06.06.18
Directores _ Entrevistas

FINCA: Toma cuatro, ¡Agitemos las aguas!

El Festival Internacional de Cine Ambiental (FINCA) tiene por objetivo promover el cine de impacto social y tangible a través de realizaciones cinematográficas, talleres y charlas-debate fundados en la protección y defensa del medioambiente. Esta cuarta edición tiene la misión de crear conciencia sobre la escasez del agua para pensar, en conjunto con la audiencia, estrategias para solventar la problemática vigente que atenta a nivel mundial; cuidar y entender este vital y escaso recurso como un derecho humano. Así, bajo el lema “Agitemos las aguas” la directora de la muestra, Florencia Santucho, advierte la “urgencia de proteger este elemento mercantilizado, de desigual acceso y distribución ya que en 2025 se estima que habrá escasez de agua potable”. Por otro lado, se suma a la competencia de las tres secciones oficiales la temática del activismo social y la importancia de tomar este rol para obtener cambios. En este marco, dentro de las más de setenta películas internacionales y nacionales, se destacan el documental Unfractured, en la Competencia de Documentales Latinoamericanos, dirigido por la canadiense Chanda Chevannes (en la foto del artículo) sobre la lucha de ambientalistas contra el fracking, y el docuficción The Harvest, del italiano Andrea Paco Mariani, en la Competencia Internacional de Largometrajes, que aborda el tema ambiental desde la explotación de inmigrantes a Italia en campos agrícolas. Compartimos entrevistas con ambos.

Chanda Chevannes es realizadora de cine canadiense, especializada en impacto social. Se define como activista y su propósito es ampliar las voces de las mujeres. Eligió FINCA para la premiere de su documental Unfractured, que revela la apasionada lucha de Sandra Steingraber, bióloga y líder del movimiento popular activista más importante de Nueva York que logró prohibir el fracking. Conocela en esta entrevista.

Tu anterior documental Living Downstream se basa en el libro autobiográfico de Sandra Steingraber y enfatiza cómo una mujer con espíritu de lucha venció el cáncer. Aquí, documentas la transformación social que logró post-enfermedad respecto a la legislación del fracking ¿Cómo surge tu interés en retratar la continuidad de sus pasos hasta que decanta en su faceta ambientalista? 

Es una larga historia. Cuando comenzamos a distribuir la película anterior en 2010, Living Downstream, Sandra daba conferencias sobre la enfermedad y su experiencia personal como sobreviviente de cáncer hace treinta años. Se convirtió en activista y luchadora. Se hizo militante. A su vez, ella es bióloga y éste acercamiento con el público hizo que se interese en el movimiento antifracking en Nueva York. Esa transformación me motivo a realizar el presente documental. Juntas construimos una relación muy cercana. Al principio, a ella le asombró mi interés en contar su historia personal. Luego a mí, que me agradeciera la película porque la motivó a luchar contra el fracking. Pero, honestamente yo no creo que haya sido así porque como es madre, siempre me gustó que una de las razones por las que lucha una y otra vez sean sus hijos. En este caso, si va contra el fracking es para dejarle un futuro mejor a ellos.

Sin duda, Unfractured es una película observacional con un claro quiebre en la trama: cuando habla al público. Ese instante contrasta a la fuerza, cámara en mano con el ámbito privado y sirve de guiño al espectador ¿Crees que es feliz siendo activista? 

Justamente, corrí la cortina porque en la vida del activista no siempre todo es lo que parece. Me centré en el peso que, aún hoy, lleva sobre sus hombros. Antes le preocupaba dejar solos a sus hijos, hoy la sociedad. Sandra representa para todos una heroína. La figura que puede hacer de todo y no tiene miedo. Sin embargo, ella me cuenta que está cansada y aterrada. Pero las mujeres, sobre todo las madres no ven esto cuando dicen que se identifican con su persona -personaje- porque muchas trabajan y son activistas; tienen hijos y se preocupan en cuidarlos pero también saben que hay un propósito que va más allá de la familia y sienten que deben por las mismas luchas. Este documental observacional, no político ni de propaganda, muestra como cambiaron los tiempos, sobre todo el rol del hombre también. Hoy entienden que si su mujer sale a luchar no debe volver inmediatamente con la familia. Por supuesto, esto se relaciona con la estructura patriarcal, porque la mujer lucha todo el ratito que quiere pero vuelve a la casa. Siempre. En Estados Unidos tenemos una metáfora sobre esta especie de calidez entre comillas y es “que el fuego está siempre ardiendo” como reflejo del peso sobre la mujer; esta presión que impone la sociedad y la sentimos. La revocamos y tratamos que abran la cabeza para ir más allá.

