02.05.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Demián Rugna, director de Aterrados

Gracias a una serie de cortos y largometrajes, Demián Rugna se hizo un lugar entre los directores argentinos dedicados al cine fantástico y de terror. Aterrados lo viene consagrando en festivales nacionales e internacionales, y ahora llegó el momento del estreno. Esto es lo que Demián nos contó acerca de su más reciente y escalofriante opus.

Es interesante cómo Aterrados se corresponde con las películas que venías dirigiendo, ya que tratan acerca del terror irrumpiendo en la vida cotidiana. ¿De dónde viene tu interés en el género de terror en sí?

Es muy buena pregunta. Algunas veces me lo he preguntado, y por lo general encuentro respuestas en lo que me pasa a mí cotidianamente. Mi primera película se llamó The Last Getaway, sobre un personaje al que se le abre una puerta al infierno en su propia barriga y por ahí empiezan a emerger criaturas. Me acuerdo que cuando la escribí era porque tenía acidez estomacal. Tenía una hernia hiatal y estaba todo el tiempo con acidez. Entonces, de las cocas chiquitas que me pasan en lo cotidiano, me surgen las ideas y los plots para los guiones. No hay algo que me preocupe o me obsesione como artista. Sí puede haber elementos que se repitan, pero por alguna mala manera mía, pero las ideas me surgen de lo cotidiana, de lo que me va pasando o que le pasa a mis amigos. No hay una búsqueda de “el tema de Rugna” para hacer cine.

Y ya hablando de Aterrados, ¿cómo nace el proyecto?

El proyecto nace hace un montón. Te estoy hablando que nace antes de que aparezca la saga de Actividad paranormal, antes de la saga de El conjuro… Escribo el guión para otra persona, que al final no lo puede llevar a cabo por no encontrar los fondos. Estuvimos nueve años tratando de que alguien se interesara en el guión o participando en concursos. La idea nace de un cortometraje que hice cuando empezaba a estudiar imagen y sonido. El corto se llamaba Tiene miedo y está protagonizado por Demián Salomón, que aparece en la película haciendo el mismo personaje y las mismas escenas, pero más de quince años después. Me di ese pequeño lujo. El corto cuenta una sola escena de la película. Después yo la aggiorné y le armé todo el universo alrededor.

La película tiene una buena cantidad de efectos especiales de maquillaje, pero siempre puestos de manera cuidada, muy específica, y no resultan invasivos. Contame cómo fue el trabajo con los efectos.

El trabajo que hizo Marcos Berta fue muy bueno a nivel efectos físicos. Sabía que él es un talento en cada cosa que hace. También yo vengo de hacer mucho cine de género, entonces le sé encontrar el tiempo y el encuadre a la cámara para que ese efecto funcione y no quedemos muy expuestos, digamos. En la edición también vemos que eso que uno trata de trucar no quede muy expuesto tampoco. Es decir, que no se exponga el recurso y que no se exponga el efecto. Me parece que esa fue la clave. También, a la hora de plantar la idea de un efecto, soy de los que creen que el efecto físico es superior en imagen que el VFX, pero para mí se tienen que complementar. Para mí, un buen efecto está dado por un efecto físico y un VFX encima también. No hay que dejar solos a ninguno de los dos métodos para hacer un efecto. Por lo menos, esa es mi forma de trabajar.

En cuanto a los actores, hay caras conocidas en tu cine, hay actores como Maxi Ghione… ¿Cómo armaste al elenco?

El único que venía ya con el guión era Demián Salomón, un actor fetiche (no sólo porque es bueno sino porque es amigo de la infancia), y quien ya había estado en el corto. Después, para armar el elenco, no quería que fueran demasiado conocidos porque, por un lado, en una peli de terror no lo necesitás a nivel comercial -pienso yo-, y tampoco quería poner a alguien conocido en una situación a la que el público argentino no está acostumbrado porque, me da la sensación, le creo más a alguien que no conozco tanto que a un conocido en una película de terror. Ahora, esos que están en pantalla tienen que ser excelentes actores. Ese fue el filtro. También me fijé en el fisic du rol, que encajaran con los personajes. El casting fue interesante. No pude ensayar mucho, y me gusta ensayar todas las escenas, pero en esta peli no tuve la suerte por los tiempos que tenía yo en ese momento. Igual hicimos muy poquitos, funcionaron, y en la peli se nota.

Mencionaste al principio la vida cotidiana como disparador para crear historias de miedo. En la película se notan algunas referencias. ¿Qué influencias tuviste en cuenta?

No te podría decir de algún director específico, digamos. Tengo 38 años y soy fanático de las películas de terror de los ’80 y comienzos de los ’90. Creo que la influencia más directa que tuvo la peli es de Poltergeist, de El ente… Me parece que esas son las dos películas que me empujaron a hacer Aterrados. Quería hacer una película así, pero en Argentina, con actores argentinos, en nuestro idioma, en mis calles. Por ahí están las influencias.

Es buenísimo ver cómo esas influencias y otras (como a Pesadilla en lo profundo de la noche), pero la película no se sostiene de ninguna sino que hace su propio camino. ¿Fue algo buscado también?

En realidad, yo trato de que mis películas no se parezcan a otras. Trato de aportarle algo original a las películas en un mundo donde ya no hay nada nuevo bajo el sol. Si uno se fije en las cuatro películas que dirigí, va e encontrarse con un realizador de género fantástico que tiene una búsqueda propia. Es tratar, dentro del género, de mostrar algo propio, algo nuevo romper un poco, que no se noten que se parece a otra cosa.

Si bien ahora estás acompañando la película en festivales y estrenos, ¿es posible hablar de los proyectos que se vienen?

Sí. Tengo a Fernando Díaz (el productor) que me está pinchando para hacer Aterrados 2. Creo que va a ser la próxima. Tengo muchos proyectos, muchos guiones escritos, y estoy tratando de acomodar ahora cómo va a ser el tema del INCAA. Yo tenía una película para este año, Detrás de mis ojos, que logró el interés para poder filmarla, pero no pudimos sacar crédito. Entonces tenemos que recalcular y ver qué hacer. Así que estamos esperando que las cosas en el Instituto se resuelvan.

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

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