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Entrevista a Fabián Forte, director de Cantantes en Guerra

Fabián Forte sabe moverse entre un cine personal y proyectos por encargo, sin perder su mirada. Cantantes en Guerra (2017) es su nuevo film y esto es lo que nos contó al respecto.

Ya habías trabajado con José María Listorti y Pedro Alfonso en Socios por Accidente (2014) y su secuela, que dirigiste junto a Nicanor Loreti. ¿Cómo fue dirigir este film en solitario?

Al comienzo lloré mucho (risas). Cuando Nica no podía hacer la película (fue 27 la que hizo en paralelo a la nuestra), nos había gustado mucho el guión de Cantantes…, pero lamentablemente se nos cruzaba por fechas. Él no la podía hacer y a la película había que hacerla en esas fechas para poder llegar a estrenarla el 13 de julio. Fue como que un compañero de ruta se baje del bondi, ¿viste? Lo extrañé a Nicanor, sobre todo cuando tuve la noticia de que no podría estar en la película. Pero me encontré frente a un equipo maravilloso de gente atrás que me contuvo mucho. Me encontré con un guión que me gustaba mucho hacer, y eso me dio mucho ánimo para hacer la película, y me encontré con José, que es un motor creativo muy importante como compañero de ruta, con su visión sobre la televisión (La película habla un poco sobre la tele, habla un poco sobre la industria musical…). Todo eso hizo que el viaje sea sumamente placentero y que la película se construya más dinámicamente. La versión del guión que quedó en la séptima. Hubo seis versiones y luego, durante el rodaje, construimos algunas escenas más. No improvisamos tanto, porque los chicos no son de improvisar, pese a que se pueda pensar lo contrario. Ellos respetan el punto y la coma de los textos, pero a veces la dinámica del ensayo hace que haya diálogos o pequeñas cositas que uno quiera modificar a las escenas.

Deteniéndonos en lo que dijiste sobre la industria musical y la industria del espectáculo, es interesante porque tiene una relación con el resto de tu filmografía, en tu visión crítica de las instituciones en películas como La Corporación (2012) y El Muerto Cuenta su Historia (2016). ¿De dónde viene esta preocupación por indagar en estas cuestiones sobre las instituciones y su influencia en las personas?

Yo creo que son cosas que uno va analizando, de cosas que van sucediendo día a día, sobre cuestiones políticas que tienen que ver con nuestro país o no. El caso de la industria musical es algo que viene d afuera y que nosotros mamamos. Creo que uno se va planteando cosas a lo largo de la vida y, cuando tenés la posibilidad de hacer una película, a algunas de ellas las podés poner si la historia de la película accede a ellos. En el caso de Cantantes en Guerra, habla sobre la música, la amistad y el camino musical de estos dos personajes, en clave de humor. No es una película social, pero habla en clave de humor. Creo que era un buen terreno para poder jugar con el humor y meter ciertos palos o ideas que yo tengo sobre el sistema. Ya el guión me daba esa posibilidad y es algo que hablé con los guionistas, que son los chicos que escribieron La Última Fiesta (2016), que son otros guionistas a los de Socios. Nos pusimos de acuerdo para que la historia tuviera estos detalles y teniendo como hoja de ruta esta crítica, como vos decís. El de La Corporación era un guión que hablaba netamente de eso: el falso amor, la publicidad, la vida plástica, la posibilidad de enamorarse de una telenovela más que de una persona real… En esta película, que tiene un trasfondo de humor, pude tocar otras cuestiones que el guión de por sí me permitía.

A la par hay otros elementos de tu filmografía, vinculado a la condición humana. En parte tiene que ver con la gente y su relación con las corporaciones y demás, pero en este caso, con la naturaleza más oscura del ser humano. Es una comedia para toda la familia, pero tiene personajes que sienten envidia y terminan cometiendo actos oscuros. Algunos se redimen, otros no… ¿De dónde surge tu interés por indagar en estas cuestiones tan íntimas?

Creo que, en este caso, es un guión que ya tenía esas condiciones, y eso hizo que me interese. Como espectador, te puedo decir que uno se identifica más cuando los personajes son humanos, cuando no son ni santos ni demonios. Cuando uno ve un personaje con diferentes dimensiones y diferentes matices, uno puede encontrar esa luz y esa oscuridad en uno mismo, y así es posible identificarse y eso hace que las historias crezcan.

La película no es un musical, pero tiene varios momentos musicales. Incluso vos aparecés como el director de un videoclip. Contame cómo fue lidiar con ese aspecto del film y cómo fue la preparación de José María y de Pedro.

Primero trabajamos con la canción “Ella es bella”, que es la inicial que teníamos, pero a medida que se iba escribiendo el guión empezaban a surgir situaciones, pequeños conflictos, y esto hizo que la película creciera musicalmente. Por ejemplo, la canción “Bonita”, que Miguel (Pedro) compone para su hija; “Soy un rehén”, que es la canción con la que Miguel se presenta ante Samy, y sus versiones: rock, reaggeton, acústica… A medida que se iba escribiendo el guión iban surgiendo las canciones. Fueron compuestas por la gente de Néctar Music, que son excelentes. Más allá de realizar las escenas con estos playbacks, en la postproducción de sonido trabajamos las canciones con la voz de nuestros protagonistas. Yo creí que iba a ser un gran desafío, pero los chicos demostraron tener habilidad para el canto, cosa que yo no podría cantar ni un Do (risas). La verdad, salimos ilesos y fue muy grato todo el proceso. La música me alienta mucho, y poder hacer una película que tenga cierto anclaje con la música me pareció super ameno y divertido.

Siguiendo con la parte musical, hay cameos de cantantes como Valeria Lynch y Carlos Vives. ¿Cómo dieron con ellos, sobre todo con Carlos Vives?

Con Carlos había una amistad de por medio y él quería actuar, así que esos dos factores hicieron que él esté en la película. En el caso de Valeria, lo mismo. Los tenemos a José y a Pedro, que son personas muy queridas dentro del ambiente televisivo, por lo que ellos lograron que esta gente apoye la película.

¿Es posible hablar de próximos proyectos?

Primero quiero disfrutar del presente. Poder haber hecho esta película y estrenarla es algo super positivo, sobre todo por cómo está hoy la industria nacional. Me considero afortunado por estar en este lugar y estrenar una película en este momento. Espero que el cine nacional siga creciendo como estuvo creciendo en estos últimos años, sobre todo hasta el año pasado. Que no se detenga la industria. Espero que todos los directores, todos los guionistas, toda la gente del medio pueda tener trabajo y se sigan haciendo películas. Veníamos creciendo, y no sólo en el cine de género sino en películas de autor también. Mi próximo paso es una película dramática titulada Rugby, una de terror titulada Cosa de Mandinga, y espero que el sistema siga funcionando como para poder tener el placer de realizarlas.

© Matías Orta, 2017 | orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

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