¿Crees que esta doble cara funciona mejor a la hora de la distribución del documental? 

Y… Es alegre. Con final feliz. No es que la vas a ver y terminas deprimido sino que es fiel y esperanzadora. Con la anterior no viajé mucho. Creo que la diferencia es que aquí especifica un momento, un marco dado y sobre todo tiene un final feliz. Necesitamos victorias.”.¿Cómo reaccionó el gobierno? CC: “Fue interesante. En Estados Unidos hay un gobierno democrático, polarizado entre republicanos y demócratas. En Nueva York hay áreas que son muy pobres y estaban contentas porque el fracking produce empleo, pero preocupaba las consecuencias sobre la salud. El gobernador puso una moratoria para prohibirlo y esto le dio tiempo a la comunidad científica para recolectar la información y en tres años pasó de 150 casos grabes sobre la salud a 900. Con tantas pruebas en contra sólo se pudo decir “NO AL FRACKING”.

¿Qué te llevó a dedicarte al documental dentro del género en cine y porqué tu especialización en activismo? 

Es interesante. Pienso que una experiencia personal, como la de Sandra, te lleva al activismo. Pero en mi caso, fue más emocional que de experiencia. Sólo quiero justicia. Hacer lo máximo que pueda para cambiar el mundo, me molesta que a la gente se la trate con injusticia. Quiero documentar eso. Cuando empecé a estudiar cine, siempre tenía esta dualidad: ¿cambiar el mundo o abocarme al costado creativo? porque era también una necesidad para mi hacer algo artístico. Entonces me topé con este género donde combinaba ambas: el arte y el cambio social. En cuanto al activismo, siempre estuvo en mí. Recuerdo que estaba cursando en la secundaria cuando llegó la segunda ola del feminismo y esta idea de que lo personal es político. Desde ese momento, todas mis películas rondan sobre esta idea: desarrollar la historia personal y vincularla con un objetivo político mucho mayor y no me di cuenta que estaba haciendo eso hasta hace muy poco, un año aproximadamente. Así que… ¡buena observación!

¿Qué te atrapó de la propuesta del FINCA para realizar la premiere de tu documental en Argentina?

Me gusta que sea interseccional porque agrupa Derechos humanos, el feminismo, las preocupaciones medioambientales. Es necesario mostrar que hay solidaridad entre los pueblos. Creo que hay un activismo muy fuerte en Argentina. ¡Es fantástico que no necesiten ser inspirados! Escuché historias de mujeres mapuches que se encadenan en torres para luchar con todo así que sólo espero que nos vean como aliados. Se que aquí también luchan contra la industria del gas y el petróleo, el fracking contamina las napas y pone en riesgo la salud. Hay que erradicarlo. En mi documental encontrarán madres y abuelas que van a la cárcel para luchar por estas causas.

 

El realizador italiano Andrea Paco Mariani, estudió Derecho en la Universidad de Polonia y sostiene que el cine es un trabajo colectivo. Llegó el sábado a Argentina y desde ese día se deleitó viendo películas… Asegura que lo que más disfruta de hacer docuficción es mostrar y conocer puntos de vista sociales durante los debates con el público porque de ellos germinan las mejores ideas.

Es inminente tu interés en denunciar la explotación de los italianos en el agro mediante recursos ilegales, como el uso de drogas ¿Cuándo comienza tu investigación y preocupación por ellos? 

Hace tres años cuando descubrimos un dossier que se publico en Italia sobre la explotación, realizado por el Servicio de la Información a la Comunidad (SIC) en la provincia italiana. Me impactó la temática del doping porque es una problemática vigente que los medios no mencionan. Los trabajadores consumen una droga que es mezcla de metanfetaminas, opio y fármacos para aumentar el rendimiento de su jornada laboral: casos de 14 horas diarias, durante 29 días corridos por una paga de 12 euros la hora. Para colmo, en muchos casos eran provistas por sus empleadores de manera ilegal en sus bebidas.

