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Entrevista a Federico Sosa

En Yo sé lo que Envenena, su ópera prima, Federico Sosa presenta personajes y paisajes poco habituales en el cine argentino, y lo hace en el marco de una comedia que no le escapa al drama. Esto nos contó Federico al respecto.

La película es, en esencia, una historia sobre la amistad, donde la figura del músico Ricardo Iorio tiene una importancia decisiva. ¿Es cierto que el surgimiento de la idea tiene relación con el mismísimo Iorio?

Si, la idea de la película nace en una entrevista que le hace Beto Casella a Ricardo Iorio, donde el cuenta una anécdota de que una tía suya le dijo eso es veneno por el cigarrillo y el le dijo: “No, yo sé lo que envenena”, y empieza a contar dos noticias bastante terribles de las paginas policiales, y termina de armar una metáfora muy buena. Ese episodio estuvo anotado en mis apuntes para la película y fue creciendo en personajes, después en temática y hasta ser el titulo de la película.

La película fue realizada de manera independiente, sin apoyo de ningún organismo. ¿Cómo se organizaron para trabajar con pocos recursos?

Financiándola nosotros mismos, trabajando de asistente o con otros laburos y pidiendo guita prestada y también por internet. Pero sobre todas las cosas, con el apoyo de todos los técnicos y actores, que para mucho de nosotros era nuestro primer largometraje como cabezas de equipo y /o protagonistas.

Venías de trabajar en la serie Germán, Últimas Viñetas, de Flavio Nardini y Cristian Bernard, done dirigiste dos capítulos. Antes habías hecho cortos y el documental Contra Paraguay. ¿Cómo fue la experiencia de pasar a hacer un largometraje de ficción?

La experiencia es nueva, ya que era el primero, y por pensar una historia que se sostenga una hora y media, así como también por la forma de producirla. En Germán, Últimas Viñetas se trabajaba en estudio con grandes actores y gran equipo técnico, y mas allá de las complejidades de la serie -que las tuvo porque se apuntó alto y quedo un producto muy bien realizado-, Yo se lo que Envenena no tenía ninguna pata financiera y era más o menos mentirse a sí mismo y tener la decisión tomada de empezar y terminarla, convenciendo a gente para que labure donde, en el fondo, no había muchas certezas de nada, salvo esos dos capítulos y los cortos que había hecho y el guión que cautivó de alguna manera a los actores que aceptaron participar.

Volviendo a Nardini y Bernard, ellos hicieron 76 89 03, la historia de tres amigos en la lucha, un elemento que también podemos ver en Yo Sé…. ¿Cuáles fueron las influencias más destacadas?

Bueno, fue un honor laburar con Bernard y Nardini. 76 89 03, así como también Regresados, donde una de las historias también de tres amigos (que es espectacular) fue claramente una referencia para la película, así como también otras grandes películas que tratan de la amistad, los deseos, y sueños de juventud, puedo mencionar a varias como Nos Habíamos Amado Tanto, Los Inútiles, El Odio, 25 Watts, la trilogía de Perrone Graciadió, 5 Pa’l Peso y Labios de Churrasco; Trainspotting, Dar la Cara (de Martínez Suarez) y también Vikingo, de Campusano; muchas, por el mundo de los personajes, su entorno social, y otras, por su estructura narrativa.

El punto fuerte reside en el trío protagónico: Sergio Podeley, Federico Liss y Gustavo Pardi. ¿Cómo diste con ellos?

A Gustavo Pardi ya lo conocía de Germán, Últimas Viñetas y otra obra de teatro que había visto en Monte Grande, a Federico Liss lo vi en una obra de Catalán Ammar, que es una de las mejores obras que vi ese año, y a Sergio lo había visto en la tele y en la gran serie Okupas. A ellos dos no los conocía y me acerqué, les gustó mucho el guión y se sumaron. Tengo que agregar que en todos los lugares donde proyectamos la película destacan lo bien que están los actores, no sólo Sergio, Gustavo y Fede sino todo el elenco completo: Valeria Correa, Florencia Otero, Marta Haller, Ezequiel Tronconi, Ariadna Asturzzi, Claudio Rissi, Eduardo Calvo, Rubén Szuchmacher, que están geniales todos.

Siempre es importante darle su lugar, su momento al actor, por más pequeño que sea el papel, y el tipo eso lo huele y te da lo mejor de sí. Eso es invaluable.

La película está ambientada en el conurbano bonaerense, que cada vez más comienza a ser tenido en cuenta por el cine argentino. ¿En dónde filmaron y cómo fue grabar allí?

Para mí es un lugar que no está muy visto en el cine argentino y que está más cerca de lo que es la verdadera Argentina que de lo que es la ciudad de Buenos Aires. Es como pensar de otra manera: si te fumaste el Roca durante años para ir a trabajar, se empieza a formar otra concepción de los que es tu país. Y tampoco es un límite geográfico sino también cultural, y eso forma parte de la película. Desde el siglo XIX, las clases dominantes fueron marcando las grandes orientaciones culturales, que es lo que les convenía a ellos que el pueblo pensara. Una de esas es tener desprecio por sí mismo y mirar afuera (Europa o Estados Unidos) como algo mejor y civilizado, y por abajo los civilizadores les cortaban el cuello a los gauchos y masacraban indios.

Después, la forma de filmarla fue difícil por los traslados de la gente y el mismo diseño de producción; básicamente íbamos donde nos prestaban las locaciones, salvo algunas muy concretas. La génesis del guión se pensó desde estos tres amigos del conurbano mirando la gran ciudad desde afuera, tocando la puerta para entrar, y bueno, es un poco de lo que trata la película.

La película viene de tener un amplio recorrido por festivales. ¿Cómo fueron esas experiencias?

Muy buenas, ya que ahí uno ve si la película funciona o no. En el contacto con el publico, la experiencia es muy grata; escuchar las risas de la sala así como compartir experiencias con otros realizadores y los que hacen los festivales, que le ponen el cuerpo y permiten que las películas que no entran en el circuito comercial se abran paso por ahí.

Hasta ahora estuvo en Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en el Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo, en el Marfici, en el Festival Bolívar Leonardo Favio, en el FESAALP de La Plata y en Tandil Cine. También fue invitada a UNCIPAR y al Festival de cortometrajes Villa Mercedes San Luis.

¿Qué podés adelantar de tu próximo proyecto?

Una vez más transcurre en el conurbano, trata de dos electricistas que laburan arriba de una camioneta en la calle haciendo reparaciones, durante la crisis del 2001. El guión ganó el concurso de Opera Prima del INCAA y estamos por arrancar a filmarla en breve.

Matías Orta

orta@asalallena.com.ar

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