24.08.16
Cine _ Entrevistas

Entrevista a Rodrigo de la Serna

No quedan dudas de que Rodrigo de la Serna es uno de los más destacados actores argentinos. Esto es lo que nos contó sobre su coprotagónico en la película Inseparables.

¿Cómo definirías a Tito como personaje?

Él es una persona fresca, que ha tenido una vida muy dura y difícil, pero que tiene una nobleza intrínseca. La nobleza no es un bien que se pueda comprar –más allá de que hay títulos nobiliarios–, pero es un hombre de una nobleza que, más allá de sus limitaciones económicas y sociales, puede. Esto es algo que lo salva, y lo salvó en este caso. Es un tipo que usa el sentido del humor para romper situaciones difíciles, que tiene un gran corazón y que siempre va para adelante.

¿Cómo fue el proceso para encarnarlo?

Simplemente me entregué al guión –que es muy perfecto y preciso– y al juego de actuación que propuso Marcos Carnevale; él es un director que fomenta la creatividad y genera terrenos muy fértiles donde la actuación florece muy bien. También me entregué al juego con Oscar Martínez: es un actor al que yo admiro y respeto profundamente, con el cual nos conocemos mucho; nos conocemos de memoria, como dicen los jugadores de fútbol. Yo sé que con los ojos cerrados pateo la pelota y él la va a cabecear, estoy convencido. Eso hizo que el resultado de la película sea tan bueno, a nuestro criterio.

¿Crees que en Venecia y los festivales de Europa van a entender ese lado cómico argento?

Yo creo que los gags están clarísimos y funcionan universalmente, como también el vínculo que tan bien atrapado está por los guionistas franceses. Ahí hay un hallazgo dramatúrgico muy valioso. No sé si hay precedentes previos en la historia del cine de un vínculo tan bien trazado, tan bien definido, de estos dos mundos a primera vista irreconciliables. Cuando tienden un puente, es donde ocurre lo maravilloso. Cuando los prejuicios caen. Me parece que estamos a la altura del guión interpretativamente, y creo que los tics y los gags más argentinos, por ahí pasarán de largo en Europa, pero igual funcionan.

¿Qué pensás que diría Tito si viera “La Fuente”, de Marcel Duchamp?

No sé la verdad, no tengo idea de qué es.

Es un ready made dadaísta de 1917. Duchamp toma un urinal, lo da vuelta, lo firma bajo el seudónimo de “R. MUTT” y lo llama obra de arte.

¡Ah, es un vivo bárbaro! Es genial, es un genio, y son todos unos boludos los que lo compran (risas). ¡Es un urinal!, tomá, eso es arte.

¿Qué proyectos tenés a futuro?

Estoy con la gira por todo el país de El Farmer a full, que es una obra de teatro que hicimos junto a Pompeyo Audivert durante un año y medio en el Teatro San Martín. Por último, estoy con Yotivenco, un cuarteto de guitarras y guitarrón con el que estamos presentando material nuevo en el Torcuato Tasso. Luego de la presentación de esta peli, ya está, digo basta (risas).

Delfina Moreno Della Cecca | @pwanerd

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