08.09.17
Cine _ Entrevistas _ Festival Internacional de Cine de las Alturas 2017 _ Festivales

Entrevista a Graciela Borges

Más que una actriz, Graciela Borges es sinónimo de cine argentino. Sus trabajos a las órdenes de directores como Fernando Ayala, Leopoldo Torre Nilsson, Leonardo Favio y Lucrecia Martel, entre otros, ayudan a dar una idea de su importancia en el cine y en la cultura popular. El Festival Internacional de Cine de las Alturas 2017 la tuvo como invitada para dar una charla al público, al tiempo que acompañó nuevamente la iniciativa de Cinemovil en Jujuy. Pudimos hablar un momento con ella y esto es lo que nos contó.

Viniste al festival a brindar una charla, sos madrina de Cinemovil… ¿Qué significa para vos formar parte de esta iniciativa?

Vine al festival a dar unas charlas (en el Teatro Mitre en la sede de ENERC de Jujuy), y es una buena oportunidad para estar aquí con mi gran amiga adorada, Raquel Flotta. Laburamos desde hace mucho en el cine, nos encanta lo que estamos haciendo. En público de Jujuy es divino. En Tilcara hago lo de Cinemovil, que es una iniciativa del INCAA, diferente del festival. Yo ya empecé a hacer hace mucho lo de Cinemovil. Me da una emoción enorme porque es compartir que gente que, en algunos casos, por primera vez lo que es la experiencia de un film. Además, es un film mío, así que me va a poner nerviosa de dos maneras (risas). Pero es un placer realmente inmenso, primero porque es un lugar divino. Yo dice una charla en Tilcara y fue de esas cosas que no olvidás nunca en la vida. Y volver con Cinemovil me parece fantástico.

Se te podrían hacer preguntas sobre toneladas de películas y directores, pero ahora vale elegir una: El Jefe (1958). ¿Qué recordás de esa experiencia?

Uno recuerda mucho de cosas puntuales. Recuerdo mucho de (Fernando) Ayala y sus directivas, recuerdo a Alberto De Mendoza y los chistes que me hacía. Yo era muy chica, era la primera vez que me pintaban la boca, y fue la primera vez que me dieron un beso en la boca. Me había dado un beso un chico que se llamaba Rodolfo en un picnic de primavera y no nunca más nadie (risas). El primero que me dio un beso fue Alberto De Mendoza. Mirá qué curioso. Lo pasé negra, porque era tan buen mozo y pensaba: “¡Dios mío!” (risas) y estaba en una tarima, una cosa que figuraba un barco. Fue una película gloriosa. Yo tenía 16 años recién cumplidos, así que fue una gran experiencia.

¿Es posible hablar de próximos proyectos?

Todavía no tengo mucha seguridad. Tengo un guión para hacer una película con Natalia Oreiro que se llama La Hora Azul. Cuando esté más cercano a eso, te aviso. Ahora estoy haciendo para la Provincia de Buenos Aires unas salidas divinas con un espectáculo que se llama Entre Nosotros.

© Matías Orta, 2017 | orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

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