09.05.13
Directores

Entrevista a Pablo Bardauil y Franco Verdoia por La Vida Después

En medio de la segunda jornada de
rodaje, Pablo  -luego de haber dado todas
las indicaciones a su equipo para el armado de la escena- fue con el primero
que tuve oportunidad de conversar. Para eso, nos dirigimos adentro de una
especie de bar gourmet/librería en la locación, para resguardarnos del frío.
Luego, pude conversar con Franco a un costadito de la calle, donde iba a tener
lugar la acción. La charla, que comenzó siendo interrumpida varias veces para
que el equipo hiciera las consultas pertinentes al director sobre la puesta, fue
muy amena. A pesar del frío y de estar en pleno rodaje, los directores no
dejaron de mostrar su pasión por el cine en ningún momento. El segundo hijo que
darán a luz Pablo y Franco se encuentra en gestación y acá, la entrevista a los
futuros padres.

¿Cómo fue el proceso de escritura
del guión de La vida después, y cómo
surgió la idea?

Pablo Bardauil: La idea surgió un poco a partir de una experiencia personal
mía, una experiencia de separación, me separé de una relación matrimonial y de
las cosas que sentía que me pasaban y al mismo tiempo que conectaba con lo que
yo había visto de otras separaciones. La historia de la película es la de un
matrimonio que se separa después de mucho tiempo y es el después de esa
separación. Cómo sigue la vida de cada uno pero sobre todo en relación con el
otro que antes estaba conmigo y ahora empieza a tener su independencia y su
vida independientemente de mí. Tiene que ver con en qué tipo de persona empieza
a transformarse ese otro que me era totalmente familiar y de pronto se
convierte en alguien que yo no reconozco como aquel que estaba conmigo, alguien
extraño. Tiene que ver con el proceso de extrañamiento familiar, de eso trata
un poco la película. Digamos, la idea es que yo veía por ejemplo matrimonios
que se separan y que se amaban y de pronto el otro es una mierda, una
porquería, pero ¿vos no sabías quién era? No, no era así, algo lo transformó,
viste… mi separación fue completamente distinta, yo me separé en muy buenos
términos pero también siempre hay como un reacomodamiento del otro, ¿no? Y el
otro donde vos tenés que estar como muy atento, ese fue el punto de partida de
la película.

¿Cómo apareció la idea de co-dirigirla
con Franco?

PB: Yo ya tuve una experiencia anterior con Franco que es Chile 672. Bueno,
debe haber sido una experiencia lo suficientemente buena como para querer
repetir. Con Franco nos volvimos amigos en todo este tiempo, yo cuando le conté
la idea le gustó de entrada. Yo escribí el guión en más o menos 3 meses, en un
verano, también un poco para exorcizar mi separación, fue un poco catártico
pero a él le gustó el punto de partida, que ya tenía esta elaboración de la
percepción del otro, de la transformación del otro en una persona extraña.
Digamos, lo autobiográfico era el punto de partida. Después lo que fue pasando
con el guión es que él, cada versión que yo tenía, la leía y yo volvía a
trabajar. Fue un trabajo bastante en colaboración, de ida y vuelta, aparte
Franco necesitaba apropiarse del proyecto para a la hora de dirigir sentir que
esa película es propia, ¿no? Hay muchas cosas que son ideas de Franco en
realidad y simplemente yo las escribí, hay mucho de él también.

Franco Verdoia: Con Pablo venimos de una primera experiencia, (Chile) el
guión me llega a través de una de sus maravillosas protagonistas. En ese
momento yo estaba estudiando cine y dije bueno, hagámosla. Yo tenía una cámara
que me habían regalado mis viejos, una Mini DV, Pablo puso su casa y la
película se filmó ahí los fines de semana con la colaboración de todos los
actores que participaron, los técnicos. Entonces venimos de esa prehistoria,
haciendo un proyecto absolutamente a pulmón movido por la necesidad de hacerlo
y el deseo, sin medir las consecuencias que eso implicaba. Por ahí en este
momento de mi vida no volvería a hacerlo de esa manera, no me da la cabeza ni
el físico pero en aquel momento sí y valió la pena así que desde Chile 672 tuvimos un intento más que fue
El castillo inflable, un guión que también escribió Pablo y trabajamos juntos.
Era muy complejo y costo, por eso decidimos suspenderlo y meternos con una
historia un poco más pequeña, más intimista. Ahí surge La vida después. Creo que los guionistas y los que nos dedicamos a
esto siempre escribimos a partir de nosotros, así que Pablo parte de su
separación y despliega una historia que ya trasciende lo personal. Una vez que
hay una primera versión, empieza a ser nuestro material de trabajo y a partir
de ahí empezamos a hacer un trabajo conjunto en relación a lo que es
desarrollar un proyecto hasta su materialización que es el rodaje y luego la
post, el estreno. Ahora estamos reescribiendo la película de alguna manera.
Cuando volvemos a filmar se vuelve a escribir.

