BaltazarTokman
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Baltazar Tokman, director de Casa Coraggio

El director Baltazar Tokman acaba de estrenar Casa Coraggio (2017), uno de sus trabajos más arriesgados, y tuvimos la oportunidad de entrevistarlo. Aquí cuenta su particular método de trabajo y anticipa próximos proyectos.

En tus documentales hay una preocupación por indagar en la intimidad de una familia. Casa Coraggio no es la excepción. ¿De dónde viene esta preocupación?

Yo diría que hay un interés en indagar sobre la condición humana. Es una obviedad decir que todos nos vamos a morir pero al mismo tiempo es fascinante y misterioso que nuestra vida sea tan importante y tan insignificante a la vez. Si pudiésemos observar a la humanidad, por ejemplo, esto que digo se vuelve cinematográfico. Mientras que con el gran angular nos veríamos como hormigas alocadas que se mueven de un lado a otro sin un aparente sentido, si usáramos un teleobjetivo podríamos ver más en detalle; cómo viven, cómo piensan, cómo se emocionan ante los estímulos estas personas y entonces la vida cobra una importancia abrumadora. En las familias se define el futuro, en la crianza de nuestros hijos, las familias están impresas y llenas de vida y de muerte. En los álbumes familiares, en los cajones abarrotados de recuerdos. Las familias son ese círculo que continúa se ramifica, recibe a los nuevos y despide a los más viejos, y a medida que uno crece esto queda más claro. En las familias hay un amor incondicional y al mismo tiempo mucha frustración y mucha locura, Las familias son en presente pero también en pasado y en futuro. Alguien que tiene, por ejemplo, bisabuelos o tatarabuelos que vinieron de la guerra, no es ajeno a eso, aunque nunca los haya conocido. Si hay un trauma en el presente o una marca o un pacto familiar esto se repite muchas veces en generaciones. Por eso se vuelve tremendamente alucinante para mí reflexionar y explorar los conflictos familiares. También en las familias existe ese anhelo de seguir vivos, ya sea a través de la continuidad de nuestros hijos, o, como en el caso de los Coraggio, con el legado de una empresa familiar perdurable en el tiempo.

¿Cómo das con Sofía y con el padre, a cargo de la empresa familiar Casa Coraggio, y cómo surge la idea de centrarte en ellos?

Hace unos años quería hacer un documental de observación con la mirada puesta en la intimidad de una familia de funebreros que, emulando a Six Feet Under, tengan la empresa familiar y su casa en la que viven en el mismo edificio. Fanático de la serie, mientras la miraba imaginaba que una familia así y situaciones en donde las pulsiones de vida y muerte estén en continua tensión tenía que existir de verdad. Me puse a buscar a esta familia a través de un sistema muy poderoso y viral que tengo para encontrar historias y aparecieron algunas empresas fúnebres interesadas en la propuesta. La más seductora a simple vista parecía ser la de Sofía y su familia, Los Coraggio. Pero en ese momento no pasamos de un ida y vuelta de emails y algún llamado telefónico y el proyecto quedó ahí. Vinieron Planetario (2011), luego I am Mad (2013).

En un festival en La Plata en el cual programaban estas películas con presencia del director, la programadora se presenta y me dice que ella es Sofía Urosevich (Coraggio) y que hace unos años yo estaba interesado en hacer una película de funebreros como la de su familia. A partir de este momento todo fue una energía imparable. Me junté con la familia y al conocer más sobre ellos, sobre la historia familiar, sobre los conflictos, me propuse hacer un trabajo inverso pero parecido al que venía haciendo en mis películas anteriores. En vez de hacer un documental que se viva como una ficción, hacer una ficción que se viva como un documental.

Cuando me junté con Los Coraggio aparecieron varios tópicos con los cuales construimos el guión. Pero el más fuerte de todos era la continuidad del legado familiar debido a la delicada situación de salud de Alejandro el padre de Sofía y la pregunta que siempre surgió en esta familia generación tras generación. ¿Quién sigue?

Alejandro en la película dice: “Esto es una escalera que tiene 120 años de historia y yo voy a pasar como van a ir pasando los demás y lo que va a quedar es el nombre de Casa Coraggio”. Fui a ver a Diego Dubcovsky y le conté la idea. Me dijo: “¿Tenés un guión?”. Le dije que no, pero que en tres meses lo tenía. Escribimos el libro y al poco tiempo estábamos filmando la película

Es muy interesante cómo el registro documental se confunde con la ficción, ya que no se trata sólo se observar a los Coraggio sino que hay una progresión dramática, en especial acerca del futuro de Sofía.¿Cómo te las arreglaste para fusionar los distintos elementos?

Teníamos un guión de base y filmamos las escenas del guión, pero con la diferencia de que las escenas no se actuaban sino que se vivían. Es decir, el único que sabía que se iba a filmar y que tenía que pasar en la escena era el equipo (la mesa chica) y yo. En menor medida Sofía, pero siempre antes de filmar o durante.

