas, aunque las influencias aparecen aunque uno no quiera. Como Wong Kar Wai: pasillos, melancolía, personajes que no se encuentran… A mí me encanta Wong Kar Wai y también al director de fotografía y estamos obsesionados con Wong. También dijeron de la Nouvelle Vague, pero yo no lo veía así. Los carteles y los títulos son tipo Nouvelle Vague, pero no lo pensé así en el momento de hacer la película. Sin embargo, las primeras películas de Godard son de mis favoritas del cine francés.

 

También hay cierta relación con Y tu Mamá También, justamente muy influida por la Nouvelle Vague.

Sí, también me lo dijeron.

 

Cuarón, para esa peli, tomó cosas de Truffaut…

Y de Wong Kar Wai (risas). Todas esas películas que uno ve y le gustan te quedan en la cabeza en una especie de melange, de entendimiento del lenguaje cinematográfico, que tienen que ver con cosas que viste y te influenciaron. Pero a la hora de filmar, no soy premeditado, no voy por el “plano tal”. Voy encontrándolo en el momento con los actores, en el lugar, con el director de fotografía. Con todo el equipo se va dando una dinámica bastante orgánica y vamos encontrando la película. La cosa es no tener ideas prefijadas, y que las influencias aparezcan inconscientemente.

 

Hablabas de música. ¿Qué escuchaban, a parte de lo que seguro terminó sonando en la peli?

Mucho Daniel Johnston y The Moldey Peaches. Para mí esa música estaba en la película, pero pensaba que no iba a usar canciones de los Moldey Peaches, pero sí terminé usando a Kimya Dawson. Después íbamos a ver muchos recitales también.

 

Está muy bueno cuando suena el hit italiano “Sara perche ti amo” (del grupo pop ochentoso Ricchi e Poveri)

(risas) Cuando pasamos la peli en Italia, la gente cantaba y aplaudía en esa parte (tararea parte de la canción). ¡TODO EL PÚBLICO! Es una canción muy popular en Italia. Pero no entendían por qué la puse. Era como si acá pusiera, no sé, Raffaella Carrá, que te marca una época.

 

(risas) Tal cual. De vez en cuando usan ese tema en la alguna peli. ¿Viste Alta Tensión, una de terror francesa?

No.

 

Ahí suena.

¿“Sara perche ti amo”? ¿En serio?

 

Sí, antes de que se produzca una masacre por parte de un asesino (risas)

Ah, yo lo pondría después de la masacre (risas). O durante la masacre (más risas).

 

(Más risas por mi lado también) ¡Tal cual, más subversivo!

Claro. Como hace Scorsese.

 

Para generar un contraste.

Claro.

 

(risas) Es verdad. No se avivó Alexandre Aja (director de Alta Tensión). En cuanto al casting, trabajaste con Fernando Tielve, actor español que de chico coprotagonizó El Espinazo del Diablo. ¿Cómo diste con él?

Nos conocimos en el Festival de San Sebastián. Me cayó muy bien. Ya lo había visto en El Espinazo… pero era muy chiquito ahí. Lo llamé para el casting, aunque en ese momento, en el guión el personaje era de otra nacionalidad. Durante el casting fui cambiando las nacionalidades de los personajes. Dependía de dónde fuera Axel (el protagonista). No podían hablar el mismo idioma. Tenían que ser de distintas partes de Europa. En un momento estaba probando a un chico alemán, que estaba muy bien, pero vino Fernando e hizo un casting increíble. Sorprendió a todos porque hizo algo inusual, distinto a lo que estaba escrito. Era como de puesta un poco, pero a la vez con mucha profundidad. A las escenas con el padre las hacía con una mezcla de bronca y de sarcasmo. Había mucha complejidad a lo que le estaba pasando por la cabeza, porque Fernando es así también, le pasan muchas cosas en la cabeza.

Déborah (Déborah François, la protagonista femenina) fue una sugerencia de la directora de casting. Yo la había visto en El Niño. Me había gustado mucho, pero pensé que para acá no daba, porque estaba muy distinta que en El Niño. Pero vino al casting con una actitud de “¡YO QUIERO ESTE PERSONAJE! ¡ESTA PELÍCULA ES PARA MÍ!” y no sé qué. La puse junto con Fernando y con el chico que yo sabía que quería para a que fuera el amor de Vera (el personaje de Déborah). Hicieron algo muy bueno, tenían muy buena química los dos juntos. Hubo atracción y juego y los dos se divirtieron. “¡Guau, qué buena que es esta chica!”, me dijo él. Cuando se da una cosa así hay que aprovecharlo.

