30.09.09
Directores

Entrevista a Marcelo Piñeyro

Es uno de los directores argentinos más exitosos. Acaba de estrenar Las Viudas de los Jueves, su más flamante hit. Y nos dedicó unos minutitos de su agenda. Compartimos con ustedes, lectores, la siguiente entrevista.

 

¿Habías leído la novela de Claudia Piñeiro?

Hasta que me lo propusieron, no, no la había leído. Me lo propuso el productor que tenía los derechos. Con él yo ya había hecho Plata Quemada y El Método. Me propuso el proyecto. Yo ya lo venía rechazando mucho. Pensaba que no me iba a interesar (risas). Pero al final dije “¿Por qué no?”, lo leí y me encantó. La verdad, la novela no tenía nada que ver con lo que me imaginaba que iba a ser, y decidí ir para adelante.

 

La novela contiene varias subtramas. A la hora de convertirla en película hubo que hacer todo un trabajo de adaptación. Contame un poco al respecto.

Bueno, siempre una adaptación, más que una adaptación en sí son las ideas que a uno le dispara el texto. Yo ya había trabajado con textos preexistentes tanto en Plata Quemada como en El Método. A mí la estructura de la novela me encantaba literariamente, pero me pareció que no me serviría para la película. Lo que hicimos fue armar otra estructura, seleccionar los personajes con los que íbamos a trabajar —la novela tiene infinidad de personajes—. Hay un punto es que, aún si es un texto preexistente, si no hacés que la idea no sea tuya, yo, por lo menos, no sé seguir adelante. Hay un punto en que ya no tengo tan presente a la novela. En un punto las referencias eran nuestras.

 

De hecho, la novela tiene un punto fuerte en común con tu obra: la mirada crítica hacia sistema. En Las Viudas…, los personajes están a punto de caer de un sistema que se está deshaciendo.

Un punto que me atrajo mucho de la novela —y queme motivó a hacer la película— es que de algún modo me permitía continuar con algo iniciado en El Método. El tipo de personajes que tratan una película y otra son parecidos. Como en El Método nos enterábamos de su mundo profesional —la acción trascurría íntegramente en las oficinas de una multinacional—, aquí en Las Viudas… podíamos meternos en su intimidad, dejar del lado profesional sólo lo imprescindible y centrarnos absolutamente en puertas para adentro, en sus casas. Eso me pareció que estaba bueno. Siento que son dos películas muy conectadas.

 

El personaje del Guardia (Adrián Navarro) no estaba en el libro. ¿Cómo fue que decidieron incorporarlo a la película?

Bueno, tiene algo que ver con las trampas que se hace la gente, con sus fantasías. Digamos, con esa ilusión de poder salvarse, de aislarse, de levantar un muro y dejar afuera todo lo que no les gusta. Conformar la seguridad tiene un poco de la ceniza del Mal.

 

¿Cuáles fueron las principales influencias narrativas y estéticas?

No tengo ni idea (risas). De ninguna manera te lo podría contar como influencia, pero en un principio, cuando leí la novela, una de las cosas que me atrajo, aparte de las que ya te conté, fue que me pareció que tenía puntos en contacto con la narrativa de John Cheever, sobre todo con sus cuentos: la idea de tomar a los triunfadores de la sociedad en la mitad de su vida y encontrar que no tienen nada (sus familias son desconocidas, algunas viven en guerra…). No sé si fue una influencia, pero eso me entusiasmó más a tomar la decisión de hacer la película.

 

Tengo entendido que una influencia fue El Nadador, con Burt Lancaster…

Justamente está basada en un cuento de Cheever del mismo título, un cuento que parece inadaptable pero fue muy bien adaptado. Es una película de Frank Perry, de finales de los ’60. Pero fue más importante Cheever literariamente. Es un autor que a Marcelo Figueras (el co-guionista) y a mí nos gusta mucho.

 

Además del elenco de actores respetados y consagrados están los más jóvenes: Camilo Cuello Vitale y Vera Spinetta. ¿Cómo diste con ellos?

Por casting. Pasaron muchos chicos hasta que los encontramos a ellos. Después fue trabajar bastante en ensayos, etcétera, pero son muy buenos los dos, muy buena gente. Fue un placer trabajar con ellos. Les deseo lo mejor en sus carreras.

 

Este es un gran año para el cine argentino masivo y de calidad, al mismo tiempo. ¿Qué opinás de este fenómeno? ¿Viste otros exponentes, como El Secreto de sus Ojos?

¡No la vi todavía, che! La tengo que ir a ver. Lo que pasa es que cuando se estrenó El Secreto… no estaba porque terminé la película en Madrid, llegué y estuve tan con la peli que no tuve tiempo de ir. Tengo muy buena relación con Campanella. Hizo su película con el mismo productor que la mía. Tengo muchas ganas de verla.

 

¿Podrías adelantar algo de tus próximos proyectos?

Me encantaría, pero no puedo (risas). No lo tengo tan claro todavía. Ahora estoy leyendo un guión que va a producir Hideo Nakata (el director de Ringu y Dark Water). Y así tengo muchas ofertas e ideas que tengo ganas de desarrollar.

 

¿Seguís recibiendo ofertas de Hollywood?

Sí, bastantes.

 

¿Qué tipos de proyectos?

De todo. Lo que se te ocurra. Lo bueno, lo malo y lo feo. Generalmente lo feo (risas).

 

Sabiendo que sos muy cinéfilo, ¿qué fue lo más interesante que pudiste ver en lo que va del año?

Hace poco vi Cuentos de Navidad, que me encantó. Me gustó mucho la de Cantet, Entre los Muros. Me gustó Bastardos sin Gloria… Pero estuve tan sumergido en la película que la verdad no vi mucho cine.

 

Infinitas gracias, Marcelo.

No, a vos.

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