12.10.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Tamae Garateguy, directora de Hasta que me desates

Tamae Garateguy es la directora más arriesgada del cine argentino, y lo vuelve a demostrar en el drama erótico Hasta que me desates. Pudimos hablar con ella nuevamente y esto es lo que nos contó sobre su más reciente opus y acerca de su manera de hacer películas independientes.

Decimos que sos como la Kathryn Bigelow argentina, no sólo porque hacés películas de género, que incluyen sexo y violencia, sino porque el núcleo es similar: la preocupación por personajes que viven al límite, o que los cruzan ampliamente. Eso también se ve en las películas que dirigís, incluso en las que codirigís, como las UPA. ¿De dónde viene esa preocupación?

Me interesan los personajes que están en situaciones extraordinarias. Para lo ordinario estoy yo, está mi vida (risas). Me interesa siempre el ser humano en las situaciones límites. ¿Cómo reacciona? Porque a mí muchas veces me produce la exigencia de tener que opinar qué me pasa como espectadora, como directora, como guionista, qué me sucede con las situaciones extremas. Podés estar de acuerdo, podés no estar de acuerdo… En general me interesan las situaciones donde uno no está de acuerdo. Mostrar qué le pasa a ese personaje en una situación límite y poder lograr, de todas maneras, entender algo de la humanidad del personaje en esa situación. La humanidad es tan compleja… La complejidad del ser humano me interesa muchísimo, y me parece que llevarlo a lugares estallados de situaciones límites es interesante. Los seres humanos somos capaces de reaccionar de maneras insólitas, para bien o para mal. Últimamente, y en Hasta que me desates en particular, me interesa mucho cómo se produce la empatía. Para mí esta película es un gran ejercicio de empatía. No estoy de acuerdo con mucho de lo que hacen los personajes.

Siguiendo con lo que venís contando acerca de la idea de esta película, ¿cómo surgió la manera de trasladar estas preocupaciones a esta historia con estos personajes?

Es la primera vez que me inspiro en otra obra. A veces uno se inspira en temas que te interesan en general, como el sexo, la muerte, las pulsiones… En este caso fue un trabajo puntual: Letting you Go, un corto documental de una directora danesa, donde se ve que la directora documenta a una amiga o a alguien muy cercano que desea morir. En Dinamarca es legal la eutanasia para personas de cualquier edad y en cualquier circunstancia. Lo fuerte es la conversación que ella tiene con su padre. Es una mujer joven con problemas de insomnio y de personalidad y bipolaridad muy fuerte, y le dice al padre que todos estos años vive para no hacerlos sufrir a él y a la madre antes de cometer suicidio. Ella quiere hacer este camino acompañada. El corto termina con el padre leyendo una carta con su hija post mortem. Él la acompañó en ese camino, porque ella le dice: “No quiero vivir más. Todos estos años viví para que ustedes no sufran, pero yo no quiero vivir más”. Tremendo. Pasan los años y sigo conmocionada por ese trabajo. Ella tuvo un final como deseaba: una muerte con amor. Salvando las distancias, y como me interesa que el espectador tenga algún misterio, planteamos ese tema tan profundo en clave de thriller. Hay un misterio, parece que la mujer tiene secretos… Pensaba cruzarlo con otro tema que me interesa muchísimo, que es la sexualidad. Me parece perfecto para cruzar con cualquier otra instancia de la vida, para hablar del deseo, de la alienación, del dolor, de tantas cosas, ¿no? Con estas ideas voy a Miguel Forza de Paul, el guionista, y ahí empezamos a trabajar juntos. Miguel tiene una escuela más Hitchcockiana, como se nota, y eso me encanta. De ese cóctel surgió Hasta que me desates.

¿Cómo armaste el elenco? Con algunos actores habías trabajado y con otros no.

Con Martina Garello habíamos trabajado en teatro y ella había hecho algo pequeño en UPA 2. Era una actriz con la que quería trabajar desde siempre porque tiene una intensidad que me gusta. Me gusta trabajar con actores intensos. En cuanto a Rodrigo, le digo a Miguel: “Es como si el doctor Quintana fuera Rodrigo Guirao Díaz: muy guapo, muy fotogénico, que podría ser un poco angelical, que te pueda costar creer que pueda tener una perversión o alguna intención sexual hacia un lugar cuestionable, prohibido, tabú…”. Un personaje perfecto, que sin embargo tiene un rasgo de oscuridad. Y Miguel me dice: “Fue alumno mío de mis cursos de teatro. Lo puedo contactar. Soy amigo”. Y le digo: “No, me estás cargando” (risas). Le escribió, lo contactó y ahí empezamos a charlar con Rodrigo. Le llevé la propuesta descabellada de hacer este personaje, en una película independiente, y bueno, nos dimos una oportunidad mutuamente.

Ya habías filmado escenas de sexo en otras de tus películas. Contame cómo fue rodar las escenas de sexo para esta película. Algunas son particulares, como la que incluye cuestiones quirúrgicas, y hay una resuelta en dos planos, que incluye a Rodrigo Guirao Díaz y a Paula Carruega, que hace de la esposa de Gonzalo.

Con los actores hablábamos de lo que tenía que estar pasando, del subtexto. Era muy importante. Esa es una escena muy preciosa, porque es como una pareja que ves que funciona todo, que tienen una familia hermosa, pero que en lo sexual se están perdiendo. Con los actores trabajamos un poco eso, las coreografías de los momentos por los cuales tenía que pasar la escena, y ellos tenían la libertad de hacer a su ritmo lo que quisieran. Ella intenta seducirlo, pero él no tiene onda. Las marcaciones eran muy claras. Yo, en la puesta en escena, fui armando una escena como la del inicio, la del doctor Quintana con Clara (Garello) en el consultorio. El otro plano que para mí es muy importante es el contrapunto de la escena final. Trabajé sobre la pérdida de la noción del arriba y del abajo.

Teniendo en cuenta que es una película independiente, por fuera del INCAA, ¿cómo fue el proceso de preproducción, de rodaje y de post?

Para mí es el proceso más interesante, porque te permite investigar, en un primer momento, y algún material de esa investigación puede sobrevivir y quedar hasta el final de la película. Después vas probando escenas que rebotan en el guión. Hay cosas que no estaban en el guión y que quedaron después de investigar filmando con Martina. Incluso cuando hablé con Rodrigo para incorporarlo a la película, le iba mandando material que habíamos hecho, incluyendo las pruebas de maquillaje. El trabajo de maquillaje fue muy importante para crear el verosímil. El rodaje fue en partes y, como te decía, fue un proceso interesante porque rebotaba con el guión. Así se enrique, se amalgama cada aspecto de la película. Logramos algo bastante interesante.

¿Es posible hablar de próximos proyectos?

Es posible, porque puedo armarme una estructura ultraindependiente, de guerrilla. Por supuesto, también me interesa la industria, lograr el apoyo del INCAA, pero me interesa crear instancias en las que podamos seguir filmando. Siempre tengo proyectos porque somos luchadores aguerridos y seguimos luchando. La situación está difícil, pero le ponemos el cuerpo, luchando desde nuestros lugares para que el INCAA cumpla lo que tiene que cumplir, y seguir haciendo.

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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