Ella era un doble comando porque actuaba y hacía actuar a los suyos sin que ellos se diesen cuenta. Lo mismo ocurría con el resto de los actores que no son reales, también funcionaban como cómplices. Pero era durante la misma escena que yo los utilizaba para ir generando reacciones o situaciones. Lo que hacíamos era iluminar previamente el ambiente para que ellos puedan moverse con naturalidad y observarlos en su vida cotidiana. En las cenas, en la fiesta de cumple de 15, en el partido de fútbol. Y sobre estas escenas reales montábamos nuestra artillería para que lo que teníamos que contar surja del modo más natural posible y las costuras entre géneros no se noten. Una vez que sentía que la escena estaba contada con la naturalidad documental que buscaba, me ponía a hace marcaciones y a invadir más la puesta con recursos de ficción

Siguiendo con lo planteado en la pregunta anterior, trabajás con personas y también con actores componiendo personajes. ¿Cómo fue el trabajo con unos y con otros?

Con los no-actores, una vez que iluminábamos, les decíamos a quién intervenía en la escena que realice la acción planteada. Siempre había una acción para ellos. Los dejaba un rato para que se relajen y luego, sin decir nada, trabajaba en set con el mínimo número de personas indispensable del equipo. Todos sabían que no se podía gritar y que la puesta tenía que ser silenciosa, todo el armado tenía que hacerse de forma en que no llamemos la atención. Una vez dentro con ellos miraba a Connie, y sin hablar, ya sabíamos que la cámara estaba prendida. Manejamos este lenguaje de señas y todos lo fueron adquiriendo con el correr de los días. Entonces, primero nos quedábamos más lejos de la escena y prendíamos la cámara; y ellos, para ese entonces, ya estaban relajados hablando y siguiendo naturalmente su vida o a veces en escenas más armadas las acciones que le planteábamos. De a poco nos íbamos acercando, pero para este entonces ya la naturalidad había surgido. Finalmente se fueron acostumbrando de esta manera a vivir con un lente 32mm cerca de sus rostros.

El desafío eran las escenas en donde sólo intervenían actores. Porque el expertise de trabajar con no-actores y que se vean naturales es algo de lo que ya tenía experiencia, pero si las escenas con actores se sentían actuadas la película se caía. Entonces trabajé de la misma manera. Solo les tiraba alguna línea de por dónde podía ir la escena pero les decía que vivan y no que actúen; que en la vida los conflictos y los diálogos tienen otros tiempos y que se dejen llevar como si estuviesen viviendo ese momento. Entonces se repetía el mismo cuadro; se iluminaba antes, se prendía la cámara, y dejábamos que el tiempo y los actores desarrollaran la escena.

Filmamos planos que promedio duraban 30 minutos y a veces más, sin corte… Luego cuando sentía que se había logrado esa credibilidad que empate con las escenas más reales cortábamos y planteaba los recursos o repetíamos alguna situación más elaborada.

La película se filmó en Los Toldos. ¿Cómo fue el rodaje allá?

Filmar en los Toldos fue bellísimo, tiene algo de mística ese lugar. El pueblo, el cielo, los exteriores, el campo, el cementerio; la energía que había en el equipo, los karaokes nocturnos. Filmamos en verano, así que nos despachamos con la pileta del club que teníamos cerca y con asados para relajarnos. Realmente todos la pasamos muy bien y creo que el marco de los Toldos, la gente, el verano, y la familia Coraggio, fueron el marco para que eso sucediera.

¿Es posible hablar de próximos proyectos?

Sí, sí. Tengo el primer corte de imagen de Buscando a Muy, que es un híbrido sobre los amigos imaginarios de los niños. Un tema que tiene un crisol de voces, desde las científicas, las psicológicas, las religiosas y las paranormales y desopilantes. Es un híbrido que emula un documental de Discovery, pero psicodélico.

La historia central es la de una niña, Olivia, que se la ve crecer durante años, retratada con mucha intimidad por su padre que hace shows de magia espiritistas. Olivia es mi hija y la retraté durante años en sus juegos, este fue el disparador de la película y este material forma parte central

Por otro lado estoy presentando ya en estos días una road movie que también busca difuminar los géneros.

Pedro queda seleccionado en un campeonato de cosplay en Chile y la familia decide acompañarlo en el viaje.

La última vez que hicieron un viaje juntos fue en un crucero donde se enteraron por las noticias que su padre piloto estaba preso en España por haber transportado ocultas en el avión 80 toneladas de cocaína.

Es la historia de lo que pasó con la familia Juliá. La esposa y los tres hijos de Eduardo Juliá el caso del narco avión de Southem Winds. Pero la historia se centra en lo que pasó con la familia. El padre quedó tras las rejas y la familia presa de esta marca.

Al igual que Casa Coraggio, va a estar interpretada por ellos mismos, pero esta historia es un poco más oscura. También va a ver actores, mezclados vamos a repetir fórmula. Cada uno de ellos carga una mochila muy pesada. Durante el viaje te vas enterando de todo el pasado (hay archivo filmado más de cuarenta horas porque Pedro quería ser director de cine y filmaba todo en VHS)

Ellos en el trayecto se enteran de que el padre va a ser extraditado de regreso a la Argentina y Pedro tiene un libro que escribió en la cárcel de Barcelona con él que descubrirá durante el viaje

Por último, tengo otro proyecto con Diego pero de grandes ligas, algo que no hice hasta ahora. Un proyecto de ficción con actores primera línea y una historia tremenda. No puedo decir más por ahora.

© Matías Orta, 2017 | orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

COMPARTIR

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Google+0Pin on Pinterest0
Libria-Banner

© A SALA LLENA.