21.06.16
Cine _ Directores _ Entrevistas

Entrevista a Marcelo Mosenson

En Ver a Papá: Diario de una Padrectomía, el cineasta Marcelo Mosenson encara un documental acerca de un doloroso episodio de su propia vida. Esto es lo que Marcelo nos contó sobre el proyecto.

Si bien tenés una amplia experiencia en el quehacer cinematográfico, ¿cómo surgió la idea de filmar un documental sobre una cuestión tan íntima?

Frente a la impotencia de depender de terceros que actualmente conducen el destino de mi paternidad, La Justicia, mi abogado, Sergio Dubove, los peritos judiciales, etc. me vi en la obligación de intentar transmitir lo que un padre debe vivir por intentar reencontrarse con su hijo. No creo que una película pueda cambiar el mundo, pero en el mejor de los casos puede contribuir a una discusión en la sociedad acerca de ciertas creencias y mitos en torno de la paternidad y la maternidad, y esta problemática en particular.

 A su vez, tener la posibilidad de realizar un documental en forma de diario personal, de ahí su título: Ver a Papá: Diario de una Padrectomía, tiene como objetivo que mi hijo pueda algún día ver por lo que pasé. Mi ausencia y su orfandad inducida se contraponen a una presencia diaria en mis esfuerzos por superar esta injustica. Nada más gráfico y contundente que un documental para transmitirlo.

Ver a Papá te tiene como productor y guionista. La dirección corre por cuenta de Guillermo Costanzo, que, al igual que vos, también tiene experiencia haciendo documentales. ¿Cómo fue la relación de trabajo entre ambos?

La relación con Guillermo Costanzo fue y es complementaria como necesariamente conflictiva. Por un lado es importante que alguien que no atravesó por esto pueda tener una mirada más limpia, con menos carga que la mía. Su estupor frente a lo que vivo como testigo de mi derrotero contribuyen enormemente a la realización de un documental equilibrado lejos del panfleto y la denuncia.

Si bien siempre sentí mi desagrado por las películas que intentan bajarme línea, en este caso particular, uno puede caer en ciertos vicios por el anhelo de denunciar y victimizarse.

Por el contrario, también ha resultado muy difícil compartir ciertos puntos de vista con alguien que no pasó por una situación tan extrema. Es sumamente complejo. Ni siquiera con otros padres que han pasado por una vivencia similar uno logra compartir ciertos valores y puntos de vista. Creo que a pesar de todo, esta tensión permanente, entre qué contar, qué no contar y cómo hacerlo contribuyen a un mejor documental. La exposición mía es enorme, casi pornográfica y aún así por momentos los que me rodean, en este caso Guillermo Costanzo quisieran aún mayor desnudez. También ha contribuido la mirada femenina e inteligente de nuestra directora de producción, Andrea Acatto. Porque lo que uno cree vivir no es necesariamente lo mismo a lo que otros observan. Cuando a su vez, uno también está limitado por el propio pudor, la imagen que uno refleje frente a los que se vaya a exponer: no sólo hablo del público, sino de mis amigos, familiares, colegas, mi hijo (en un futuro) e incluso, La Justicia.

¿Cuáles consideran sus influencias a la hora de hacer el documental?

Sería elegante decir que tal o cual realizador fueron influencias para la realización de Ver a Papá. Desde luego que Jean Rouch, Raymond Depardon, Frederick Wiseman, los hermanos Maysles, o bien Michael Moore, son referentes ineludibles del buen cine documental. Pero estoy convencido que muchas veces los temas son los que dictan las referencias, aún contrapuestas entre sí. Si el Direct cinema de Depardon o Wiseman proponen no intervenir a la hora de filmar hasta lograr que prácticamente el equipo de filmación se torne invisible, en oposición al Cinéma Verité de Jean Rouch o incluso de Michael Moore, quienes proponen intervenir la realidad para que de allí se construya una verdad. Nosotros nos obligamos a no ser puristas y en consecuencia, a utilizar métodos de ambas escuelas. Hay veces que no hay más alternativa que confrontar y provocar una verdad mediante una entrevista, en este caso realizada por mí, su protagonista. Mientras que en otras ocasiones la cámara no interviene, sólo es testigo invisible de lo que sucede en lo que solemos denominar realidad. Sólo a modo de ejemplo, no hay manera de entrar con una cámara en un juzgado de familiar. Por lo tanto hay que recurrir a otros recursos para que de alguna manera se logre contar lo que no se puede filmar.

El documental incluye testimonios de otros padres en la misma situación. ¿Cómo fue dar con ellos y lograr su participación?

Lamentablemente hay miles de padres en mi misma situación dispuestos a dar su testimonio. Dar con ellos es bastante sencillo. Mi página en Facebook, Padrectomía, atrae a miles de ellos. El mayor inconveniente es dar con padres a quienes uno les crea. Yo los llamo padres “buenos”. Porque frente a la cantidad de denuncias falsas por violencia o incluso abuso sexual hay padres que efectivamente han sido violentos o abusadores. Y aún así buscan reencontrarse con sus hijos. Aún a riesgo de equivocarnos, creo que uno desarrolla un sexto sentido para decidir con quien trabajar y con quién no. Pero la única manera de salir indemne de un eventual error de “casting” es poniendo de manifiesto en el documental, dramáticamente hablando, que otros de los problemas que este tema genera es justamente la duda. Aún como en mi caso, en donde fui sobreseído de toda denuncia, y siendo estás archivadas como falsas, uno siempre carga con la eventual mirada desconfiada de terceros. Eso es parte inherente de este drama personal como social.

La producción aun está en marcha y actualmente hay una campaña por crownfunding para completarla. Contanos al respecto.

La búsqueda de financiación para un proyecto documental es siempre complicada, a no ser que se trate de por ejemplo un documental hecho por encargo por algún canal de TV.

Actualmente estamos a la espera de los resultados de subsidios por parte del INCAA y de la ley de Mecenazgo. Pero dado que la historia debe seguir siendo contada en la medida que mi historia continúa desarrollándose día a día, nos es imperioso conseguir nuevos recursos para seguir rodando. Es por eso que tomamos la decisión de realizar una campaña de crowdfunding mediante la plataforma de Idea.me.

A su vez, son muchas las personas que desean de alguna manera contribuir a este proyecto. Y es esta justamente una oportunidad para que se puedan involucrar. Madres, padres, hijos, abuelos, hermanos, etc. se comunican diariamente conmigo de todo el mundo para sumarse a esta causa con la expectativa de que les pueda ayudar o aconsejar al respecto. Si se trata de una consulta de orden legal, los derivo a mi abogado, Sergio Dubove, uno de los abogados de familia más brillantes de la Argentina. Si se sienten con la necesidad de hacer algo les pido que contribuyan con Ver a Papá: Diario de una Padrectomía. Y si necesitan aliento, siempre voy a pedirles que no bajen los brazos, que la vida no es justa, pero que estamos obligados a luchar con integridad, por el bien de nuestros hijos.

Campaña en Idea.me de Ver a Papá: Diario de una Padrectomía.

Matías Orta

orta@asalallena.com.ar / @asalallena

COMENTAR

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR

Share on Facebook19Tweet about this on Twitter0Google+0Pin on Pinterest0

© A SALA LLENA.