15.03.11
Directores

Entrevista a John Sayles

John Sayles (un grande, es más de un sentido) junto al entrevistador.

Trabajó para Roger Corman. Escribió clásicos de culto del cine fantástico (como la versión original de Piraña). Y es uno de los estandartes del cine independiente norteamericano. John Sayles estuvo en la reciente edición del Festival de Cine de Mar del Plata —donde presentó Amigo, su nuevo film, y dio una charla—, y no podíamos dejar de entrevistarlo.

Empezaste tu carrera cinematográfica escribiendo guiones para películas producidas por Roger Corman, como Piraña y Battle Beyond the Stars. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar para él?

Creo que fue un buen entrenamiento. Estas películas de género tienen una forma muy fijada, una estructura. Por eso aprendí mucho escribiendo este tipo de películas. También aprendí mucho sobre cómo hacer una película de bajo presupuesto: qué cuesta dinero y qué cuestan esfuerzos e ideas. Todos los directores que trabajaron conmigo son muy inteligentes y usan sus pequeños recursos de muy buena manera. James Cameron hacía el arte de Battle Beyond the Stars y pasó a dirigir Piraña 2. No fue una experiencia alegre para él, pero aprendió mucho.

Ya de antes escribías cuentos y novelas, también. ¿Qué le llevó a hacer tus propias películas?

La oportunidad de escribir novelas y cuentos me formó a la hora de querer controlar todos los aspectos de una producción. Así es que soy guionista, director y montador de mis propias películas. Quiero controlar todos los aspectos, como un novelista, escribiendo una primera versión, una segunda, una tercera. Pero al hacer una película usted tiene mucha ayuda de especialistas en sus áreas: actores, director de fotografía, compositor. Pueden hacer cosas que yo no puedo hacer. Pero puedo dirigir sus talentos, puedo escoger sus ideas más buenas. Al escribir una novela, usted tiene más poder sobre elementos como el clima y todo eso, pero no hay ayuda.

¿Cómo era hacer cine independiente cuando usted empezó?

Había cine independiente antes: John Cassavettes, Robert Young, muchos. Pero no había un movimiento. No había ayuda por parte de cineastas, empresas, distribuidoras, que se especializaran en este tipo de películas. Antes no y ahora no, pero para los años 80 y los ’90, la situación fue casi perfecta. Eran los principios de la época del video, y se podía ganar un porcentaje de dinero recaudado ahí, en los cines y en televisión. Eso hacía posible a los cineastas independientes económicamente. Ahora es diferente. Es casi imposible conseguir distribución en salas, casi imposible. También los precios de videos están muy bajos y los canales de televisión no se interesan en este tipo de películas. Ahora es más posible hacer una película usando una cámara Red, como en Amigo. Es más barato que filmar en 35mm o en 16mm. Los jóvenes tienen más experiencia y más educación en hacer películas. Pero es más difícil conseguir distribución. Usted puede estrenar las películas en Youtube, por ejemplo, pero así no recibe dinero.

Usted trabaja mucho con David Strathairn, con quien se conoce desde la universidad. ¿Cómo es la relación de trabajo entre ustedes?

David es un buen actor. Un actor de mucha imaginación. Un actor físico increíble, un acróbata entrenado. Para mí siempre es interesante darle un papel a David y ver qué va a hacer esta vez. Cuando empezamos a hacer películas, actuó muchas veces en pequeño papeles, y es el único a quien permito actuar a mi espalda, porque sé muy bien que hará algo interesante.

Si bien usted escribió películas del género fantástico como las que ya mencionamos y Aullidos, incursionó poco en el género. Recuerdo El Hermano de Otro Mundo. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una película hecha con un presupuesto de 600.000 dólares, filmada en cuatro semanas. Para mí es de ciencia-ficción y una manera de entrar en Harlem, con un punto de vista más extranjero que el de los blancos o de los afroamericanos. Es el punto de vista de un extraterrestre que cuestiona todo: el estilo de vida de la gente, el racismo, la economía. Eso es extraño para él, y por eso es una buena oportunidad para entrar en esa comunidad y hablar de lo que pasa allí. Muchas veces, las películas estadounidenses de ciencia-ficción son alegóricas: los marcianos son comunistas, cosas así. En los primeros cinco minutos de la película dejamos en claro que se trata de un film de bajo presupuesto, no La Guerra de las Galaxias. Los efectos especiales no son tan especiales. Y al final de la película, hay un momento en el que los otros extraterrestres, cuando el protagonista (Joe Morton) dice: “Vamos a volver a nuestro planeta”, ellos responden: “No, no vamos a quedarnos aquí”. ET not phone home (risas).

Usted también trabaja como scrip doctor (reescritor y corrector de guiones) para producciones de Hollywood. Trabajó con directores como Sam Raimi, Guillermo del Toro, Ron Howard. ¿Cómo es trabajar para películas de otros?

Bueno, es mi manera de ganarme la vida. Estoy escribiendo cuatro ahora, en varios niveles de producción. Es como ser carpintero y no arquitecto. Es tratar de ayudar a un director y a un productor a conseguir luz verde para su proyecto. Es muy raro que una película de Hollywood tenga solamente un guionista. Es común que haya tres, cuatro, media docena. La última película en la que recibí crédito, Las Crónicas de Spiderwick, tiene tres guionistas acreditados pero trabajaron nueve. En el caso de La Momia, escribí varias versiones del guión cuando Joe Dante era el director. Pero en el proyecto hubo quince guionistas, incluyendo a George Romero (dos veces) durante años. Por eso yo soy como un carpintero y trabajo mucho. Pero no se puede poner tanto de uno en un proyecto para otros.

Filmó películas en lugares como Irlanda, Alaska, Texas… ¿Filmaría alguna película acá en Argentina?

Sí si puedo entender más de la cultura y de la historia. Cuando filmamos en México, las historias no están situadas en México sino en un país latinoamericano imaginario. Los lugares son un personaje más de nuestras películas, y quiero que tengan complejidad y muchos detalles. Conocía Texas y Louisiana cuando filmé allí, y me sentí cómodo. En el caso de Argentina, deberé estudiarla y entenderla antes de venir a filmar.

Siguiendo con Argentina, dirigió a Federico Luppi en Hombres Armados. ¿Cómo fue trabajar con él?

Es un gran actor y un gran compadre de trabajo. Ayudó mucho en la filmación. Tuvimos sólo seis semanas en tres distintos estados de México, y por eso cada día necesitábamos filmar mucho. Filmamos con actores nuevos, con actores que no hablaban español ni inglés. Él tiene muchas escenas con un chico de doce años y me ayudó mucho a dirigirlo y formarlo. Federico es un buen hombre, muy inteligente, y con mucha dignidad y presencia.

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