04.11.18
Entrevistas

Entrevista a Patricia González López, autora de “Otro caso de inseguridad”

Con pluma inquieta y una posición decididamente política, Patricia González López escribe “Otro caso de inseguridad” (Santos Locos, 2018) , su quinto libro. Un poemario complejo, pasional y necesario para recorrer los lugares que nos ponen incómodos y salir de ellos pensantes y fortalecidos.

En “Otro caso de inseguridad” parecen exponerse tres tipos de inseguridades: una más social o política o tematizada por los medios, la inseguridad del escritor y la inseguridad de ser mujer en una sociedad patriarcal…

Así es, la inseguridad personal me llevó a preguntarme por la inseguridad que vivimos en conjunto, como mujeres, como trabajadoras y trabajadores en general, y la mirada del afuera ¿Qué es la inseguridad? ¿Dónde está? ¿Quién la porta? ¿Cuáles son las consecuencias? Me interesaba mucho jugar con los hechos “noticiables” y el lenguaje televisivo llevado a lo íntimo, y a la vez,  como ciertas vivencias individuales están atravesadas por la historia del país, nuestras crisis, las grietas y cómo nos construimos y re/deconstruimos a partir de eso. La primera parte del libro “La última muerte” es más personal, y en la última parte “Otro caso de inseguridad” mi idea era que se abra la mirada a lo colectivo desde mi perspectiva, por supuesto.

Tanto en “Otro caso de inseguridad” como en “Doliente” puede verse una exposición del sufrimiento, de hecho, la tapa de tu último poemario es una especie de mártir. ¿Cuál es la relación que encontrás entre sufrir y crear?

Si, hay un hilo entre Doliente y Otro caso de inseguridad, en Doliente quise reflejar, mostrar o escribir sobre lo que duele, lo que está enfermo y lo que hace doler, y es un viaje de afuera hacia dentro, de lo social a las consecuencias de lo íntimo. En otro caso de inseguridad está más presente la tristeza y su familia de palabras, pero la intención era viajar a través de los poemas desde el fondo del pozo hacia la salida de ese estado. Creo que no se puede negar la tristeza, ni anularla, ni esconderla, entiendo que “es de mal gusto” como digo en un poema, pero es una emoción por la que todos pasamos y poco se habla y expone, al contrario de la “felicidad”, la “alegría” y los éxitos que estamos mostrando casi como un deber ser. Al escribir a partir de cierto sufrimiento la tristeza se convierte, se transforma, se compensa. Da una suerte de alivio. A la vez que leer sobre esos estados cuando no podemos hablar de eso, o no nos animamos da otro tipo de identificación y compañía. Lo pienso y vengo diciendo que es una suerte de socialización de las emociones, donde a partir de compartir (escribiendo o leyendo) nos dejamos de sentir fenómenos, generalizamos y nos sentimos menos solos. La tapa es un dibujo de Aldana Antoni a partir de una foto de Diane Arbus, una mujer de circo tragando una espada. Me gustó la imagen por el juego entre lo que es y lo que parece. Clavarse y tragarse las espadas de la tristeza y el deber ser una y otra vez es una suerte de circo, o al menos hay un ingrediente ridículo en el tema que me gusta explorar.

Es inherente a tu poesía la forma descarnada y pasional con la que describís: el odio de clase y la marginalidad, temas que parecen circular en la agenda política actual…

Si, es difícil ser elegante con las experiencias descarnadas, y ser tibia con las pasiones mismas. A mí me gusta llamar a las cosas como son o jugar con las realidades como son nombradas, a veces explorando desde mí, otras poniéndome en el lugar del opresor, de ese odio a la clase trabajadora, por ejemplo, y trato de ver qué sale de ahí; escribo mucho desde la indignación más que del dolor, desde la burla o la necesidad de gritar por alguna injusticia, o reírme por una justicia inesperada.

En “Otro caso de inseguridad” hay una utilización del cuerpo, en este caso el cuerpo material de la voz poética y femenina del libro que sirve de metáfora para episodios políticos e históricos…

El cuerpo está siempre, en todo. Se pone el cuerpo, se daña el cuerpo, se recompone, funciona un poco como un país, está cruzado por la historia. En el poema “Llegué al 2001 de mi cuerpo” entendí esa sensación de crisis, soledad, desespero, de tocar el fondo; por ejemplo.

¿Qué es la inseguridad? ¿Por qué escribir sobre ella?

No sé si tengo respuesta, me gusta más preguntarme. Creo que hay tantas inseguridades como personas; depende de cada mirada.

 

©Sofía Gómez Pisa, 2018 |@sofiagomezpisa

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