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Entrevista a Papu Curotto, director de Esteros

La amistad, el reencuentro y el amor son algunos de los temas de Esteros, ópera prima de Papu Curotto, quien habló con A Sala Llena sobre la realización de la película.

¿Cuándo nació la idea de Esteros y cómo se fue gestando el proyecto?

En el 2012 conocí a Andi Nachon, trabajábamos juntos en una productora grabando documentales en provincia de Buenos Aires. Teníamos que viajar mucho y no teníamos radio en el auto porque me lo habían robado. Así que Esteros nació de muchas charlas en esos viajes. Yo hacía producción y le conté a Andi unos recuerdos que tenía de infancia y de cómo me gustaría transformarlos en una película guionada por ella. Santiago Podestá era amigo mío de la facultad, y se sumó al proyecto como productor, juntos nos presentamos al concurso Raymundo Gleyzer del INCAA y lo ganamos. Eso nos envalentonó para hacer nuestra propia empresa productora e independizarnos, así es cómo creamos Hain Cine. En el 2013 ganamos la beca del Curso de Desarrollo de Proyectos Cinematográficos del Programa Ibermedia y ahí Esteros terminó de cobrar la forma actual.

Nos aliamos a Mulata films y a Latina Estudio, y en 2015 ganamos el Fondo de Incentivo a la Coproducción entre Brasil y Argentina de ANCINE-INCAA. Eso nos terminó de dar los medios económicos para poder hacer la película.

¿Cómo fue el casting de actores, tanto menores como adultos? ¿Trabajar con niños en una historia de amor gay tuvo alguna particularidad especial?

Todos los actores surgieron de casting. Tenía a priori una idea de cómo quería sean los personajes, pero verlos encarnar en cuerpos reales fue muy loco. El personaje de Matías (Ignacio Rogers) fue el primero en aparecer, Jerónimo (Esteban Masturini) costó mucho más. Esto tuvo que ver con que quería escarpar de ciertos estereotipos que creo se suelen repetir en el cine gay; en este sentido, creo Esteban logró algo muy original. Juntos, Nacho y Esteban, recrearon una situación muy tierna en el casting, y eso fue definitorio para tomar la decisión de que fueran ellos.

Los niños (Joaquín parada y Blas Finardi Niz), fueron todo un mundo aparte. Necesitábamos los parecidos físicos y yo quería que sean de Paso de los Libres, así que organizamos un casting masivo en todas las escuelas primarias y secundarias de la zona (toda una proeza). Al principio no decíamos de qué se trataba la película, sobre todo para no limitar la participación de los chicos al casting. Es una edad difícil, en la que la cargada está muy a flor de piel. Una vez los encontramos hablamos con los padres y les contamos de qué iba la peli. Un padre decidió retirar a su hijo del casting, otros tres los dejaron. María Laura Berch, que estaba a cargo del casting, dijo que lo mejor era darles el guion a los padres para que lo leyeran y que ellos les cuenten con sus palabras la historia a los chicos, y que después los chicos nos la cuenten a nosotros. De esa manera, a través de las palabras que utilizaban los chicos, pudimos conocerlos a ellos y a sus familias, y ver con quiénes nos convenía trabajar. Para nosotros era fundamental que las familias pudieran contener a los chicos durante la filmación, y sobre todo una vez terminada la etapa de rodaje, ya que nosotros terminamos de filmar y nos volvemos a nuestras casas, pero son los niños los que quedan haciéndose cargo ellos solos de su día a día.

En los ensayos, tanto con Ignacio y Esteban, como con Joaquín y Blas, trabajamos mucho el vínculo entre los personajes y las miradas, que aprendan a mirarse entre ellos era fundamental para que la historia funcione.

¿La película tiene un interesante trabajo de fotografía, en especial en las escenas rodadas en los Esteros del Iberá. ¿Cuáles fueron las decisiones de arte que se tomaron en ese aspecto?

La fotografía y la cámara estuvieron a cargo de Eric Elizondo, una persona increíble y un gran fotógrafo en quien descansé mucho. Al principio nos juntamos a hablar de cómo yo quería sea la imagen de la película. Para mí era fundamental que la niñez sea más libre, que dé cuenta del vínculo entre los amigos; y que de grandes, la imagen ponga de manifiesto la distancia que existe entre ellos y cómo esa distancia se va acortando. Es así que para las escenas del pasado nos decidimos por una cámara en mano que pueda seguir a los chicos, mientras que toda las escenas del presente son más en trípode, y recién recuperamos la cámara en mano con el regreso de Matías y Jerónimo a los esteros y con la recuperación del vínculo entre ellos.

También el paisaje juega un papel importante en la película. Yo quería que esté presente, que le dé marco a la película, que juegue como un personaje más, pero que no sea una peli de paisajes. Creo que logramos un buen equilibrio, y pudimos mostrar la belleza del lugar. En este sentido, la música de Rudi y Niní Flores y el ritmo de la edición (Luz López Mañé fue la editora de la peli) terminaron de construir la noción del lugar.

Los actores adultos no tienen acento correntino, a pesar de ser personajes que viven en Paso de los Libres. ¿Eso se debe a alguna decisión en particular?

Para bien o para mal, esa fue una decisión 100% mía. Yo soy de Corrientes, y cuando veo a actores que intentan recrear un acento siempre lo termino sintiendo impostado. Por eso fue la decisión de trabajar más en borrar el acento porteño que en generar uno correntino. Creo que de esa manera las interpretaciones se volvieron más naturales.

¿De dónde nació la idea de elegir como canción principal la clásica cumbia de Los Charros “Amores como el nuestro”?

Necesitábamos un tema que esa emblemático de los ‘90, y además que podamos re-versionarlo a la actualidad. Con Andi y Santiago nos pasamos varias tardes escuchando música. En mi época de primaria en Paso de los Libres escuchaba mucha cumbia, era lo que más se bailaba en los asaltos. Santiago me propuso el tema y la decisión fue instantánea. “Amores como el nuestro” es una de esas canciones que la escuchás y automáticamente te trasladan a una época, y el cover a cargo de Leo García terminó de darle toda una nueva entidad a la película.

¿Cuál fue la repercusión de la primera semana de proyección en salas comerciales?

El cine nacional independiente siempre la tiene difícil en las salas. Nosotros justo estrenamos en carnavales, donde mucha gente se fue de viaje y la asistencia en general al cine fue poca. Pero la peli viene de hacer un excelente recorrido en festivales internacionales y la crítica local fue muy buena, por lo que creemos que en las semanas siguientes la asistencia del público va a mejorar.

¿Está pensado seguir circulándola por festivales?

2016 fue el año de los festivales, 2017 ya lo pensamos como el año de los estrenos comerciales. De todos modos todavía tenemos un par de festivales ya programados para los próximos meses. Más allá de eso, lo que me pone muy contento es que Esteros se estrenó comercialmente en cines de Estados Unidos y Alemania, y próximamente se va a estrenar en Brasil y Francia, algo que lo consideraba impensado para mi primera película.

¿Tenés un próximo proyecto? ¿De qué trata y en qué etapa está? 

Desde Hain Cine estamos trabajando en Leoncinho, nuestra próxima película. La vamos a co-producir con Latina Estudio, nuestros socios brasileros en Esteros. Esta vez es una historia de chicas: un drama que se centra en la vida de Julia, una cocinera brasilera, que debe sobreponerse a la repentina muerte de Bárbara, su pareja, y juntar fuerzas para reconstruir una familia que parece destruida.

Emiliano Román

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