Directores _ Entrevistas

Entrevista a Silvina Estévez, directora de Escuela Vida

Se estrenó el documental Escuela Vida (2016), y pudimos entrevistar a su directora: Silvina Estévez.

¿Cómo conociste esta escuela y cómo fue este proceso de todo un año?

Yo viví toda mi infancia y adolescencia en el Partido de la Costa y conocía la escuela (es muy famosa en la zona) porque a fin de año los chicos hacen una muestra teatral que la película recorre. Es la iniciativa colectiva de los chicos para llegar a fin de año. Es muy conocida porque van 2.000 personas y es tremenda. En la película no se muestra la totalidad del resultado final porque lo que nos interesaba era el proceso. Ahí radica el aprendizaje de los chicos. Es una muestra espectacular en la que se involucran unos 200 chicos de esta escuela secundaria pública. Y además mi hermana va a esa escuela. Cuando ella entró a primer año yo fui a ver la muestra, quedé sorprendida. Le propuse al director filmar al año siguiente, y él me dijo que lo más rico era el proceso. Este trabajo colectivo para llegar a esta muestra es el motor del proyecto educativo.

Este sería entonces el nuevo método de enseñanza del que hablás en otras notas… ¿o hay otro método en lo extracurricular?

Al ser una escuela pública ellos están obligados a cumplir con la enseñanza oficial. Tenés actividades extracurriculares artísticas y técnicas. Pero en este proyecto cada uno a principio de año elige una tarea. Entonces cada uno empieza a formarse en esa área para después combinarlas e integrarlas. Eso hace que se rompa la división por edades. Entre los músicos, por ejemplo, hay un chico de 11, otro de 12 y otro de 17 años que conviven perfectamente. Se generan además lazos afectivos, de relaciones, de amistades, que van más allá del curso. Y además hace que ellos se incentiven unos a otros. Por ejemplo, si no está el vestuario los actores no pueden ensayar disfrazados. Si los escenógrafos no trabajan y tienen lista la escenografía los otros no pueden bailar. Es como que todos se nutren del entusiasmo de los demás y no hay una autoridad… no hay una bajada de línea. Entre ellos se van poniendo deadlines y metas a cumplir. Eso fomenta la integración.

Y sobre todo la responsabilidad, no? En la película uno de los encargados decía que era una actividad para tomársela en serio. Este es un importante ejercicio en este sentido.

Totalmente. Es así como decís. Esto les genera un valor hacia la responsabilidad y hacia cumplir con los demás. Se ve una madurez diferente en ellos. Cuando empezamos a filmar pensamos que quizá resultaba un poco problemático poner una cámara en una escuela secundaria. Decíamos “nos van a empezar a bardear”. Pero están acostumbrados al hecho artístico. Integraron la película y el rodaje como una actividad más. Se super interesaban y hubo algunos chicos que después decidieron estudiar cine. Fuimos muy recibidos y nos incorporaron. Eso facilitó mucho el proceso. Nuestra idea desde la realización fue poner la cámara como si fuera una alumno más. Y ponerlo al espectador también allí para que sienta esa experiencia. Por eso no hay entrevistas. Es un documental de observación. Pudimos lograr esa espontaneidad. La cámara se desdibujaba completamente y ellos tenían que seguir para llegar a cumplir con el compromiso de terminar todo. En ningún momento el rodaje interfirió en su cotidianeidad y eso demuestra una madurez muy grande.

Parece imposible trasladar esto a una gran ciudad. Salirse de este ambiente en el que quizá viven diferente. Un lugar con menos habitantes y con otro ritmo de vida. Lo mismo pasa, por ejemplo, con las escuelas rurales. Aquí en la ciudad parecería que a nadie se le ocurrió implementarlo. Y además son notables las ganas que tienen los chicos por quedarse en la escuela después de hora, después de haber cumplido con la cursada de cada materia. Es increíble el entusiasmo. ¿Vos ves posible que esto pueda llegar a pasar en una gran ciudad?

En primer lugar quiero decir que me pone muy feliz ver que hayas levantando toda la información que quisimos dar. Luego agregar que, además, hay tutores de sexto grado que guían y acompañan a los chicos. La escuela va de primero a sexto. Los chicos de sexto año son los encargados de integrar a los más chicos. Y vienen de distintas escuelas, algunas públicas de otras localidades, otras privadas. Vienen con otros valores, otra onda. Tienen otra energía. Ahí ya hay un traspaso de esa visión y esa onda, de ese disfrute y compromiso por estar en la escuela. Ellos dicen “somos una familia”. Estas tutorías también tienen que ver con este método de la educación alternativa que la escuela toma, que no sigue ninguna corriente alternativa en particular. Hay muchas corrientes que por lo general se dan en instituciones privadas. Esta toma elementos de la educación alternativa y los integra a la enseñanza oficial a través de este proyecto colectivo y creativo que integra al colegio.

El entorno natural de estos chicos, donde está emplazada la escuela, en medio de un bosque a 300 metros del mar, da una calidad de vida y unas posibilidades que acá claramente no hay. Además ésta es una escuela chica, hay solo dos cursos por año ahora. El director considera que con hasta dos cursos se puede llevar a cabo esto. Con más es más difícil. Para ellos es muy importante que se conozcan todos entre sí… esta noción de “familia”. Con más chicos, esto se pierde.

¿Cómo ves la escuela pública ahora?

La verdad es que siempre que hay crisis en el país y tenemos un gobierno que recorta, la educación siempre es perjudicada. La escuela pública no es valorada actualmente (dicho por el propio presidente) y yo tengo colegas que laburan en escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires y se están tomando medidas, como por ejemplo, que los chicos de quinto año vayan a trabajar a las empresas. En ese mercado rigen valores complemente opuestos a los de esta escuela, en la que la integración, la cooperación, el trabajo colectivo y el resultado común, además de los valores humanos, priman por sobre otras cosas. Me parece que es una instancia clave. En la socialización secundaria del ser humano se crean futuros ciudadanos inmediatos. Creo que tendríamos que prestar mucha más atención a lo que pasa dentro de las escuelas. Y sobre todo por qué los pibes no están entusiasmados y hay tantos problemas. Claramente el sistema educativo no está actualizado. Lo que la película retrata es este proyecto que a los chicos les brinda un espacio de pertenencia. Cada uno se integra al trabajo colectivo desde el área que cada uno quiere y no es evaluado con una nota, sólo es evaluado en el resultado, en las relaciones, como un todo. Con sus amigos, sus compañeros. Cuánto cada uno disfruta y aprovecha ese proceso.

© Ximena Brennan, 2017 | brennan@asalallena.com.ar | @AnXieBre

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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