15.03.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Martín Desalvo, director de El Padre de mis Hijos

El director Martín Desalvo vuelve a adentrarse en el universo femenino gracias a El padre de mis hijos, una comedia sobre conflictos de los jóvenes adultos actuales. Estos es lo que Martín nos contó al respecto.

Codirigiste “Las mantenidas sin sueños” y dirigiste en solitario “El día trajo la oscuridad”. En estas películas explorabas el universo femenino. Aquí también. ¿Cómo nace este proyecto?

Tengo una particular atracción por el mundo femenino. En la película que dirigí después de El padre…, me salgo del mundo femenino por primera vez, pero la verdad es que me interesan, me gustan las protagonistas femeninas en cine. Es un momento bastante particular del mundo, no sólo de nuestro país, sino de las sociedades occidentales en general, donde está muy en primer plano la cuestión de género, de lo femenino, de las libertades individuales. La verdad es que este guión me llegó como fruto de una casualidad, pero cuando lo leí me pareció que era hermoso. Me pasó de leerlo y reírme a carcajadas. Es muy raro leer un guión y reírse a carcajadas. Me pareció que estaba brillantemente escrito, y confié mucho desde ese lugar, de mi intuición. Alejo Flah también es un guionista bárbaro, un gran director y muy amigo; y es muy amigo de Mora Recalde, la protagonista, y por eso me llega el guión. Él lo iba a dirigir en su momento, pero después empezó a trabajar en otro proyecto que le salió primero. Entonces le dije si a este guión lo iba a dejar tirado en un cajón, que me parecía una lástima, y me dijo: “Hacelo vos”. La verdad es que me encantó. Se lo pasé a mi socio, Pepe Savia, y también le encantó, me dijo que se rió en voz alta y dijo: “Vamos a hacerla”. Hicimos el camino de presentación, desarrollo, y fue muy bien, muy fluido todo el camino.

Mencionaste a Mora Recalde, la protagonista. ¿Cómo fue trabajar con ella?

Un trabajo hermoso, muy intenso. Mora es una gran, gran actriz, y para mí está brillante en la película. Entendió perfectamente el personaje y le metió una profundidad y una frescura y una cosa muy propia del personaje. Armó una Eva muy creíble, muy fresca, muy actual, muy divertida, muy de verdad. Es un personaje bastante difícil porque podía caerte para el lado de la caricatura en cualquier momento, porque está en escenas muy border y tiene esta cuestión de ponerse loca y entrar en un espiral de buscar tipos para tener hijos, llegando a situaciones muy extremas. Podías patinar en la caricatura o el chiste fácil. Me parece que ese es uno de los puntos clave de la actuación en comedia: que el personaje cree realmente en lo que está haciendo, y uno se puede reír de lo que hace, pero ese personaje no la está pasando bien, no está divirtiéndose, no está generando un guiño en el espectador. El personaje es como es, y esa desesperación a uno le causa gracia. Eva sentía de verdad lo que estaba sucediendo, y ese punto de credibilidad, de tridimensionalidad de ese personaje, es muy difícil. Mora lo logró holgadamente. Tiene frescura y traspasa la pantalla. Me encanta lo que hizo con el personaje. Trabajamos mucho porque estábamos juntos mucho tiempo. Permanentemente hablábamos del guión, del personaje, de las situaciones, hablamos de las escenas y de cómo contarlas y de qué había que contar en cada escena, por qué pasa lo que pasa, qué se quiere transmitir… Fue un trabajo bastante largo e intenso.

¿El guión se respetó a rajatabla o hubo espacio para improvisar o tomarse otras libertades?

Tuve suerte porque justo el año pasado, antes de filmar la película, me salió una beca de desarrollo de proyectos cinematográficos en Madrid, por la Fundación Carolina, y Alejo está en Madrid. Entonces tuve suerte, porque mientras desarrollaba el otro guión, que voy a filmar ahora, pudimos estar en contacto con Alejo y laburar bastante el guión de El padre… Ahí retrabajamos ese guión. De esa versión que retrabajamos juntos y traigo a Argentina, me gusta dejar un espacio a lo que puedan aportar los actores. Yo no creo en el guión de hierro. Hay que cosas que sí hay que respetar, pero me parece que también hay como ciertos espacios que es mejor dejar al juego o a la cosa más lúdica de “a ver qué pasa”, lo que se contaría en esa escena, porque lo que importa es lo que sucede en esa escena. Después, si hay dos frases más, dos frases menos, si la dice así o si la dice asá, ese es un trabajo más fino que se hace incluso antes de filmar cada escena. Se va puliendo, pero a mí me gusta que los actores aporten su parte: cómo lo dirían, cómo se sienten, qué les pasa, cómo lo dirían, si lo dirían parados o sentados… Me gusta ese trabajo también. No soy un director de una puesta muy estricta, o de “la cámara va a estar acá y vos te tenés que parar ahí”. Por ahí a alguna escena la imaginé así, lo hablo, y si va y es orgánica, la hago así, pero si no estoy siempre dispuesto al trabajo en set con los actores porque me parece que también se corre el riesgo de que se vuelvan cabecitas parlantes y ellos tienen que transmitir y sentir y vibrar. Esa es mi manera de trabajar con los actores.

La película trata una temática muy cercana a quienes están cerca de los cuarenta y siguen esclavizados a ciertos mandatos familiares de las generaciones anteriores. Es interesante cómo la película trata eso, y con mucho humor. ¿Cómo fue el trabajo para lograr este tono y no caer en algo denso?

A mí me parecía fundamental eso: poder hablar de estos temas, que son difíciles o duros o traumáticos para nuestras generaciones, y hablar desde el humor. Eso me parecía interesante de la propuesta, no ponerme solemne. Me parecía que estaba bueno contarlo desde ese lugar, más fresco, sin solemnidad, y en ese sentido es la mirada que tengo como director y como persona. Me gusta algo más fresco, sin bajadas de línea. Yo no tengo muy claro qué es lo que está bien o qué es lo que está mal en estos temas. Me interesaba contar la historia desde el humor, y desde un humor genuino, propio, nuestro. Quise hacer la película que más se acerque a la realidad y a lo que vive, siente y piensa nuestra generación acerca de estos temas. Me parece que está bueno que se replanteen estas cuestiones, que se hablen. A mí me parece que desde el humor se llega mejor que si uno se pone solemne y discursivo. Desde el humor se pueden hablar de cosas más jodidas, más serias, más difíciles de tocar.

En más de un momento mencionaste tu próxima película como director, que sería distinta a las que venís haciendo. ¿Qué más se puede contar al respecto?

Es una peli que ya filmé, de la que estoy muy contento. Se llama Unidad 15 y está basada en la fuga de la cúpula peronista que estaba en la cárcel de Río Gallegos en 1957, durante la Libertadora: Héctor Cámpora, Williams Cook, Guillermo Patricio Kelly y Jorge Antonio. En realidad, yo me quedé con esos cuatro protagonistas, ya que había algunos más en la verdadera historia.

Nos quedamos con ellos cuatro para contar la fuga de la cárcel de Río Gallegos. Es una película de época, de fuga de cárcel, pero también es política. La verdad es que estoy muy contento. Es una película arriesgada, con una estética única. Es una gran apuesta. La estamos terminando y vamos a ver si hacemos algunos festivales y estrenamos este año.

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

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