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Entrevista a Malena Bystrowicz, codirectora de Mujeres de la Mina

En el documental Mujeres de la Mina (2016), la cineasta Malena Bystrowicz (junto a su colega Loreley Unamuno) muestra una realidad poco y nada conocida de Potosí, Bolivia. Coincidimos con ella en el 6º Festival de Cine Nacional Leonardo Favio y pudimos entrevistarla.

Me interesó mucho la primera escena de tu película. Tiene una impronta muy particular y eso me llevó a preguntarme cómo habías pensado esta historia desde el punto de vista de la producción. Además, ¿cómo fuiste a buscar a estas mujeres, viajar hasta allá, meterte en la comunidad y poner la cámara allí?

Empezó todo en el año 2006 con un viaje que hizo Loreley, mi compañera. Fue a la asunción de Evo Morales y en ese viaje pasó por las minas de Potosí y ahí conoció a Francisca, que es una de las protagonistas. Y conversando Francisca le propuso a Loreley hacer un documental sobre las mujeres en las minas. Surgió de ella. Lore vuelve a Buenos Aires. Yo en ese momento estaba terminando otro documental y me dijo de hacer esta peli. Pasó un tiempo hasta que conseguimos dinero y escribimos el proyecto… se hizo el año 2010, en el que conseguimos aval para el desarrollo de guion. Era poca plata pero con eso hicimos el primer viaje. La encontramos a Francisca nuevamente y empezó la película. En un principio era otra idea, era sólo Francisca. Ella tiene un hijo que vive en Argentina y esa otra historia. Muchas veces pasa con el documental. Muchas veces tenés una idea, un guion. Y a veces tenés que dejarte llevar por lo que te vas encontrando. Y la realidad en general suele ser superadora a lo que vos te imaginás y eso está buenísimo. En los siguientes viajes las conocimos a Lucía (personaje muy importante en la peli) y ahí se abrió un poco más. A Domitila Chungara y Eduardo Galeano los buscamos un poco más conscientemente. Tuvimos que investigar un montón sobre la historia de Bolivia, la historia de Latinoamérica y sobre la historia de la minería. No aparece nada de todo eso en la película pero eran cosas que teníamos que saber.

¿Fue fácil llegar a Domitila, esta líder femenina tan fuerte?. ¿Cómo fue su reacción al verlos, al presentarse?

No fue para nada fácil. De hecho no sabíamos si estaba viva. La conocíamos a través de los libros de Galeano y empezamos a investigar. Hacía varios años que estaba viviendo en Cochabamba. Ella estaba dirigiendo a las mujeres. Era un cuadro super importante y pasó por exilios, torturas, le mataron hijos, cárcel…. Leyendo todo eso pensábamos “no está viva esta mujer”. Resulta que si pero estaba muy enferma. Tenía cáncer y tenía una escuela de formación política. Formaba cuadros para que continúen la lucha sabiendo que ella iba a morir. Una vez que la encontramos tuvimos que ser aceptados por todas las personas que la acompañaban. Nos tomaron un poco examen para saber cuál era nuestra posición, que íbamos a hacer con la película y cuando estaba terminada nos pidieron verla antes de lanzarla. Cosas que me parecen correctas. Una vez que dimos con ella todo bien ya. Creo que era super consciente de que iba a morir y de que tenía que dejar un legado, dejar en palabras todo lo que había vivido. Domitila es una película aparte. Podemos hacer otra película sobre toda su vida.

¿De qué época específica son esas imágenes de archivo que mostrás? ¿Como las enmarcamos?

La mayoría de las fotos en blanco y negro que aparecen son de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL). En la época en que la empresa minera era del estado. Eso sucede después de la revolución del ‘52 en Bolivia antes de la de Cuba, en la que se nacionalizó la educación, la salud y también la minería. Los mineros además son como muy plantados políticamente, tienen asambleas, tienen radios, cuando hay manifestaciones llevan dinamita. No hay términos medios. Enfrentan la muerte todos los días de su vida. Entran al socavón y no saben si van a salir. O sea que no tienen demasiado que perder. Domitila es parte de todo eso. Las fotos de la COMIBOL son de esa época. Y en el ‘63 ya estaba la dictadura de Barrientos que fue muy sangrienta y masacraron especialmente a los mineros y dirigentes. También hay imágenes de eso.

Contame un poco del recorrido de la película. Estuvo en el festival de Derechos Humanos, por ejemplo. ¿En qué otros?

La película se proyectó en el mundo por primera vez en Bolivia, en el Festival de Derechos Humanos de Sucre. Y ahí estuvo buenísimo porque pudimos invitarlas a ellas y también a un personaje que no aparece en la peli pero que fue fundamental: Don Nico, un ex minero que nos ayudó muchísimo en el rodaje. Él era como nuestro productor ahí porque conocía absolutamente a todo el mundo en Cerro Rico y entonces cuando íbamos de la mano de él todo fluía de una manera maravillosa, porque todo el tiempo estaba la diferencia de que éramos argentinas, que éramos “blancas”, que teníamos una cámara… eran obstáculos que había que ir puliendo. Cuando vieron que volvíamos nos fueron dando más confianza. Al principio hubo hostilidades lógicas, porque pensá que ellos están acostumbrados desde los españoles en adelante a que los saqueen. Por más que le dijéramos “somos argentinas” teníamos cara de europeas. Don Nico fue fundamental y estuvo en esa presentación en Sucre. Ganamos ese festival. Después estuvimos en Cuba, donde también le fue muy bien, en el festival de Santiago Alvarez. Allí ganamos el primer premio y después otros. En Argentina ganó el Festival de Cine de Derechos Humanos en el año 2015 y a partir de eso es que yo empecé a trabajar en ese festival al año siguiente como programadora.

¿Y algún certamen de cine con mujeres y hecho por mujeres?

Estuvo en Mujeres en Foco, estuvo en el Festival de Cine Político dirigido por mujeres en España, después la India, y en la mayoría de los festivales en los que estuvimos en la sección “genero”, porque tiene una mirada de género claramente. Y la mayoría de las mujeres en la película son viudas y con muchos hijos que tienen una situación de mucha marginalidad y mucha pobreza. Una vida muy dura. Eso había que contarlo, claro, pero lo que quisimos además fue resaltar todo el poder, la hermandad y la organización que se genera entre ellas para hacerle frente a eso. No nos quisimos quedar con la dificultad sino con la idea de salir adelante.

© Ximena Brennan, 2017 | brennan@asalallena.com.ar | @AnXieBre

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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