¿Cómo es la dirección de a dos? ¿Hay
división de tareas?

PB: Mirá, hay trabajo en común y hay división de tareas que es lo que hace
posible la dirección. Yo de hecho escribo, estudié actuación, dirección de
actores y es en lo que yo más me concentro, en el guión, en la dirección de
actores y que se cuente lo que se tiene que contar. Los aspectos narrativos son
donde yo intervengo más. La concepción general de la puesta en escena fue una
idea que elaboró Franco. Yo también intervine pero de alguna manera es una
concepción que él terminó de redondear y de formular y entonces a la hora de
rodaje los dos estamos con todo pero cuando hay que dividirse yo me voy con los
actores y él se queda con el cuadro. Pero hacemos las dos cosas.

 

Me gustaría que me cuenten un poco
cómo es ese proceso previo de ponerse de acuerdo para saber qué se filma una
vez en el set.

PB: Hay una planificación previa, la idea original tiene cuatro años o sea
que es una película  muy trabajada ya
desde el guión, y las ideas estéticas ya estaban presentes en esa elaboración.
Por supuesto que, cuando aparecen las locaciones es cuando vos decidís dónde
ponés la cámara y se ha hecho un trabajo de hace como un mes que estamos con un
storyboard previo, que bueno, hay locaciones que aparecieron al final así que
medio sobre la marcha pero hay un trabajo de planificación fuerte.

FV: Bueno, con Pablo realmente tenemos un nivel de relación casi de pareja
en lo artístico, en lo creativo por lo tanto no es un lecho de rosas. Es una
relación con muchas complejidades como todo vínculo profundo. Los dos sabemos
que somos un complemento del otro y que el resultado de esas diferencias, lo
que hace es potenciar a la historia, a la 
película, a los actores, al guión, a lo visual. Entonces, las
discusiones son muy aguerridas pero siempre el resultado al que llegamos es
beneficioso y con el tiempo entendemos que estuvo bueno trenzarnos con este
tema. No es sencillo hacer una película de a dos, porque hay que tomar muchas
decisiones y muchas veces decidirse por una o encontrar el resultado entre una
mirada y la otra.  Por lo general
coincidimos mucho más de lo que disentimos, en el fondo los dos tenemos un
recorrido en el camino de la actuación y la dirección de actores, de la mirada
que es bastante similar entonces eso nos encuentra, nos hermana. Pero por ahí
en lo práctico saltan un montón de diferencias que son absolutamente naturales
porque somos dos seres humanos con nuestros egos, nuestras sensibilidades y
nuestro amor-odio permanente. Pero realmente el equipo y el tándem que hacemos,
que tiene que ver con el complemento le viene muy  bien a este proyecto.

¿Trabajan con Guión Técnico?

PB: Sí, es una especie de storyboard, hay una división por planos. También
el lugar manda, no? Digamos, también el exceso de planificación te puede trabar
con lo cual hay un trabajo previo pero también dejar surgir la cosa. De
repente, si yo me imaginaba todo el tiempo que la cámara había que ponerla en
determinado lugar y me resulta mejor en otro, que se yo… Ayer, teníamos un
plano de presentación que lo íbamos a hacer al final  y el primer día de rodaje no entró, y hoy
ambientar todo iba a ser complicado y a mí se me ocurrió empezar con otro plano
que tiene que ver con la estética y la lógica de la película y bueno, también
ver que en el rodaje uno piensa y propone pero la situación misma te lleva, si
no estás alerta te lo perdés, hay que estar atento a la realidad del rodaje, es
fundamental. Estar abiertos a lo que pueda surgir y aprovecharlo, que no sea un
obstáculo.

