31.07.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Rosendo Ruiz, director de Casa propia

El cine de Córdoba sigue creciendo, y uno de sus representantes es el director Rosendo Ruiz. Tuvimos el honor de hablar con él acerca de Casa propia, su nuevo film.

Ya habías trabajado con Gustavo Almada, el protagonista y coguionista. ¿Cómo surgió hacer esta película juntos?

Con Gustavo, como bien dijiste, trabajamos en De caravana y mantuvimos un vínculo y nació la idea de escribir juntos esta película. Esta peli algo mío refleja y algo de mi generación, de mi alrededor, de mis amigos. Yo sentía que era un problema que nos atraviesa a toda una generación, y está inspirada en historias de gente muy allegada y mía también. Sentí que estaba bueno tomarse el laburo de construir una peli para reflexionar y mostrar un poco esta situación -que creo que se está dando mucho en los últimos tiempos- de muchas personas a las que la vida los lleva, los lleva, y cuando se quieren acordar, ya están cerca de los cuarenta años y aun viven con los padres o no han resuelto problemas con los padres, como el amigo que trabaja en el mismo restaurant del padre. Creo que es una problemática que es bastante común y que valía la pena trabajarla en una película para reflexionar sobre esto.

Es muy interesante cómo contás todo esto en la película, pero sin caer ni en lugares comunes ni explicando cada cosa por boca de los personajes. ¿Cómo trabajaron estos aspectos a la hora de escribir el guión?

Al conocer historias de gente a la que le estaban pasando cosas parecidas, ayuda a no caer en lugares comunes. Los lugares comunes surgen cuando nosotros, desde nuestra imaginación, construimos las escenas. Cuando por ahí las tomamos de hechos reales, creo que le da una particularidad… También desde la inventiva puede salir un guión muy interesante y original, pero en este caso tratamos de que el primer abrevadero sea la realidad, las historias que conocíamos. Creo que, al partir desde ahí, ya tenés un material muy rico para después reescribirlo y que no sean lugares comunes.

Siguiendo con el proceso de escritura, ¿cómo trabajaron el guión a cuatro manos?

Hace tiempo que no lo pensaba. Con técnicas que había aprendido en talleres de escritura. Ya sabíamos el universo del que íbamos a hablar. Nos juntábamos y yo daba un par de pautas y nos tomábamos un rato. Cada uno se iba a un sector de la casa, escribíamos escenas y después las compartíamos e íbamos diciendo: “Ahh, nos sirve, está bueno para esta secuencia, está bueno para esta otra…”. Fue técnica de escritura, puramente. Cierto, me había olvidado de eso (risas). Así fue al comienzo. Escribimos muchas escenas, muchas de distintos momentos de la peli, y después empezamos a trabajar a armarlas, a crearles un hilo. Ya teníamos el mundo del personaje, sabíamos qué queríamos contar: que vivía con la madre, que tenía una novia, que la novia tenía un hijo… Teníamos el universo del personaje, pero no todavía la trama. Entonces, con estas técnicas de escritura creo que fuimos encontrando la trama para unir todos esos puntos del universo que queríamos retratar.

Es muy interesante la actuación de Gustavo, que logra transmitir mucho con economía de recursos, sin explicar nada, a través de acciones. ¿Cómo fue el trabajo con ese personaje y con Gustavo en el set?

Tuvimos mucho ensayo con él y con el elenco principal. A todos nos gusta el juego teatral, la improvisación. Yo también tuve mi paso por el teatro. Entonces, durante un tiempo largo, pautábamos dos o tres encuentros por semana mientras iba avanzando todo lo de la película hacia el rodaje. Muy tranquilamente nos íbamos juntando, y ahí también aplicábamos herramientas del teatro. Con esas pautas y herramientas abordábamos las escenas. Yo tenía una cámara chiquita y filmaba a los chicos, cortábamos, marcábamos otras pautas, lo que había estado bien, lo que había estado mal, y volvían a jugar la escena, a jugar, a jugar, y yo iba reescribiendo eso en base a lo que surgía entre ellos.

La mayoría de los planos son planos secuencia, lo que permite apreciar las actuaciones.

Exactamente. Sé que el cine es montaje, también. No estoy en contra del montaje, para nada; pero si a las escenas las puedo resolver en un solo plano, las resuelvo en un solo plano, encontrando un montaje interno: la cámara se mueve, se mueve el actor, otro entra, otro se va… Hay un montaje interno. Pero para los actores, para lograr esa vida, esa química, siento que la forma más adecuada es el plano secuencia. Al actor le permite sentir, respirar la escena por él mismo. Si fuera un diálogo de cinco minutos y te filmo a vos primero, y después, contraplano de ella, hay que hacerlo igual para poderlo editar y lo filmamos varias veces de los dos lados. En cambio, si buscamos la forma de hacerlo en un solo plano, las siete u ocho veces que lo haga, ellos lo pueden hacer distinto. Generalmente en la película usamos la última retoma porque es cuando ya los actores generaron un clima, un tempo, una mirada, y yo voy puliendo sobre eso. Me siento más adentro de la escena cuando no hay cortes. Cuando ya veo que hay mucha edición, me aleja un poquito de las películas.

Sos de San Juan, pero estás haciendo tu carrera cinematográfica en Córdoba. De hecho, tu carrera es una de las más prolíficas. Se empezó a hablar del fenómeno del cine cordobés y empezaron a surgir otros nombres, como Darío Mascambroni. ¿Cómo ves la producción cinematográfica que se viene haciendo en Córdoba, sobre todo desde tus comienzos hasta ahora?

Mirá, está claro de que hubo una movida, hubo algo a partir del 2010, cuando se filmaron tres películas con el INCAA: De caravana, Hipólito y El invierno de los raros. Creo que ahí se produjo una sinergia de la cual se contagiaron muchas personas y se empezaron a animar a filmar. Todos nos dimos cuenta de que era posible que filmáramos películas en Córdoba también, y me llama la atención que no esté sucediendo en otras provincias. Sucede, pero no con la misma intensidad ni cantidad. Creo que ya en Córdoba se instaló algo que vamos a seguir produciendo. Están todos los recursos para hacer cine: cámaras, quien te alquile equipos, guionistas, productores, actores. Hay un teatro independiente muy variado, rico y con muchos años de experiencia. Todos los actores de Casa propia son del teatro independiente. Además, hay varias escuelas de cine. Ya arrancó, y cada vez va a ir apareciendo gente joven que filma, como Darío. Y espero que los no tan nuevos talentos sigamos produciendo también. Que el sol salga para todos (risas).

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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