25.06.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Eduardo Meneghelli y Gabriel Peralta, director y protagonista de Román

El género cine de acción da batalla en el Cine Gaumont. Durante junio se proyectan en cartelera las películas El Motoarrebatador, dirigida por Agustín Toscano, y su contrapartida el policial Román, ópera prima de Eduardo Meneghelli protagonizada por Gabriel Peralta.  Meneghelli afirma “La historia argentina nos llevó a temerle al policía pero yo nací y me crié en un barrio donde jugaba al fútbol en la calle y si se te iba la pelota, el policía te la alcanzaba o hasta, incluso, ¡cabeceaba! Ese mundo no era ficción. La presencia policial daba seguridad. Por eso, la figura de Román es necesaria en nuestro cine”.

 

Estamos frente a tu ópera prima ¿Cómo surgen tus ganas de virar del teatro al cine y por qué decidiste reivindicar a partir de este policial, y el personaje principal de Román, la figura del accionar policial en la sociedad vigente?

Eduardo Meneghelli: Surgieron para romper con el paradigma de lo que actualmente vemos en el cine argentino. Es una propuesta outsider. Quiero que el público al dejar la sala se cuestione qué pasó ahí; juzgue la película y luego su accionar. Hoy en Argentina la gente le huye a la policía. Te dicen ‘¡Ni loco voy a ver la historia de un cana!’; me pareció un desafío atractivo. Acá la línea fue: hagamos ruido con un policía de calle, bueno, de comportamiento romántico, épico, rudo y espiritual. El guión surgió de un trabajo en conjunto entre un texto que venían haciendo los hermanos Medina, Pablo y Gabriel; y mi propuesta del dramaturgo japonés Yukio Mishima; así creamos a Román. Este superhéroe que viene para llevarle paz a la gente y permite entrar en un mundo muy humano, necesario para este momento.

En lo personal ¿Qué experiencia tuviste en el trato con la fuerza policial? 

EM: Mi experiencia con la cana es costumbrista. Siempre, de algún modo, nos dolió a todos el accionar turbio de la policía que se acentuó con los años. La historia argentina nos llevó a temerle al policía pero yo nací y me crié en un barrio donde jugaba en la calle al fútbol y si se te iba la pelota, el policía te la alcanzaba o hasta, incluso, ¡cabeceaba! Ese mundo no era ficción. La presencia policial te daba seguridad. Por eso, Román es épico y su figura necesaria en nuestro cine. Quise volver a mi infancia. Metafóricamente seguirle los pasos implica volver a confiar y salir de mi contradicción. Acá yo amo a Román y defiendo a muerte el personaje porque está orgulloso de su profesión, busca investigar, meterse adentro del conflicto y poner las cosas en orden. Su deseo es entrenar para honrar, a su manera y en su código, ese uniforme que lleva.

La construcción del policía épico ideal de espíritu justiciero la representás en el film a través de un Román cuyo fisic du rol implica entrenamiento físico y rasgos duros ¿Esto también rememora aquel respeto a la figura policial que añorás?

EM: Si. Remarca que su deseo de ser policía no fue casual, él entrena y se prepara para ese trabajo que eligió. Implica un esfuerzo.

Su protagonista, Gabriel Peralta, también se sumó a la charla y enfatizó que lo que más le atrapó de esta historia es que “tiene la misión de desmitificar el encasillamiento y la costumbre de darle con un caño al policía porque tanto en Argentina como en otros países, por ejemplo Estados Unidos, conozco casos que van por la línea correcta y merecen admiración y respeto”. 

Ya conocías a Eduardo Meneghelli por haber trabajado juntos en teatro ¿Cómo viviste esta nueva experiencia? 

Gabriel Peralta: Me gustó mucho porque me dio la libertad de crear el detrás de cada línea de Román. Apenas leí el guión, decidí que el trabajo interno de mi personaje iría por el lado de pensar qué necesitaría yo si realmente fuese policía. Acudí a expertos en las fuerzas policiales para prepararme y recrear ese ámbito con características propias como la dureza en la expresión, disparar bien en el objetivo y ser rudo; todo esto que se despliega en la trama más allá de la figura exterior que vemos del cana sexy para el que, obviamente, tuve que subir de peso y entrenar mucho para lograr ese físico; es el resultado de un trabajo en conjunto.

Compartiste set con el actor Carlos Portaluppi ¿Qué tal filmar esas escenas? 

GP: Ensayamos poco pero pegamos onda y tenemos ganas de volver a trabajar juntos. Acá nuestro rol fue meter un segundo guiño en la trama, la religión y el lugar que ocupa en el presente. Si bien sabemos que todo el mundo ama a Dios y quiere tener el contacto espiritual, al mismo tiempo todos criticamos algo de la Iglesia. Mi personaje gracias a Portaluppi descubre que este lugar no es tan nítido como él creía pero aún así nunca deja de tener esa añoranza y contacto con la religión. Esto pasa en el presente. Es inexplicable.

¿Algún proyecto próximo juntos? 

EM: Si. Filmamos Grietas, y ya entró a edición. Es otra apuesta a la caracterización, el trabajo de los personajes para sostener ese mundo interno que los construye y, a su vez, pone en escena el tiempo presente como eje que los moviliza. La historia es muy al estilo “Romeo y Julieta” pero anclada en Argentina. Son dos familias enfrentadas en la actualidad cuyo conflicto desencadenante es la diferencia política, que conlleva desde el peronismo de los 70 y pese a estas diferencias ideológicas cuando sus hijos se encuentran, nace el amor y eligen el camino de estar juntos.

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

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