FV: No hay un Guión Técnico a rajatabla, sí discutimos el criterio general,
el concepto estético y visual de la película, qué tipo de lenguaje va a tener,
de sensibilidad, de encuadre, si la cámara se mueve o no, si va a haber mucho
corte. Una vez que discutimos eso, que lo hacemos bastante minuciosamente, nos
entregamos un poco a  lo que va
sucediendo escena tras escena. La realidad es que empezamos ayer y ésta va a
ser nuestra primera experiencia en un largometraje más profesional si se
quiere, así que de acá a tres, cuatro semanas quizás te vamos a poder decir
mejor cómo nos fue.

En la escena que se filma hoy, ¿cómo
encuentra el espectador a los personajes?

FV: Esta es una escena casi al principio de la película, es la número 16 o
17 en donde Juan y Juana se encontraron una vez después de un tiempo separados.
Él ya está instalado en un departamento y se encuentran a cenar en un
restaurante muy lindo, casualmente es la noche de aniversario, ella lo olvidó,
él no… Tienen una cena muy amable, muy amorosa porque en el fondo se aman muy
profundamente y entendieron que llegó un momento en el que era mejor ver qué
les pasaba por separado. Y a la salida, bueno, acontece el primer punto de
giro: él ve que ella está subiendo al auto de un conocido en común de hace
muchos años y ella no le había comentado nada acerca de esto, entonces eso
desencadena un montón de sensaciones confusas en él y es lo que pone en
movimiento al resto de la trama, así que estamos, te diría, filmando el punto
de giro.

Con respecto a la actuación, ¿hay
lugar para la improvisación?

PB: No, con los actores hubo mucho trabajo previo de ensayos, algunos hace
ya dos meses. Sí en los ensayos trabajamos sobre improvisaciones, el
acercamiento a la escena es a través de la improvisación y lo que nos interesa
es más lo que pasa que lo que se dice, ¿no? Ahora ya en rodaje es con la letra.
La película anterior (Chile 672) tenía cosas más improvisadas. Esto no, está
más armado. Obviamente si se nos ocurre algo se le pregunta al actor, pero no.

Cuando se encuentran, por ejemplo,
con un actor que entiende la escena de una manera, y desde la dirección ustedes
quieren otra cosa, ¿cómo es ese tira y afloje?

PB: La verdad que no hay tira y afloje, construimos una muy buena relación
con María Onetto y con Carlos Belloso. Hay discusión, pero todo ese tiempo de
ensayo previo tuvo que ver con eso, con entender lo que se tenía que contar. El
actor es un instrumento del relato, no? Y por supuesto que puede agregar,
enriquecer, pero lo que se tiene que contar es algo que un poco no lo decidimos
pero la línea la bajamos Franco y yo. Tenemos una idea muy clara de lo que
queremos contar, lo que se impone es el argumento, a veces los actores te ponen
a prueba y quizás hay una circunstancia que no tenías muy elaborada y se te
ocurre otra, hay modificaciones, siempre se va amoldando.

FV: Tanto Pablo como yo somos actores, por ahí ya no trabajamos como
actores pero tenemos mucha formación en ese terreno, entonces eso facilita
mucho el diálogo con ellos. Sobre todo en la manera en la que conducimos ese
barco hacia esa emoción que queremos lograr y por otro lado estamos  trabajando con actores profesionales que saben
perfectamente lo que tienen que hacer, yo creo que a veces no hay que decir
demasiado, ellos saben y lo que uno tiene que hacer es mas bien observar y
reorientar si hay alguna emoción por ahí que no está del todo clara, pero es un
placer poder trabajar con actores de ese calibre y que completan el elenco
otros maravillosos actores como Rafael Ferro, Esteban Meloni, Maria Lorenzutti.
Es un gran equipo, tenemos una directora de arte que es un lujo, el director de
fotografía también. Es una factoría, no es mérito nuestro, realmente es un trabajo
en equipo.

¿Hubo casting o ya tenían a los
actores en mente?

PB: No hicimos un casting formal pero lo fuimos pensando. Un poco los
protagonistas definen también. Empezamos por María, ella nos acercó a Carlos,
eso define el resto. Si los personajes eran más jóvenes cambiaba el entorno.
Hay una directora de casting que nos ayudó con ese trabajo, así que fue un
proceso arduo elegir a los actores. Además nos interesaba que fueran buenos
actores, el elenco que elegimos creemos que son actores prestigiosos, serios en
su formación. Hacen teatro, cine, televisión. No nos interesaban figuritas,
carilindos, sino gente común. Es una película en la que los personajes exigen
mucho de los actores entonces necesitamos actores que tengan resto, presencia.

