17.01.20
Cine _ Directores _ Entrevistas

Entrevista a Ariel Winograd y Guillermo Francella

El robo del siglo está basada en el atraco a la sucursal del Banco Río en Acassuso, a principios de enero de 2006. Un robo en el que no hubo muertos y sí mucho ingenio por parte de los ladrones. Tuvimos la oportunidad de hablar con el director de la película, Ariel Winograd, y con Guillermo Francella, quien encarna a Mario Vitette.

Cada uno tiene experiencia en películas sobre robos. En tu caso, Ariel, no sólo por Vino para robar: de chico pudiste participar en El plan perfecto, de Spike Lee. Vos, Guillermo, compusiste a un ladrón en Atraco. ¿De qué manera llegó cada uno a El robo del siglo?

Ariel Winograd: Surge a partir de los productores Alex Zito, Pola Zito y Juan Pablo García. Yo los conozco desde hace mucho tiempo, desde Mi primera boda, así que tenemos una relación de mucha amistad y cariño. Yo sabía del proyecto, de que había comprado los derechos y estaban trabajando en algunas versiones. Entonces me convocaron y me ofrecieron el guion. Leí una versión que había y me pareció super interesante. Era un desafío hacerlo. Es una película que viene con un fuerte trabajo de productores apostando por esta historia. Ellos me dijeron que pensaban en Diego (Peretti) para interpretar a Fernando Araujo, y me encantó.

Guillermo Francella: Lo mío data de un tiempo más atrás. Fue un proyecto que muchos productores quisieron tener y siempre me ofrecían a Mario Vitette. Pero siempre se interrumpía por una cosa o por otra, nunca se podía plasmar. Hubo cambios de producción, cambios de directores, de elenco… Era como una película aparte. Me generó mucha inseguridad el futuro del proyecto. Cuando entra el grupo de Alex Zito, Pola Zito y Juan Pablo García, era empezar de nuevo. Yo le pongo garra a cada reunión y otra vez sentí que se podía desvanecer. Pero tuve charlas interesantes con Juampi García, y después se sumó Ariel. Ellos me dieron la tranquilidad que no había tenido. Después pudimos llevar el proyecto a cabo y estoy más que feliz con el resultado. Con Ariel no había trabajado. Con Pola Zito había hecho Los Marziano y El clan, pero no con su hermano ni con Juampi. Fue una experiencia valiosa. Ya mostramos la película a periodistas, a exhibidores, a amigos, a la familia, y la respuesta es unánime: gusta mucho. Así que estamos con el dolorcito de panza de ese momento inicial de ver qué va a pasar con la película.

AW: Si te fijás, al principio de la peli hay placa, placa, placa… Es una película que requirió muchos productores, inversores, canales, para poder llevarla a cabo. Había que sumar mucha fuerza.

GF: Fue una película muy difícil de hacer. No sólo por el dinero, sino que está plagada de pequeños detalles para construir todo como se construyó. Hubo que construir un desagüe y también un estudio. Fue algo datesco. No tengo conocimiento de que se haya logrado cosas semejantes en el cine argentino. Además, fue un robo que tuvo mucha trascendencia y empatía con la gente por el modo en que se hizo. La película se puso a la altura de lo que fue ese evento.

AW: Está todo puesto en la película (risas)

Si bien el robo, en la vida real, tuvo detalles hilarantes, ¿cómo trabajaron la comedia que hay en la película?

GF: El tono fue una búsqueda prioritaria. Obviamente, nosotros lo estábamos viviendo como si fuera una tragedia, pero cuando hay tragedia, también está cerca el humor. Hay mucha comedia, aunque nadie, desde el punto de vista interpretativo, buscaba hacerse el gracioso. Al contrario: era todo a cara de perro. Pero las circunstancias llevaban a esa instancia que provoca una sonrisa o una carcajada. Hay respuestas muy ingeniosas, hay resoluciones en momentos de adversidad muy interesantes… Es una película que tiene humor, pero también es poética. Hay cierto romanticismo en el robo. Todo llevó a provocar en el espectador lo que viene provocando. Los ensayos fueron vitales. Me gusta mucho ensayar y llegar al set teniendo muy claro qué, cómo y por qué. Después el director elije hacer la escena de mil maneras distintas, pero desde lo interpretativo ya tengo claro qué se busca. En el ensayo, a prueba y error, voy armando el personaje, de la mano del director. Ariel es muy seguro, muy práctico, muy rápido, y va editando la película a medida que la filma, lo que es muy difícil. Cuando el director tiene claro qué quiero, para el actor es muy relajante.

AW: Como dijo Guille, no queríamos hacernos los graciosos, sino que la situación que había ocurrido ya era graciosa. Pero para buscar el tono, no queríamos perder el realismo de los personajes. La captura del Pelham 1-2-3 tiene ese tono, aunque los personajes son más pesados. Hubo mucho trabajo en la preproducción. La película se planeó como si fuera un robo. Hubo muchas charlas sobre los personajes, sobre sus límites. La locación del banco fue recreada de cero en una casa de alquiler de autos. Fue todo muy planeado, porque la intención era ser fieles a lo que pasó. Lo poco que se ficcionalizó fue por cuestiones narrativas.

Contaron con asesoramientos de quienes participaron en el robo. De hecho, Fernando Araujo (interpretado por Diego Peretti en el film) es uno de los guionistas. ¿Cómo fue la interacción con ellos?

AW: Fue un proceso de trabajo en el que también contamos con testimonios de miembros del Grupo Halcón. Así que teníamos las dos campanas para asesorarnos. Eso nos sirvió para contar el afuera como punto de vista, porque no estaba tan contado en el libro de Rodolfo Palacios. Fue un elemento que sirvió para generar tensión. Debe haber sido interesante para Fernando Araujo que se haya filmado su vida y que pudiera ver cómo lo interpretan. El cuadro que aparece al principio de la película es de él, porque es artista plástico. La idea de esa secuencia es la de invitar al espectador a entrar a este mundo donde nada es lo que parece.

En tu caso, Guillermo, tuviste contacto con Luis Mario Vitette, que está extraditado en Uruguay.

GF: Sí, tuve una charla con él al inicio del rodaje. Le pedí a la producción que lo llamara porque quería decirle que empezaba el rodaje y que seríamos muy respetuosos. Fue una conversación muy linda. A él lo llamaban El Hombre el Traje Gris, y me ofreció el traje por si lo necesitaba. Le dije que no, que Vestuario ya me lo había hecho. Le conté que conocí a una rehén que tuvo en el banco y que me habló muy bien de él, en cuanto al trato. Todavía no puede creer que, pese a haber cometido un robo, alguien lo recuerde con cierto cariño. También pude hablar con él cuando hice un viaje a Montevideo. Me dijo que estaba orgulloso de nuestro trabajo y que se sentía orgulloso de que yo lo pudiera interpretar.

¿Próximos proyectos?

AW: En unos días empiezo a filmar otra película, titulada Hoy se arregla el mundo. Una suerte de Paper Moon argentina, con Leonardo Sbaraglia, Natalia Oreiro y un niño.

GF: Yo comienzo a filmar en marzo una película de Marcos Carnevale, que se llama Granizo. Y para las vacaciones de invierno, la versión teatral de Casados con hijos.

© Matías Orta, 2020 | @matiasorta

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