17.12.10
Directores

Entrevista a Gaspar Gomez

Entrevista a Gaspar Gomez, director de “Road July”, Competencia Argentina 25º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

¿De qué se trata “Road July”?

Road July es un viaje a la paternidad a bordo de un Citroen 3cv entre Santiago, que es un hombre bastante desordenado con una vida que va a los tropiezos y una niña de 10 años que se encuentran de alguna manera y van a tener que transitar a lo largo de todo el desierto de Mendoza un viaje de donde van a pasar de ser dos desconocidos a ser una familia.

¿La historia siempre se basó en el viaje?

La historia siempre se baso en el viaje. Por supuesto con las versiones del guión como que fue nutriéndose de algunas

cosas, pero siempre me gustó la idea de que sea el avance en el camino lo que haga el  avance en la metáfora de la vida de ellos en esa relación.

¿Cómo has trabajado con la niña Federica Cafferata? que logra un trabajo tan excelente  

Con Federica lo que hicimos fue ir trabajando con mucho tiempo en la preproducción los ensayos con la premisa de no agotar los ensayos, cuando veía que la cosa empezaba a funcionar cortaba el ensayo.

Porque a mi me interesa que el mejor momento de actuación nos agarre con la cámara

encendida, no una semana antes, ni un mes antes.

Fue como ir avanzando en relación a todo hasta empezar a sentir de que de alguna manera esto iba a funcionar, que iba por buen camino.

Tú historia está apoyada fundamentalmente en la simpleza y la emoción que provoca en el público, es un tipo de cine que no es común en las realizaciones de los nuevos cineastas.

¿Es una decisión tuya hacer este tipo de cine?

Uno hace el cine que le gustaría ver, a mi me gustaría hacer la película que yo quisiera ver como espectador.

A mi me gusta mucho cuando el drama no se pasa en densidad,  porque en todas las situaciones dramáticas que tenemos en la vida siempre hay algo de humor dando vuelta por ahí,  y siempre hay algo que relaja en algún instante.

Me parece que la construcción de los sentimientos no pasa solamente por meter un bajón  y otro bajón y otro bajón y otro bajón porque en un momento más, más y más aburre. Ya mas bajón uno no  siente mas nada,  queda como anestesiado y me gusta eso en que en las historias en general,  como en la vida las cosas se construyen de buenas y de malas,  de aciertos y desaciertos,  de cosas positivas y cosas cuestionables y me parece que eso es lo da también veracidad a los personajes y es lo que uno va empatizando con los personajes.

¿Cuáles serian tus referentes como directores?

Yo tengo como referentes muy disímiles, por un lado me gusta Coixet, por otra parte me gusta Mann, también me gusta Fischer, hay muchas cosas de muchos directores que admiro en  Rodrigo Garcia, hay una cosa del manejo del drama que admiro mucho. Pero también admiro mucho a quienes manejan muy bien el entretenimiento que para mi no es poco, por ejemplo Steven Spielberg.

En Latinoamérica ¿tenés algún referente?

No soy conocedor de mucho cine latinoamericano, por lo que ya sabemos, es muy difícil encontrar cine latinoamericano.

Las cosas que he visto obviamente,  algunas me han gustado y otras no, pero uno no puede seguir a un director latinoamericano porque es muy difícil conseguir películas de Latinoamérica que es un problema con el que todos convivimos.

Los directores argentinos en realidad, mas allá de que algunos me han gustado, la película argentina que mas me ha interesado ha sido Felicidades de Lucho Bender, pero siento que nuestro cine,  excepto algunas películas de un tiempo a esta parte esta como triste, tenemos un cine gris y a mi me cuesta tener referentes en esta línea.

¿Còmo llegàs a incorporar a Mirta Busnelli y a Betiana Blum,  lográndose con sus presencias uno de los puntos altos de tu película?

Llegamos a ellas por contactos de producción.

Por ahí lo fuerte fue como muy  rápidamente las dos se apropiaron del proyecto de alguna manera, como aceptaron muy rápido y le pusieron  toda la energía para sostener esos dos pilares de la película.

Sobre Mirta Busnelli no me alcanza las palabras, porque uno le da una directiva y no se queda jamás conforme, va a cuestionar , nos peleamos, discutimos, lo que a ella le parece mas o menos  o le parece bien y viceversa .

Es de una riqueza creativa, el ida y vuelta que es maravilloso.

Yo creo que lo importante de las dos actrices es que han sabido darles el peso de madres que de alguna manera necesitaba la historia.

Tu proyecto es el primero referido a un director de Mendoza.

¿Por qué los directores del interior han sido siempre los grandes ausentes de la producción anual de nuestra cinematografía?

No hay muchos directores en el interior por varias cosas.

Principalmente porque uno para ser director de cine necesita referencias en el barrio y uno en el interior no tiene referentes de otros directores de cine.

Da la sensación que el cine lo hacen lejos, lo hace gente famosa, lo hace gente a la que uno no sabría como tener acceso.

Las escuelas de cine hicieron cosa muy importantes al respecto.

En Mendoza hace 20 años que esta la Escuela Regional de Cine y de  Video que ha hecho mucho al respecto.

Y después vienen  los problemas como entrar al Instituto de Cine,  no lo hace cualquiera, hay que tener un productor con antecedentes y una serie de cosas que esta gestión del Instituto de Cine está rompiendo con los concursos Gleyzer.

Nuestra película ganó,  cuando era un proyecto un concurso Gleyzer lo que nos permitió acreditarnos  frente al INCAA y de esa manera poder presentarnos como productores y hacer la película.

Me parece que tiene que irse rompiendo, decíamos no hay referentes en el barrio, en el interior, ojalá que nosotros muy pronto seamos un referente de que se podía hacer cine en el interior y que año a año en los festivales se encuentren más películas realizadas en el interior del país.

A pesar de estas circunstancias hay una movida muy interesante en Mendoza pues se están realizando películas de tres directores que están en distintos momentos de producción: Cristian  Pellegrini,  Javier Correa y vos.

¿Qué nos podes decir al respecto?

La verdad que es buenísimo, Cristian es alguien que terminó la Escuela de Cine en Mendoza y después se fue a trabajar a Buenos Aires y cuando decidió hacer su largo volvió a filmar a Mendoza.

Además hay otro director que esta trabajando mucho en documentales que es Rodrigo Sepulvera.

El proyecto Infancias del instituto se ganó en Mendoza con otro equipo.

Es decir empiezan a haber como signos que para mí no son más que lo que decantan 20 años de enseñanza de la Escuela de Cine y empezar a enseñarnos que: si se puede,  saquémonos esa mufa de encima y sí, podemos hacerlo!!.

Has dicho que vos no haces películas de festivales. Nos podés aclarar este concepto.

Cuando empezamos con este proyecto nos parecía que si seguíamos en la búsqueda de hacer una película entretenida para el gran público, difícilmente los festivales que tienen  un perfil de películas por ahí más lenta, a veces con películas que a mi criterio confunden la profundidad con el tedio, no tendría cabida.

A nosotros no nos importa, nosotros queremos hacer este cine y ojala haya mucha gente que quiera ver este cine y nos impulse para seguir haciendo estas cosas.

La verdad que la inclusión en el festival de Mar del Plata ha sido una grata sorpresa y ahora la respuesta con el público otra.

Entonces es que nos anima a seguir pensando en hacer cine para el gran público sin que ello signifique que querramos hacer un cine berreta.

Los aplausos en las distintas funciones del público contestan tu expectativa: el público quiere ver tu cine.

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