01.09.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Pablo César, Eleonora Wexler y Héctor Bordoni, por Pensando en él

“Pensando en él” es una coproducción entre Argentina e India, dirigida por Pablo César y rodada en 35mm. Propone una nueva mirada acerca del Universo y la Educación. Hablamos con su director y protagonistas argentinos, Eleonora Wexler y Héctor Bordoni, sobre los secretos que motivaron a llevar al cine la literatura de Rabindranath Tagore y Victoria Ocampo.

No es la primera vez que dirigís una co-producción con India ¿Cómo y cuándo surge el origen de este proyecto?

Pablo César: Surge en este mismo lugar, donde estamos reunidos ahora: La Embajada de la India en Buenos Aires, en el año 2008. El Embajador de la India (PG) me cita por la película El unicornio del jardín de las frutas (1996), fue mi segundo proyecto en co-producción y parte de una trilogía, ahí me propuso filmar otra co-producción que trabaje el encuentro entre dos exponentes de la literatura de cada país; pensamos en Rabindranath Tagore y Victoria Ocampo como dos personalidades influyentes. Hablar hoy de Tagore en India, es como Gandhi. De hecho, eran muy amigos. El apodo de Gurudev se lo puso Gandhi a Tagore, y el apodo de Mahatma se lo puso Tagore a Gandhi. Y Victoria Ocampo para mi, es una la pura imagen de una mujer luchadora por sus derechos, alguien que quería romper con el micromundo en donde ella vivía, de la clase conservadora y aristocrática ¡Y lo logró! Por eso, hay fragmentos en la película donde muestro su lucha. Por ejemplo, cuando está manejando y un hombre le grita ¡Andá a lavar los platos, machona! Está sacado textualmente de situaciones muy de época que fuimos investigando. Y un poco así nace el proyecto: él me propone la idea y yo pensé el guión.

¿Cómo fue el proceso de producción para adquirir las locaciones, permisos de filmación y financiamiento del rodaje?

PC: No fue un proceso para nada fácil. Hice mucha investigación pre-rodaje con mi socio Pablo Ballester, para encontrar al co-productor indio, porque si bien India es el primer país productor de cine en el mundo, unas 2500 por año,  ¡Todo es Hollywood! Y no necesitan subsidios como nosotros para producir. Pero tuvimos suerte porque en un viaje que hice a India, otro Embajador indio me recomienda a Suraj Kumar, quien ya había hecho documentales y películas educativas y decide sumarse al proyecto como una inversión totalmente privada de parte de su productora Johnsons-Suraj Films International. Eso se sumó al subsidio que teníamos del INCAA, y gracias a la suma considerable que invirtió Suraj, encaramos el rodaje buscando los cuatro actores en función a la premisa de la importancia en la educación vigente, porque el gran problema de la humanidad es cómo aprendemos nuestro vinculo con este universo colorido-misterioso-mágico, el contacto y la esencia que tan bien define Tagore en su poesía; esos métodos tan propios de Santiniketan (India), todos los que fuimos parte de este equipo los compartimos absolutamente, y se reflejan en la película.

En este sentido, la trama es un híbrido entre documental y ficción: enlaza en las escenas de plano-secuencia y foley con la cultura de ellos, el universo literario de Victoria Ocampo ¿Cómo te asesoraste para realizar esta ficción?

La parte ficcional del relato llevó mucho tiempo también porque todo lo que se induce está comprobado por investigadores, historiadores y amantes de Ocampo. No puedo meterme con el patrimonio histórico sin contarlo según lo que los textos me digan que fue su encuentro con Victoria; entonces me basé en indicios reales de lo que Tagore habla por carta con ella; por ejemplo: cuando luego de su visita le dice que tiene muchas ganas de volver a verla. A eso se suma la metodología de estudio en Santiniketan ¡Tan mágica! Ellos sostienen que ‘Para amar hay que soltar; que el tiempo no es una carrera; que importa conectar con la naturaleza; y en cuanto al estudio que no existe ni diez ni uno sino un resultado final del aprendizaje y eso es lo que debes dar. Ni más ni menos.´, esta cultura tan necesaria y sanadora permite que los estudiantes conecten entre todos, es muy curioso cómo tanto los de primaria, secundaria y universitarios tienen la costumbre durante los días soleados de conectar con la naturaleza y leer ¡Todos estudian debajo de un árbol! Y eso es único, por eso lo filmamos y retratamos en el film. En total filmamos durante dos meses; uno allá para contar la vida de Tagore antes de venir a Buenos Aires y que permita cruzar la historia del profesor Felix en la historia moderna y otro acá, en Argentina.

