18.05.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Ezequiel Tronconi 

Ezequiel Tronconi comenzó a estudiar teatro a los 15 años como hobby en un centro cultural en Devoto, el barrio donde se crió. Actualmente tiene cuatro obras en cartel, y este año presenta su primera película como co-director, El encanto, que también protagoniza junto a la actriz Mónica Antonópulos. Asegura que su empuje para armar proyectos, sortear los que se truncan y generar nuevos lo adquirió a lo largo de los años. En sus comienzos, mucho tuvo que ver Luciano Cáceres, a quien conoció en un seminario de actuación dictado por Javier Daulte y Alejandro Maci. Al respecto recuerda “Luciano fue un gran motor para la autogestión. Trabajamos juntos en seis obras, él como director y yo como actor. Ahí aprendí mucho para animarme a dirigir.”

Pasaron casi diez años de tu debut como actor de cine en La Tigra, Chaco, película donde Juan Sasiaín te co-dirigió actoralmente. Hoy dirigen juntos El encanto, y además la protagonizás junto a Mónica Antonópulos. ¿Qué sentís al filmar tu primera película con él? ¿Alguna vez te proyectaste en el detrás de cámara?

Fue una gran emoción co-dirigir la película juntos. Nos conocemos y nos respetamos mucho. Tenemos diferentes formas de ver algunas cosas, pero eso es genial para complementarnos. Nos llevó mucho tiempo escribir el guión y tuvimos la libertad de poder modificarlo mientras filmábamos la película. Con Mónica fue hermoso trabajar porque nos conocemos desde hace muchos años, antes de que nos dedicáramos a la actuación, y esa amistad está reflejada en la película. Ella es una gran actriz y fue puro disfrute actuar con ella.

Como actor y director, ¿cuál crees que es la clave para fusionar estas dos caras de una misma moneda y lograr mayor productividad en el rodaje?

No sé si hay una clave, pero podría ser “la intuición”, en ambos roles. Por mi parte cada película es un mundo y tiene sus particularidades. Trato de no repetir la forma de trabajo, o de composición de un personaje. Lo mismo me pasa con la dirección. Tiene mucho que ver el equipo y el elenco con el que trabajás. Me gusta nutrirme de esas personas, aprender y poner mi impronta. Las dos películas que dirigí, El encanto y Chascomús fueron muy diferentes en su modo de producción y en cómo trabajé la dirección, pero en las dos me dejé llevar por la intuición.

En este sentido, desde tu doble rol (director/actor) en El encanto, ¿qué lugar tuvo la improvisación frente al guión lasy marcaciones que habías pensado?

Me gusta ser guionista y actor que retroalimenta junto al otro las escenas, más allá de lo que uno escribe. En El encanto, si bien es guionada, las escenas más naturales y lindas que se lograron tienen que ver con la impro y el intercambio con los actores. Por lo general, el director piensa que quiere ver lo que pensó. Pero acá importa más que eso esté vivo al qué y cómo lo dice. ¿Un aprendizaje del rodaje? “Hay que ser permeable y abierto. Por eso, en la pre es clave ganar confianza. El actor suele ser muy inseguro por lo general, te pregunta: “¿Estuvo bien? ¿Estuvo bien? ¡No encuentro mi personaje!”. Y yo pienso: “Bueno, ya lo vas a encontrar cuando empiece la obra o el rodaje”. El personaje cobra vida cuando se empieza a ejecutar y el actor entiende la obra, los tiempos… se adaptan mutuamente. Ni antes, ni después.

Venís de un año intenso de trabajo donde además de docente, director teatral y actor incursionaste por primera vez como director de cine. ¿Qué disfrutas más del teatro y el cine?

No es una cosa o la otra. El disfrute mío pasa por el vértigo y tener concentración, intuición, para poder hacer las cosas lo mejor posible. El teatro tiene eso lindo que el público siempre está ahí, es nuevo y hay reacciones. Si algo salió mal, te da revancha. Nos pasa mucho en Clara que, a veces, la gente no sabe cómo reaccionar ante la comedia negra y entonces hacen comentarios, se miran entre ellos, no saben si reír o no, se quedan pensando si está mal lo que estamos diciendo… O se ríen mucho. Y después, en La fiesta del viejo, la gente empieza a llorar… llorar… y llorar. Hay mucha gente grande que se angustia y se cuelgan con cosas personales ¡Esta bueno eso! ¡Actuamos para generar reacciones! En cambio, el cine es mucho más raro y complejo porque no tenes público, pero a su vez tiene una magia que no se puede explicar con palabras.

¿Futuros proyectos? 

Estoy viajando en breve a Salta a filmar la película El maestro, dirigida por Cristina Tamagnini y Julián Dabien, actúo junto a Diego Velázquez y Ana Katz. Estoy muy emocionado con este proyecto y con la posibilidad de actuar con ellos. A mi regreso filmaré El fuego que hemos construido, dirigida por Luis Fontal, donde además de actor, soy co-guionista y co-productor. Y en julio nos vamos un mes a Europa con la obra La fiesta del viejo, de Fernando Ferrer. Además de trabajar en la post de El encanto y Chascomús.

Hablame del estreno de El cuerpo. ¿Cómo surge esta propuesta y con qué se va a encontrar el público? 

Me llamaron de Microteatro para dirigir y me propusieron esta obra que me divirtió mucho. Convoqué a Ana Pauls y Paula Carruega, actrices increíbles que admiro y quiero mucho. La gente se va a encontrar con una comedía disparatada con un gran trabajo actoral. Estamos miércoles y sábados a partir de las 23 hs.

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

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