25.08.17
Entrevistas

Entrevista a Demián Rugna, director de No Sabés con Quién estás Hablando

No Sabés con Quién estás Hablando (2016) es la nueva película dirigida por Demián Rugna (el de la derecha en la foto), quien desde hace años viene incursionando en el cine fantástico independiente que se hace en Argentina. Esto es lo que Demián nos contó al respecto.

Dijiste ayer en la presentación de la película que había que entenderla y captarla, sumado a que es muy difícil también jugar con el humor negro. ¿De dónde viene esta historia y cómo fuiste manejándolo?

La historia está basada en amigos y familiares. Me toca muy desde lo personal, desde el punto de vista de que han vivido conmigo toda la vida. El protagonista está basado en uno de mis mejores amigos, el coprotagonista es el reflejo de gran parte de mi familia. Son gente de barrio, del conurbano. Me refería a entenderla no porque tenga una complejidad filosófica ni porque sea complicada, sino desde el punto de vista de que no es pretenciosa, sino que es parte de un intento de que sea una película sincera y fresca, y se basa simplemente en esa sinceridad mía de contar una historia real palpable. Es fresca porque no tiene mascaras. No está pre armada y no se ve artificio en el guion ni tiene personajes estereotipados.

¿Alguien se ha acercado a vos y te ha dicho que le parece que la película tiene un mensaje social o crítico? ¿Cómo ves que la gente reacciona y la recibe?

Me han hablado de diferentes interpretaciones. La primera respuesta que tuve fue la primera vez que la pasamos, que vino una activista feminista a criticarme por qué nuestro protagonista era un pedófilo y por qué la gente se reía con eso. También me han hablado de mensajes sobre la amistad, y quizá no la escribí en base a eso sino en función del fracaso, de los sueños. Esta diferencia está buena, porque a veces uno no se da cuenta de lo que está escribiendo. Pero en ningún momento al escribirla pensé en algún mensaje ni remate ni metáfora. Ni lo hago cuando escribo mis películas. Quiero contar un cuento y quiero que el cuento funcione. Después se ve de qué se trata. Hay películas en las que hay cosas más gráficas que un pedófilo babeándose. En la génesis no hay un mensaje pero sí la gente interpreta muchas cosas.

Llama mucho la atención Martín Tchira, el protagonista. En el cine de género nacional e independiente nos gusta no encontrar tantas caras conocidas. ¿Cómo diste con él?

Me costó mucho el casting de la película. Estuve un año viendo actores. Un proceso muy complejo para encontrar lo que yo quería. A Martín me lo recomendó Andrés Borghi, quien lo había visto en un corto. Después yo vi ese corto. Y si bien daba con el fisic du rol bastante bien, no sabía si podía llegar a hacer lo que yo pretendía. Y siempre tuve un poco de duda con él hasta el momento de rodar; incluso hasta en los ensayos. No me convencía. Además yo sufría el hecho de que la condición de ese personaje es que está basado en uno de mis mejores amigos, entonces tenía que ser muy parecido a él. Y me costaba mucho disociar eso. Era un problema más bien mío. Pero lo que tuvo Martín es que prendimos la cámara y la rompió en todos los planos. En todos ellos básicamente está muy bien. Y si, tiene una cara especial. Me gusta justamente eso, buscar actores buenos y que no tengan tanta trayectoria atrás, pero más que nada para que no te remita a lo que hicieron antes. Un poco esa frescura que buscaba en la película tiene que ver con esto.

Después lo tenés a Gustavo Garzón que hace de policía que está por fuera de todos y los mira como por arriba y descubre un mundo bizarro. Él vendría a hacer el papel del público.

Hay acción, hay persecuciones con autos. ¿Cómo resolviste estas escenas desde producción y también a la hora de cortar calles para filmarlas, por ejemplo?

Fue una apuesta mía. El productor no entendía bien a dónde quería llegar yo con eso porque creía que no hacía falta la escena de los autos. Y yo como vengo haciendo cine de género, en el cine fantástico, siempre tiene que haber un monstruo al final de la película. Y para mí el monstruo eran los autos y el duelo entre ellos con ese Falcon endemoniado. En el plan de rodaje, que fueron cinco semanas, le pusimos una semana sólo a ese duelo y fue re difícil. Tuvimos la suerte de que se trataba de autos hechos pedazos e inutilizables. Es la magia del cine.

En cuanto a las calles, filmamos en Haedo, Ramos Mejía, en Agronomía la parte de los autos. Y Florida, por zona Norte, donde hicimos la casa de Romano (Germán de Silva)

La película se presentó ya en varios festivales. ¿Cómo continúa su circuito?. ¿Terminan los festivales? ¿Se estrena comercialmente?

Bueno, seguimos en circuito festivalero porque los distribuidores no están viendo la película. Entonces así queremos generar un “boca a boca” para que ellos se pongan un poco las pilas. Está difícil el tema de la distribución. Ya no depende de si es buena o mala la película sino de si tenés una hiper mega figura o no. Si no logramos una buena distribución seguro iremos por una distribuidora independiente y apostaremos al “boca a boca”. La película tiene su perfil comercial, a pesar de tener muchas cosas grotescas.

© Ximena Brennan, 2017 | brennan@asalallena.com.ar | @AnXieBre

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