Eleonora, te tocó interpretar a Victoria Ocampo; un ícono representativo en la historia cultural argentina; filántropa y escritora, que marcó el pulso y camino intelectual de una nueva generación, y el rol de la mujer ¿Qué tomaste de las Memorias de Victoria para preparar tu personaje y qué sentiste al filmar en la residencia Villa Ocampo, hoy devenido espacio de la UNESCO?

Eleonora Wexler: Es muy mágico el lugar. Es bello y austero como Victoria; cuando fui, me quedé mucho tiempo contemplando la naturaleza y el árbol Ciprés que a ella tanto le gustaba. Recuerdo que hablé horas y horas con Ernesto, que fue quien me mostró material inédito de Victoria para preparar mi personaje. Pude escucharla recitar en francés, que fue su lengua materna y lo aprendió antes que el castellano, e interiorizar esos tonos. También vi muchas fotos suyas y pude viajar más allá de los años 14 al 41 que me tocaba en el papel. Entendí su admiración y fusión con el Oriente, la poesía, esos cantos particulares, la contemplación por la naturaleza y la educación. Todo esto, la llevó a sentirse fascinada con la figura de este hombre Tagore y, al mismo tiempo, perturbada. Y creo que a él le pasa algo muy parecido con ella; es un amor platónico. Pablo quería contar estos encuentros y así lo hicimos: en el film vemos varias puntas de ella, por ejemplo: cuando tiene un amante, cuando decide hospedar a Tagore en su residencia a escondidas de sus padres en la casa de su amiga, cuando avanza con el proyecto propio de la revista Sur, a punto tal que no se va con Tagore –por quien sentía amor-, porque entiende que el proyecto no es irse con él sino quedarse con la revista. Todo esto era muy de avanzada para la época y Victoria lo logró. Me encantó interpretar una mujer de pensamiento libre, luchadora, dueña de una libertad enorme y convicciones por las que va contra todo, sin importarle romper las reglas de un sistema que para ella está en crisis, y hasta se anima a usar pantalones, fumar y manejar ¡Algo alocado para esos años! La adoré.

Héctor, ¿Qué significa para vos protagonizar el proceso que deviene al profesor en maestro y, al unísono, tiene la misión de conectar al espectador con este método de educación y contemplación del universo?

Héctor Bordoni: Al leer el guión sentí que era muy jugado y representativo con mi vida personal, pese a que tenia que hablar en inglés y Pablo me hizo coaching. Yo antes de ser actor fui profesor de Educación Física, entonces, ya tenia de alguna manera incorporada la experiencia de educador en mi ser. Recién hablabas de génesis con Pablo y me encantó esa palabra, porque representa justamente el significado mismo de esta historia. En lo personal, me tocó volver un poco a mis 26 años, pero en otro contexto: acá era un profesor de física que trabaja en un penal, se sentía marginado y su vida era muy en tono gris. Algo similar me pasó cuando descubrí el teatro gracias a Norman Briski, que me dio la oportunidad de probarme en una de sus tantas obras. Esta experiencia yo la viví como un renacer, al igual que cuando Pablo me invita a ser parte del rodaje. Para mi, viajar a la India marcó un antes y un después. Me preparé para el personaje desde el día uno; recuerdo que venía a los ensayos con los zapatos y una maleta que él me prestó, porque quería viajar en el subte todo apretado, para tener presente esa sensación agobiante y transmitirla al personaje. Me preocupé mucho por estar recargado y cuando llegué a la India, me sensibilizó mucho el país y lo que vi posible en materia de educación y cultura; la creencia en la reencarnación ¡Me desestructuró totalmente este nuevo orden! Y sentí que toda esa energía repercutió de lleno en el personaje de Félix; vibramos ambos -el personaje y yo, Héctor persona- a flor de piel con esta estructura. Ojalá el público perciba lo mismo.

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

© Pedro Seva, 2018 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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