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Entrevista a Jeff Zorrilla, director de Monger

El documental Monger: Turismo Sexual en Buenos Aires (2016) es la ópera prima de Jeff Zorrilla, director estadounidense que reside en Argentina. Aquí nos cuenta todo sobre un film que no deja a nadie indiferente.

Por lo general filmás cortos. Monger es tu primer largometraje documental. ¿Cómo nació el proyecto?

Todo empezó en 2013, yo estaba en el Festival de Cosquín y recibí una llamada de mi novia. Ella estaba impactada porque al buscar el contacto de la persona que nos alquilaba el departamento encontró su email en un foro de turistas sexuales en Argentina; aparentemente también alquilaba departamentos a turistas sexuales. Cuando volví a Buenos Aires miramos este foro y empezamos a descubrir este submundo de turistas sexuales que se llaman a sí mismos “mongers”.

¿Cómo diste con Ramiro, Joe y Alan, las tres personas en las que hacés foco?

Creé un usuario en el foro y posteé que quería hacer un documental sobre ellos y su subcultura. La mayoría de las respuestas fueron negativas pero recibí algunos mensajes privados de personas interesadas en participar, específicamente Ramiro y Alan. Más tarde encontré a Joe a través de su Facebook, me pareció un personaje importante para la película por su ingenuidad en su forma de ver el mundo y su actividad.

La película se adentra en el turismo sexual, un tema delicado, pero en ningún momento de hace juicio de valor: solo muestra las actividades de estos hombres. ¿Cómo hiciste para encarar el documental sin ponerse del lado de ninguna de las partes?

En la creación de esta película el momento más importante sucedió en la sala de montaje. Con el material que teníamos podríamos haber contado mil historias diferentes. Pero lo que nos interesaba era indagar en  las motivaciones y la ideología de los consumidores de prostitución, por eso elegimos el punto de vista de los hombres. Queríamos generar una situación incómoda en la que el espectador tiene que empatizar con esos personajes, para luego romper esa complacencia y forzarlo a decidir por sí mismo cómo se relaciona con lo que sucede en la pantalla. ¿Hay rasgos de ese machismo y consumismo en propias vidas personales?

Normalmente trabajás con el formato Súper 8. Monger también tiene imágenes filmadas con esa película. ¿Cuál fue la propuesta estética para el documental?

El formato analógico es una pasión personal, me siento muy afortunado de haber encontrado una movida del fílmico acá en Buenos Aires, de hecho soy parte de un grupo llamado Club del Súper 8. Particularmente en esta película el formato me ayudó en la idea de fetichizar la imagen y crear un distanciamiento con el espectador, porque esas imágenes generan asociaciones con los films de viajes y muestran ese extrañamiento del observador frente al lugar exótico que está registrando. En Monger extendimos ese recurso a la mujer. Por otro lado usamos los momentos en súper 8 casi como separadores donde aparece el 4to personaje que es la voz en off de mongers anónimos que justifican sus acciones a través de un punto de vista muy particular sobre el mundo y  presentan un mundo idílico que contrasta fuertemente con la vida cotidiana de nuestros personajes, que vemos en las escenas  de observación y entrevistas en digital.

Monger debutó en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde generó polémica entre los espectadores. ¿Cómo fueron esas experiencias?

Fue la primera vez que mostramos la película y para mucha gente fue una experiencia un poco shockeante. Personalmente estoy muy feliz porque se armó un debate entre todos los presentes donde mi opinión sobre el tema tenía el mismo valor que la de cualquier espectador. La película es un poco como un test de Rorschach, donde cada uno interpreta los personajes y sus acciones a través de sus propias experiencias de vida y punto de vista sobre el mundo. Después de los debates se nos acercaron muchas personas con comentarios en su mayoría positivos, aunque también hubo críticas bastante duras.

La película también fue proyectada en el exterior. ¿Cómo fueron las reacciones allá?

Recibió una buena recepción en los festivales donde estuvo, creo que tiene que ver con que el tema es universal, no es una película sobre Buenos Aires o EE.UU., se trata de una ideología que es dominante en todo el mundo y llama mucho la atención escuchar  a estos personajes hablando sobre sus experiencias en primera persona. Un caso especial fue el Festival de Derechos Humanos de Uruguay donde el público fue bastante duro y crítico con la película.

¿Es posible hablar de próximos proyectos?

Por el momento sigo con mi trabajo experimental en fílmico, estoy terminando un corto en 16 mm sobre Donald Trump que se llama White Trash, codirigido con Ignacio Tamarit. Como proyecto más a largo plazo, para el año que viene estoy planeando un documental del que no puedo decir mucho más pero tiene que ver con la adolescencia.

© Matías Orta, 2017 | orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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