06.12.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Fernando Spiner, director de La boya

Fernando Spiner se hizo de un nombre fuerte en el cine argentino gracias a La sonámbula, Adiós querida Luna y Aballay, el hombre sin miedo. La boya, su nueva película, es un documental íntimo, con la tónica de una ficción. En esta entrevista, Fernando nos cuenta sobre este film y adelante su próximo proyecto.

La boya es un documental sobre Aníbal, pero también sobre vos, sobre la relación entre ambos y sobre tu relación con tus raíces y tu amor por Villa Gesell. ¿De qué manera sentiste que era el momento de hacer una película con todas estas cuestiones?

Hace muchos años que vengo con ganas de hacer una película con esto. Para empezar, la experiencia de entrar nadando a la boya, que es este ritual que tenemos con mi amigo desde hace cuarenta años. Desde hace diez años vengo pensando si sería posible transmitir la sensación espiritual, física, emocional que se vive cuando uno entra al mar, a estas incursiones a la boya. Después, cuando empecé a participar en las charlas de mi amigo sobre la poesía y el mar, vi un modo de abordar la poesía muy simple, muy llano, muy verdadero, despojado de posturas, y en donde cualquier persona puede participar de una experiencia con la poesía. Pensé que las dos cosas tenían una relación. Le hablé de esto a mi amigo, le conté mis ganas de encontrarle un formato a la película, y empezamos a trabajar. Estuvimos trabajando muchos años, hasta que finalmente le encontramos una vuelta. En el último año y medio se sumó Pablo De Santis, con quien ya habíamos escrito Bajamar y con quien tengo otro guión que todavía no filmé. Fue muy lindo ir descubriendo todo en el devenir de la película. Ir descubriendo la poesía de mi padre, que yo no conocía y no había tomado dimensión de lo que era hasta que finalmente la quise sumar a la película. Un poco es como vos decís: empieza siendo una película sobre mi amigo y termina siendo una película sobre mí y sobre la relación con mi padre, un reencuentro con el espíritu de mi padre, y la confirmación de que las personas podemos trascender a través de la expresión artística. Que es lo que le pasa a mi padre, gracias a lo cual pude reencontrarme con él.

Se trata de un documental, pero tiene la impronta de un largometraje de ficción. Tiene intriga y hasta puestas en escenas propias de una ficción. Además, la poética que comentabas está plasmada de una manera muy especial. ¿Cómo fuiste trabajando esas cuestiones de ficción dentro del documental?

Yo soy un fanático del relato. Me gusta contar historias, y desde el principio quise que la historia tuviera una trama, que tuviera un planteo, un desarrollo, que tuviera un enigma que se develara. Ahí jugó un papel muy importante la sumatoria de Pablo De Santis, que es un gran escritor que conoce mucho el mecanismo de un relato. Pero por sobre todo, lo que más me gusta es contar historias, y veía que todas estas verdades que tenía entre manos tenían una potencia narrativa muy poderosa. Nos propusimos no perderlas, que estuvieran en la película, que atraparan al espectador. Son historias muy particulares, muy especiales, y toman la atención del público, además de hacerlo nadar en el mar, hacerlo escuchar una poesía y ser parte de esta propuesta poética.

Me detengo justamente en “hacerlos nadas en el mar”. Las tomas subacuáticas son poderosas. ¿Cómo fue rodar esas secuencias?

Es una cámara que llevo yo cuando nada. Varios años antes de filmar la película empezamos a hacer pruebas con una GoPro. Eso fue muy bueno porque descubrimos que no podía no estar, y a la vez, eso fue muy bueno porque mi amigo se fue acostumbrando a la presencia de una cámara. Eso hizo que, cuando llegó el momento de filmar, él pudiera estar habituado y ser él naturalmente, acostumbrado a la cámara ya, que es algo muy difícil para un no actor. Fue muy lindo sumar eso, que fueron pruebas, pero con un soporte de calidad, con el lente que corresponde. Fue una aproximación, pero nos dimos cuenta de que tenía que estar porque estaba entre las primeras preguntas que me hice: ¿cómo transmitir esto? Bueno, vení a verlo a través de mis ojos (risas)

La boya también tiene testimonios de artistas que viven en Gesell, como Guillermo Saccomanno y Juan Forn.

Son testimonios que toma mi amigo. Yo lo acompaño, él los entrevista y ellos son los que reflexionan sobre el arte. Son artistas consagrados, que han hecho del arte su profesión, pero las personas comunes que vibran con la poesía, simplemente vibran. Además, son amigos, y es un honor que estén en la película.

Terminaste de filmar tu nueva película.

Sí. Es una película de ciencia ficción psicológica que se titula El último inmortal, con Belén Blanco, Daniel Fanego, Diego Velázquez y Analía Couceyro. Estoy muy contento. Es una situación inédita en mi vida poder terminar de filmar una película y estar estrenando otra. Se dio así, pero bueno, muy contento, muy feliz. Es una película hecha con amigos, con grandes actores y con la sensación de que está muy bien lo que hicimos. Ahora, a sentarme con amigos también a hacer la edición, los procesos de postproducción, el sonido, la música… Supercontento.

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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