01.04.18
Directores _ Entrevistas

Entrevista a Vladimir Durán, director de Adiós Entusiasmo

Adiós entusiasmo es la ópera prima del Director colombiano Vladimir Durán que reabrió este mes el ciclo de Cine 2018 en la emblemática Sala Lugones. Hablamos con Durán sobre su experiencia en el rodaje, tras su estreno en la sección Forum del Festival de Cine de Berlín, y el recibimiento del público en la Berlinale versus Buenos Aires; esto nos contó al respecto:

Venís de una familia cinéfila… Tu padre, Ciro Durán, es un cineasta reconocido en Colombia; y además de Cine en la FUC estudiaste Antropología en la Universidad de Montréal ¿Podrías decir que Adiós entusiasmo es tu objeto de estudio?

Algo así. Esta película cuenta una situación muy particular, disfuncional, con personajes emocionalmente corridos. Pienso que no existe una familia funcional. Me interesó trabajar ese concepto en la experimentación del guión con los actores. Aquí los vínculos entre los personajes surgieron de la improvisación en las escenas, hallaron lo lúdico del encierro. A la vez, el relato es muy humano. Refleja lo universal de la familia y cómo sus reglas, internas, son aceptadas por todos sin cuestionamiento. Los personajes adrede tienen edades distintas; padecen desconexión entre ellos pero comparten las reglas de ese hogar porque son familia. Eso los une. También hay momentos simbólicos, lúdicos, que enmarcan una infancia disfuncional donde el pequeño Axel crea un universo de escape y fantasía mientras está al cuidado de toda esa familia y lleva esa gran responsabilidad.

Hablando de responsabilidades… Tu ópera prima es una coproducción entre Argentina y Colombia que recibió el galardón en la competencia Vanguardia y Género en el pasado BAFICI; participó de la sección Competencia Oficial del Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI) y abrió el Ciclo 2018 de la sala Lugones ¿Cómo concebís la aceptación de los diversos jurados?

Estoy muy contento que la película viaje y también que reabra la temporada del ciclo 2018 en la Lugones porque es una sala mítica de la cinefilia. Para mi es un honor porque tiene una historia muy linda para todos los que nos hemos formado cinematográficamente en Buenos Aires. La película aborda un tema universal, la familia, y a la vez, la complejidad de ese micromundo particular.

En este sentido, enfatizás lo diferencial a través de hilos teatrales y cameos poco convencionales ¿Por qué? 

Me interesa trabajar mucho el vínculo de lo teatral mediante una sola locación para poder explorar con los actores. Ese cuarto, vacío, pedía a gritos improvisación y ¡eso sobró!. En el encierro surgieron los diálogos entre los personajes; filmé cosas contradictorias: la cercanía desde el lente y la lejanía del espacio en un plano anamórfico; entremezclé espacios privados y públicos. A su vez, también me interesó poder contar el fuera de cámara, lo implícito, con el personaje de la madre.

¿Cómo surge este personaje omnipresente?

Con el co-guionista brasilero que se llama Sarsha Maral… Él tenía un guión escrito de cortometraje basado sobre sus vivencias con su madre, a quien le gustaba mucho encerrarse en el cuarto por largas temporadas. Entonces, a partir de ahí, transformamos eso para escribir el dispositivo de guión de un largometraje ¡Nunca vemos a la madre! Sólo escuchamos su voz pero, en realidad, siempre está.

¿Por qué te sumaste como parte del elenco? 

Fue un impulso. Ese mundo, interno, tiene algo de mi profesión. Me sentí cómodo como director ingresando al mundo que estaba poniendo en escena para mostrar momentos íntimos y ser parte de ellos del otro lado de la cámara. Mi formación como actor hizo que me interese el personaje outsider de Bruno, ese extranjero que viene y mira desde afuera a la familia.

El personaje de Axel busca distanciarse del universo femenino y, a la vez, complementarse con él ¿Fue tu intención poner el foco en el rol de la mujer?

Es un universo familiar, mayormente femenino, pero nunca me lo cuestioné. Me interesó esa mirada del niño inmerso en ese universo y cómo es absorbido por él. Axel (Camilo Castiglione) tiene fascinación e identificación con lo femenino de su hermana y su madre, pero al mismo tiempo que debe pertenecer busca ser diferente. Las actrices son muy buenas, a Mariel Fernández, Martina Juncadella y Laila Maltz las conozco hace muchos años cuando estudiamos en la misma escuela de teatro pero Camilo es especial, resalta con ellas.

Retomando tu formación antropológica, teatral y dirección actoral ¿Qué buscaste transmitir con el concepto de encierro? 

Los desvíos que ocurren en el caos como reflejo de la vida. La importancia de lo humano y sus acciones. La posibilidad de un renacer.

¿Proyectos futuros? 

Un largometraje llamado El hermano extranjero y una obra de teatro en Buenos Aires.

¿Nuevamente veremos el outsider?

¡Puede ser!; ríe.

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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