Según The Harvest la explotación los lleva no sólo al consumo de drogas estimulantes sino también a suicidarse ¿Cómo descubriste esto? 

Fue muy complicado descubrirlo, corroborarlo e incluirlo en la trama. Desafortunadamente, todos podemos identificarnos muy fácilmente con la temática que plantea el documental y entender el motivo del suicidio. A ver… somos todos humanos. Y uno quizás cuando decide migrar a otro país es porque tiene la esperanza de ser alguien en la vida, deciden invertir todo su dinero, incluso a veces tus padres te ayudan, y en cambio son explotados. Entonces ¿qué pasa cuando te roban todos tus recursos? Uno se derrumba psicológicamente. El tema del suicidio como consecuencia, por respeto a la comunidad, lo tratamos de manera muy sutil pero estaba directamente conectado con la explotación laboral. Cuando sucedió este episodio en el que encontraron a un muchacho colgado en un invernadero fue un momento decisivo para la comunidad. Exploto la bronca de la gente y comenzaron las huelgas. Al principio de la película se ve esto, porque sucede 24 horas después y estaban todos reunidos en el templo comenzando a ser activistas.

¿Cómo obtuviste los testimonios? 

Marco escribió el dossier. Confié en él, primero porque es una excelente persona que ayudó en los últimos diez años a esta comunidad a luchar y organizarse. Confían mucho en él. De hecho, está marcado por la gente de estos campos y tiene un programa de protección de parte de la policía; porque los empleadores son bastante peligrosos, además de ilegales. Necesitan ser controlados por un superior a la policía. Es ilógico pero es así. Gracias a Marco construimos una relación de pares con ellos, logramos en seis meses tener una cercanía que hubiese demorado años. Era necesario denunciar el tema de las drogas, pero creeme no es algo que esten dispuestos a hablar con tanta facilidad porque un SIC tradicional no come carne, no toma alcohol, no fuma. Es tabú. Entonces este nivel de confianza fue sincero. Recolectamos testimonios de personas que se convirtieron en personajes centrales de la película.

En este sentido, la estética del film cuenta con una fotografía que podría representarse con el gore. Sin embargo, contiene escenas donde los personajes utilizan vestuario extremadamente colorido, brillos y operan como interpretes de un musical dramático donde cantan y bailan para expresar su descontento ¿Cómo surge esta idea artística

Bueno. Es una pregunta bastante difícil de contestar. Hay muchas razones. Por supuesto que es más fácil hablar de la temática en colores oscuros. La elección de los colores no significa que bromeamos sobre esta situación tan dramática ¡Todo lo contrario! Lo pensamos mil veces antes de poner este corte entre lo oscuro y lo colorido. Honestamente, a mi no me convenció pero como somos un colectivo primó la decisión del departamento de arte. Si puedo hablarte del híbrido entre elementos tradicionales del baile, música y vestuario; el sentido que usamos fue mezclarlos para comparar, de alguna manera, las culturas y conectarlos con el gospel de los afroamericanos en los Estados Unidos que también eran trabajadores en el campo. En cuanto a la música, quizás haya una conexión con Bhangra music. En general, esta música te permite cruzar culturas. Es fácil mezclar este ritmo con otro tipo de música. Por ejemplo, los compositores de la música del film establecieron un mix de influencias musicales, estilo folk, que resultaron muy buenos para escribir las letras de la película que pensamos para el guión.

Estas letras remiten a la teoría fordista. Incluso se observa como el trabajador realiza la producción en serie para obtener del campo las cosechas ¿Fue adrede? 

Muy buena observación! Justamente, quisimos representar el fordismo en la primera escena musical. La industrialización de la cultura que sucede a través de la música emula la escena de Bailarina en la Oscuridad, de Lars von Trier. Por su puesto no se compara con esa fábrica pero es la idea que primaba.

¿Con qué propósito trajiste tu película al festival FINCA? 

Para mí es una gran oportunidad de mostrar los efectos de la globalización. Ver cómo la audiencia reacciona ante el problema. Sobre todo porque hay muchos italianos en este país. Es muy importante que comparen su vida diaria con la cultura de allá. Quiero comparar visiones locales, conocer experiencias colectivas. Siempre disfruto mucho los festivales por los debates que se generan con el público, creo que de éstos se germinan grandes ideas.

© Luciana Calbosa, 2018 | @LulyCalbosa

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