FV: Yo a María la conocí en el año 98 en una obra que dirigía Javier Daulte
que se llama Faros de color, estupenda pieza teatral y María realmente estaba
maravillosa, yo me enamoré de esa actriz y dije quiero algún día poder hacer
algo con esta actriz, después me hice fan, la empecé a seguir en todo lo que
hacía sin pensar en que iba a llegar este momento. Son como esos deseos que uno
tira al aire y hoy estoy teniendo la posibilidad enorme de poder dirigirla. Nos
pareció un desafío hermoso cuando María acercó a Carlos como su pareja en la
película porque siempre tenemos un registro de Carlos en otro tipo de
personaje. Va a sorprender lo que está haciendo. Estamos más habituados a ver a
María en ese registro.

¿Tienen pensada fecha de estreno?
Quizás, en algún festival como Chile 672

PB: No, recién estamos en el segundo día de rodaje, lo único que tenemos en
la cabeza por ahora es terminarla en las cinco semanas. Eso es lo principal.
Supongo que se estrenará el año que viene y antes intentaremos un recorrido de
festivales, pero bueno, falta mucho.

 

¿Trabajan con algún tipo de
referencias visuales o de algún tipo?

FV: Sí, sí. En Chile 672 también,
nos gusta referenciarnos en aquellas cosas que amamos y que hicieron otros o en
productos que admiramos. En este caso sentimos que Interiores de Woody Allen es una película que representaba muy bien
el clima estético y atmosférico de color de lo que imaginamos para ésta
película que está situada en el otoño por lo tanto tiene una saturación de
color determinada que tiene que ver con el color del otoño . Interiores es una de las pocas películas
dramáticas que hizo Woody Allen, desarrolla muy bien toda esa cuestión entonces
no basamos en ella para visualizar esta historia y en una película de Haneke
que tanto Pablo como yo admiramos, que se llama Amour. Sentíamos que ahí había un lenguaje de cámara que era lo que
necesitábamos para La vida después.
Esa austeridad en los planos, esa casi te diría, -no nos gusta mucho la palabra-
pero la puesta más teatral y creíamos que Amour
era en ese sentido una guía espiritual para lo que teníamos que hacer.

¿Cómo se llevan con la
post-producción? ¿Les gusta estar?

PB: Sí, siempre estás. No todo el tiempo porque también está bueno tomar
distancia de lo que vos hiciste entonces por ahí, veremos… todavía no está bien
definido el montajista, pero seguro hará su trabajo, nos mostrará una
propuesta, ahí debatiremos. Lo mismo con el sonido, la mezcla, todo.

FV: Estamos los dos hasta el final y si la película queda en festivales
bueno, ahí se vienen las peleas para ver quién viaja (risas). Chile 672 viajó
por todo el mundo, fue al Cairo, a India, fuimos a un montón de lugares y
acompañando la película hasta el final, me parece que es un hijo una película
así y hasta el día de hoy a Chile se la sigue viendo, es nuestro primer hijo y
ahora vamos por el segundo, nunca se abandona.

Me llamó la atención que tanto María
Onetto como Carlos Belloso trabajaron previamente en películas de Lucrecia
Martel. ¿Eso tuvo algo que ver en tu elección o es pura coincidencia?

PB: Eh… los trabajos de ambos, tanto en La mujer sin cabeza como en La
niña santa nos gustaron mucho. De hecho, Carlos Belloso tiene un registro a
veces de teatro, muy de construcción de personaje o tiene una cosa más neutra o
más introspectiva como la de La niña santa. Lo que le pedimos a Carlos que
explore es un poco esa línea. Sí, indirectamente sí, que se yo, a ambos nos
gusta lo que hicieron.

¿Quieren seguir trabajando juntos?
¿Algún próximo proyecto en mente?

FV: Sí, tenemos pendiente El castillo inflable, creo que es una historia
hermosa y en su momento se necesitaba mucho dinero y no conseguimos la
financiación para poder hacerla, pero está ahí.

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