02.06.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Néstor Montalbano, director de “No llores por mí, Inglaterra”

El director y guionista Néstor Montalbano, retoma su frescura en la desopilante comedia de aventuras No llores por mi, Inglaterra. Conoce en esta entrevista la génesis de su sexto largometraje que rememora la dialéctica de la pasión futbolera.

Estamos a tan sólo días para el mundial en Rusia ¿El estreno comercial es causalidad o casualidad? 

¿Viste? Causalidad. Te soy sincero, primero nació la película. Es un guión que vengo trabajando con Guillermo Hough desde el año 2003 cuando filmamos Soy tu aventura pero al ver el calendario el año pasado apenas entramos en rodaje en noviembre dijimos ¡esto tiene que salir antes del mundial! Y estábamos muy apretados con los tiempos, cumplimos los de producción pero la gran post-producción era el problema: ¡muchos VFX y fondos para recrear! Desde enero estuvimos editando a contrarreloj del día pre-estreno porque la fecha era inamovible. Depende mucho del seleccionado argentino, después del mundial la gente se cansa del futbol. Era ahora o nunca. No veo la hora de sentarme en la sala a disfrutarla y volver a respirar.

El guión de No llores por mí, Inglaterra comparte guiños con tu impronta de los programas televisivos Cha Cha Cha y De la cabeza ¿De dónde nace esta frescura para narrar, en esta ocasión, a través del fútbol una parodia sobre las invasiones inglesas de 1806?

Coincido en que el problema central del cine son los guiones. Faltan propuestas de ideas y creo que en eso tenemos que crecer, soltarnos y animarnos a ser creativos. En este caso, siempre me gustaron mucho las películas de aventuras porque soy de una generación que vio mucho cine histórico y jugaba a los soldaditos. Ese juego fue el impulso. Por otro lado, vengo de recorrer escuelas y noto que esa nueva generación ya no cree en la magia del cine y el cine es magia. Se transformaron en seres que les achican la cabeza y una forma de poder recuperarlos es el fútbol.

¿Ves al fútbol como una herramienta de manipulación y distracción de masas? 

Si. Yo no soy futbolero. Soy más bien observador de lo que significa el fútbol para Argentina. Me gusta la pasión y el sentido de pertenencia que genera en el espectador. Siempre me atrajo ese plano de rivalidad y emoción que existe detrás del partido porque mi papá era fanático y nada más importaba. Yo soy hincha de San Lorenzo pero sólo si gana, cuando pierde me desentiendo porque no me gusta sufrir. Mi desapego es cómico, lo ignoro y anulo para no perder objetividad.

Hablando de planos y objetividad… Convocaste para el elenco un equipo mixto con personalidades populares idóneas para inscribir la trama en el tono de comedia. Hay actores de renombre como Mike Amigorena, Diego Capusotto; los multifacéticos Laura Fidalgo y Gonzalo Heredia y los exfutbolistas José Chatruc, Fernando Cavenaghi ¿Este híbrido surgió para captar audiencia y ampliar difusión? 

Algo así. En primer lugar, Capusotto y Laura son amigos. Compartimos los mismos códigos del barrio y sabía que esta historia -para nada normal- les gustaría. Con Diego trabajo desde el 92 en De la cabeza y Cha Cha Cha, luego filmamos en 2003 Soy tu aventura con Laura y la dupla funcionó. Fue su debut como actriz. Parte de esto es estar con gente que uno quiere. Después obviamente está la parte de la difusión en donde elijo en conjunto con producción los elementos para contarle al público la historia. En Argentina hoy el establishment esta enrarecido porque cambiaron los paradigmas y sólo hay tres actores convocantes: Darin, Francella y Peretti. Si no hacés películas con ellos estás en el horno; la gente no va. Desconozco las internas del INCAA pero si al cine no se lo subsidia no puede llevarse adelante. Hay que fortalecer la manera de tentar al público. Por eso, yo me la juego y pongo un Cavenaghi, Chatruc, Capusotto, Fidalgo en la cancha… Pienso que todo debe sistematizarse hacia un mismo lugar: es la  película lo que debe ganar. Si vos vas al cine a ver una película porque esta Francella y bueno, anda a verlo a su casa. El mensaje debe engrampar con el menjurje actoral, no a la inversa. Acá la pegada fue Chatruc, necesitaba un jugador reconocido y él además es histriónico.

El resultado final fílmico denota que hubo un plan de rodaje específico donde prima el mise-en-scène con imponentes locaciones, coreografías y vestuario para construir una Buenos Aires colonial verosímil ¿Delegaste estas decisiones al equipo de arte? 

Nunca delego del todo. Es clave trabajar en conjunto las estrategias para poder contar la historia que uno tiene en la cabeza. Para el vestuario, hicimos un relevamiento arduo en Buenos Aires y decidimos traer mucho de España; los trajes fueron diseñados a medida en una sastrería muy importante de allá. En cuanto a las locaciones, los lugares más sinceros estaban en Colonia de Sacramento, Uruguay. Entonces filmamos ahí los exteriores y algunos interiores, el resto lo completamos en estudio e interiores del barrio de San Telmo, Buenos Aires, donde recreamos la cancha de fútbol en la Fundación Mercedes Sosa, frente a la plaza Dorrego. Las coreografías fueron pensadas en conjunto con la Asociación Civil Americana de Recreadores Históricos (ACARHi).

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

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