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Entrevista a Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel

Cuando el director Hugo Santiago volvió  a la Argentina para filmar El Cielo del Centauro (2015), Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel estuvieron allí y registraron todo en el documental El Teorema de Santiago (2016). Aquí, las palabras de sus responsables.

Hugo Santiago es un personaje con personalidad complicada. ¿Cómo fue acceder a él, contarle de este proyecto y conseguir que quiera formar parte?

 ​Cuando Hugo comienza a filmar El Cielo…, las productoras involucradas (La Unión de los Ríos y El Pampero Cine) deciden que es importante documentar ese rodaje. Agustín Mendilaharzu es el encargado de realizar esa tarea durante varias jornadas, pero se le empieza a complicar porque tiene varios compromisos como dramaturgo y director de teatro. Para no perder esa continuidad, la gente de El Pampero nos pregunta si no queremos seguir con el registro. ​A nosotros nos entusiasmó la idea: era una manera de conocer a ​Hugo ​Santiago, a quien sólo conocíamos​ por sus películas. Fue una película por encargo, podríamos decir.

​ ​A Hugo le dijeron que nosotros éramos amigos de toda la gente involucrada en su película, ​incluso le pasan un curriculum nuestro ​muy generoso, porque al principio se notaba que había como cierta paranoia por parte de él y no queríamos eso. ​ Entonces le escribimos una carta donde le explicamos cuál era nuestro interés en filmar el rodaje de El Cielo…, una carta con todos los detalles, nos interesaba que el legado de Hugo no sean sólo sus películas sino también su forma de trabajo. Después de unos días nos respondió con un telegrama que decía: “Muchachos, adelante”.

También hay que entender que durante el rodaje Hugo estaba muy estresado y con mucha presión, entonces nosotros entendíamos que nuestra presencia lo iba a incomodar más, por eso filmamos siempre a la distancia. Recién después, cuando vuelve a Buenos Aires a hacer la música de la película, con el rodaje ya terminado, con más tiempo y más relajado, nos pudimos conocer un poco más y contarle realmente cuáles eran nuestros propósitos. Además durante el rodaje Hugo estaba concentradísimo en su película, no tenía forma de darnos bola, estaba en otra.

 El Pampero es paradigma del cine independiente y ustedes colaboran mucho con ellos ahora y en el pasado, apenas se creó. ¿Cómo fue participar en el rodaje de El Cielo del Centauro, que implica estilos y formas completamente diferentes de hacer cine? ¿Qué sensaciones les dejó esta experiencia?

 Como no formamos parte de la productora El Pampero, nuestra participación en el rodaje de El Cielo… fue de meros observadores. Somos amigos desde hace varios años y compartimos su manera de hacer cine, y creo que todos sentimos la misma sorpresa al experimentar muy de cerca esa forma de trabajo tan particular que tiene Hugo. La sensación que dejó esa experiencia creo que está muy bien definida por Mariano Llinás (guionista y productor de El Cielo…) cuando en nuestro film divide en tres a los directores: “Los que se adaptan a la realidad, los que a fuerza de caprichos quieren imponerse a ella y los que -como Hugo Santiago- inventan otra realidad y la proyectan paralelamente”.  También es muy lindo lo que dice Alejo Moguillansky cuando define a Hugo como un cineasta absolutamente moderno, pero que siempre logró filmar de una manera industrial, con un entorno controlado y grandes estrellas. Algo que hoy en día es casi imposible de imaginar.

 Al ver el documental está claro que la versión final es diferente de la que seguramente se imaginó Hugo Santiago. Da cuenta de esto el diálogo al inicio, cuando él aconseja sacar los planos donde habla más informalmente, cuando hacen las pruebas de cámara y demás. Haberlos dejado fue muy rico para la película. ¿Él vio el documental? ¿Qué opina?

​Eso no es tan así. Hugo nunca nos tuvo una idea de cómo debía ser nuestra película. Y si la tuvo, fue muy generoso y atento como para no condicionarnos con ella. Lo que si nos planteó desde el comienzo es que él no quería que nuestra película fuese anecdótica o tuviese un tono “periodístico”. Y eso lo respetamos a rajatabla. También fue él quien nos propuso que entrevistáramos a la gente de su equipo, que fue lo que hicimos. No sólo nunca nos recriminó que hayamos puesto algunos diálogo informales, sino que en determinado momento él mismo nos alentó a que hagamos la película que queramos sin importar las opiniones de los demás, incluso las suyas.

​ Ignacio: contame de tu homenaje a Antonín Dvořák en tu corto Trainspotter. ¿Cómo surgió?, ¿Cuál fue el origen?

Ignacio Masllorens: El corto surgió de un material que filmé durante un viaje en tren entre Berlín y Praga, en donde registré todo el ​paisaj​e ​desde la ventanilla.

​​​Los días siguientes que pasé en Praga estuve escuchando muchas cosas de Dvorak  y leyendo cosas sobre su vida, y ahí fue que descubrí su enorme fanatismo por todo lo que tuviese que ver con trenes. También encontré ese mito que dice fue ese mismo trayecto entre Dresden y Praga el que lo inspiró a componer la séptima Humoresque. Esa anécdota, más allá de que sea cierta o no, fue lo que me convenció de hacer un corto con esas imágenes.

© Ximena Brennan, 2017 | brennan@asalallena.com.ar | @AnXieBre

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