07.09.17
Cine _ Entrevistas

Entrevista a Marcelo Pont

Con amplia trayectoria como director de arte en cine y publicidad, Marcelo Pont viene encarando un nuevo desafío: junto con Daniel Desaloms, es director artístico del Festival Internacional de Cine de las Alturas. Esto es lo que pudimos hablar con Marcelo.

Ya está en marcha la cuarta edición del festival. ¿Qué nos depara esta edición?

Nosotros siempre nos propusimos tener un festival pequeño pero exquisito. Esa fue nuestra idea.: con una calidad muy concentrada, sin ser algo de la magnitud del BAFICI o de Mar del Plata. Nosotros no queremos que la gente sienta que sólo vio el  1 % del festival. Aquí puede ver el 30, el, 40, el 50 % según lo cinéfilos que sean.  Y el que no, pasó y vio dos películas. Todo para nosotros suma porque en Jujuy no hay un público acostumbrado. Primero, no había un festival de cine, y segundo, no estaba acostumbrado a ver cine en las salas. Es impresionante la repercusión que tiene el festival: en la edición anterior tuvimos 18.000 espectadores en salas, y 23.000 en total por los talleres y otras actividades, cuando el año anterior habíamos tenido 4.000 y pico. Ojalá este sea más grande todavía. Si no, no importa, no me preocupa tanto, pero sí es inevitable que crezca. Este año tuvimos 170 invitados, hay más de 100 películas… Es muy grande la oferta; no la cantidad de películas sino la oferta. Por un lado tenemos la competencia internacional, que es de ficción y documental (doce películas por cada lado). Por otro lado tenemos la competencia de corto NOA, que son todos los del noroeste argentino. Todo esto, por el lado de las competencias. Después tenemos las películas de la Selección BAFICI, las de Green Films Fest, las de la Academia, con películas de Ariel Winograd y de Campanella, que son más para todo público… Es un festival no es tan común que haya un ciclo de comedia como el de Winograd, y nos pareció muy interesante eso. La idea es siempre mantener una altísima calidad, y con variedad para todos los gustos. Además, todo es gratuito. Queremos que se convierta en un clásico, como la Fiesta del Estudiante y el carnaval.

La película que abrió esta edición del festival fue Mala Junta. Una historia de amistad que también toca un tema político de actualidad. ¿Cuál fue el criterio a la hora de elegir la película de apertura?

Fue muy interesante porque hicimos con mucho tiempo antes a la selección, para llegar con todo a tiempo. Mala Junta es una película que llegó bastante hacia el final de la convocatoria, de 150 películas que se presentaron para la competencia. Nos pareció magnífica, muy interesante. Vimos que, entre otros temas, toca el de los mapuches en Chile en la época de Piñera. Entonces acá sucedió hace poco un pico de una situación, y pareciera que lo hicimos a propósito, pero no. Fue totalmente circunstancial la coincidencia. Y nos pareció interesante porque es la visión desde Chile, más intermedia; no es una visión radicalizada. Muestra todos los ángulos, con todos sus matices, no hay una mirada idealizada de los aborígenes ni nada de eso. Lo importante es la relación entre estos chicos que se encuentran y cómo empiezan a ser permeables.

Mencionaste a Campanella, con quien trabajaste en El Secreto de sus Ojos (2009). ¿Qué significa para vos programar sus películas y tenerlo como invitado?

Mirá, para mí es algo muy emocionante. Haber hecho la dirección de arte de El Secreto de sus Ojos (2009) fue algo fantástico. Yo había estado trabajando durante más de diez años fuera del país; viví en Venezuela y trabajé para Estados Unidos, Colombia, pero acá no era conocido. Entonces que me llamara Campanella para hacer una película aquí en Argentina… No es muy usual que un director te elija porque es un tipo de director de arte o de músico o de fotógrafo que necesita para esa película. En general, es una cuestión de amistad. Nosotros no nos conocíamos con Juan; cuando él me llamó, no lo podía creer. Yo creía que era una broma (risas) Pero sí, era él, y me comentó de la película y me dijo que había visto mi trabajo y quería que yo estuviera. Le dije: “Dejame que lea el guión”, y lo leí y me encantó, aunque ya de antes quería hacer la película. Para mí, ese gesto tan hermoso de Juan, de trabajar con un equipo de cine y no de amigos, me pareció muy interesante porque, además, es la forma en la que yo estaba acostumbrado a trabajar. Programar sus películas acá es como una manera de devolver eso, trayéndolo para que pueda ser entrevistado por Daniel Desaloms, que es un entrevistador maravilloso porque habla de cine con la gente de cine. Sus reportajes son espectaculares, del estilo de los de Actor’s Studio. Es muy atractivo para el público acercarse a esta gente y conocerla a través del cine. Este es un festival hecho por gente de cine para que la gente conozca el cine por el cine mismo.

© Matías Orta, 2017 | orta@asalallena.com.ar | @matiasorta

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