 

¿Cuánto duró el rodaje?

Cinco semanas.

 

Unmade Beds recorrió varios festivales: Sundance, Berlín, Rótterdam… ¿Cómo fue la respuesta del público?

En todos los festivales fue muy buena. En Berlín se amontonaba la gente en la entrada para verla. En Rótterdam tuve suerte, porque yo ya había ido con Glue, y Glue se estrenó en Holanda y ya había un público esperando. Muy buena respuesta. Es raro ver cómo un público se ríe más que otro. En cada país es totalmente distinto. En Estados Unidos la gente se rió mucho. A ese público le encantó. La peli pasó por quince festivales.

 

En Uruguay ganó en un Festival de la Diversidad Sexual.

Sí, y ni me enteré (risas). Está yendo a muchos festivales la peli, y no me entero de todos. Trato de no ir tanto, quiero parar un poco… Pero ahora me voy a Londres (risas). Va a haber fiestas con bandas.

 

Algo acorde con el espíritu de la película.

Claro.

 

¿Es posible hablar de próximos proyectos? ¿Filmarás de nuevo en este país?

Tengo un proyecto que voy a filmar en Berlín y en México. Es un proyecto que estoy escribiendo. Estoy desarrollando el guión con una amiga que es muy buena, que trabajó con Michael Winterbotton, y queremos filmar en México y en Berlín. También estoy escribiendo una novela.

 

¿Y cómo va la novela?

Escribí una cien páginas, y en inglés.

 

¿Ya escribías textos que no sean guiones, como cuentos y novelas?

Siempre que escribo, escribo cuentos paralelos que son muy literarios, porque el formato guión es muy aburrido, muy seco. También escribo muchos diarios de personajes. De hecho, a esta novela la empecé como el diario de dos personajes, todo en tercera persona. De pronto me di cuenta de que se estaba armando algo más grande. Siempre, siempre escribí.

 

¿Influencias literarias?

Sí, incluso más que influencias cinematográficas. Leo muchos libros. Ahora estoy con Bolaño. ¿Quién más? Unos cuentos increíbles de Miranda July que me tienen obsesionado. También la esposa de Paul Bowles, Jane Bowles. De influencias, mucho el mundo de Manuel Puig en Unmade Beds, y algo de Cortázar, que no tiene nada que ver, pero como Cortázar escribía en Paris era algo como que me tocaba muy de cerca.

 

¿Será por tu pasión por Cortázar que hiciste un corto titulado Axolotl?

No, me enteré después de filmarlo que existía el cuento. El corto se llama así porque era fanático de los axolotes. En otro de mis cortos puse un texto de Cortázar. Era muy fanático. Hace mucho que no leo nada de él, pero me parece genial.

Después leo a algunos americanos más oscuros: Dennis Cooper, Bataille (que es francés, pero es parecido a Cooper, jaja). En la literatura uno puede permitirse ser mucho más oscuro.

 

¿Leíste a Easton Ellis, a Palahniuk…?

Palahniuk sí. De Ellis me gusta la forma en que estructura sus relatos. Cambia el punto de vista todo el tiempo. Otro americano contemporáneo que me gusta mucho es John Cheever. Pero cuando escribo, lo que más hago es leer literatura. Me inspira más, tenés más tiempo de meterte en esos mundos. Las pelis pasan muy rápido (risas).

 

Volviendo al cine, más precisamente a Glue, ahí descubriste a Inés Efrón, ahora figura importante del cine nacional.

Yo hacía el casting y me hablaron de Inés. La vi entonces en la obra Poses para Dormir, de Lola Arias. Y cuando vino al casting, lo hizo superbien, y después me di cuenta de que era la mejor amiga de Nahuel Pérez Biscayart (a quien ya sabía que quería para uno de los personajes de los chicos). Inés y Nahuel iban juntos a las clases de Nora Moseinco. Pero ya me gustó en Poses para Dormir.

 

Pueden ver el trailer de Unmade Beds pinchando aquí.

Ah, y para que ustedes, lectores, no se queden afuera del chiste de más arriba, los dejo con un link al video del tema “Sara perche ti amo”. ¡Para enamorarse!

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