23.03.11
Directores

Entrevista a Sebastián Borensztein

Sebastián Borensztein dirige a Ricardo Darín y a Ignacio Huang en Un Cuento Chino.

Sebastián Borensztein regresa al cine con Un Cuento Chino, comedia dramática en la que dirige a Ricardo Darín. Si bien cuestiones de tiempo impidieron hacer una entrevista más extensa, el director pudo responder algunas preguntas. El resultado: una breve pero interesante entrevista.


Desde siempre mamaste el humor, sobre todo el humor político. A la hora de hacer Un Cuento Chino, ¿hubo alguna influencia en especial?

No, es la mirada en general sobre eso. La mirada en general es un punto de vista particular que considero que me lleva a ver las cosas de la manera que las veo. Me gusta jugar con mi punto de vista, y eso es lo que me motiva a hacer una película. O sea, me cuesta hacer cosas que no tengan un origen visceral en mí. Por eso esto me fluye bien y se amolda a mi punto de vista.


En cuanto al guión, ¿cómo lo trabajás? ¿Rescribís mucho?

Sí, reescribo mucho. A mí me enseño el querido Eduardo Mignogna que el guión es el arte de la reescritura. Además, es la única manera de que un guión funcione: reescribirlo y reescribirlo. Porque cuando vos escribís un guión, no lo conocés. Terminás de escribirlo, tomás una distancia, lo volvés a mirar y descubrís otra cosa. El guión se va profundizando capa por capa en cada reescritura que uno va haciendo. Y no implica una reescritura total del guión sino esa pasada en la que pensás: “No el personaje todavía no tiene que decir esto así, lo dice asá”.  Esos pequeños cambios van agregando capas. Es un trabajo de capaz el desarrollo de un guión. Quedarte con la primera escritura es perderte el enorme potencial de que la historia funcione (si la historia es buena). Hay que ir explorándolo al guión, desenmarañándolo en capas.


¿Cambió mucho el guión desde las primeras versiones?

Sí, cambió, cambió. Se hizo mucho más fluido, se hizo mucho más orgánico. Y la estructura empezó a funcionar mucho mejor. Es como toda cosa que se somete a revisiones y pruebas para llegar a un mejor resultado.


En la película hay varias secuencias con efectos especiales. ¿Cómo fue trabajar con eso?

Y, fue una novedad, porque es raro filmar lo que no está ahí. Es raro filmar un campo donde no hay nada, donde solamente hay una estructura tubular que después se revestirá de un 3D de aluminio y alas y motores y montañas de fondo… cuando estás en un campo en Luján. Tuve una asistencia muy grande de la gente de efectos especiales, Alejandro Valente y Juan Elías, que son los responsables de In Post We Trust, junto con también Juan Pablo Buscarini y Daniel Martínez. Ellos me acompañaron, me ayudaron muchísimo. Teníamos dibujadas en storyboards las escenas complejas, así sabíamos que había que filmarlas para después postproducir.


¿Cómo fue trabajar con Ricardo Darín?

Fue una experiencia increíble. Un placer. Fue muy divertido, fue muy contenedor, fue muy aleccionador. Ricardo es un tipo que ayuda mucho a todo el mundo en el set, tiene mucha experiencia. La verdad que la pasamos muy bien. Fue muy lindo.


¿Es posible hablar de próximos proyectos?

Ahora no. Uno sueña, no para de soñar, pero en concreto no te podría decir nada. Estamos reestrenando la película y tenemos ganas de seguir haciendo más cosas, pero hasta ahí llegamos por ahora.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

© A SALA LLENA.