Productores

Entrevista a Axel Kuschevatzky

 

El Secreto de sus Ojos representa tu debut como productor de películas (en este caso, Productor Asociado). ¿Cómo llegaste al proyecto?

 

Hace casi tres años, Juan Campanella me dice: “Quiero empezar a laburar con vos. Quiero ver qué podemos hacer juntos”. Nosotros tenemos una mirada parecida del universo. Además nos divertimos mucho y somos amigos. Entonces le digo: “Me encantaría”.


Armamos una reunión en la casa de Claudio Villarruel, el director artístico de Telefe. Hablamos con él y con Alejandro Parra, que es el responsable de la producción de cine del canal. Les pareció muy buena idea la de laburar juntos, con producción de Telefe. La idea era sumarle a Telefe un ángulo que no estaba muy explorado, que eran películas con otro perfil. Telefe ha generado éxitos, pero no ha tenido películas de la talla de El Hijo de la Novia. Han hecho películas muy exitosas, pero más para consumo interno de la Argentina, como la de los Bañeros. Una excepción es La Fuga, de Eduardo Mignona, que ganó el Goya.  

Empezamos a laburar con Juan. Al tiempo me dice que quiere hacer una adaptación de la novela La Pregunta de sus Ojos, de Eduardo Sacheri, y que quiere hacerla con él. Ellos ya se llevaban bien. Me pareció perfecto. De ahí pasaron unos meses, se escribió una primera adaptación… Aunque hice algunas observaciones, ya en esa etapa primigenia era un guión poderoso, llamativo. Se acercaba mucho al cine clásico americano, pero con una vuelta de tuerca. Se hicieron algunos cambios pertinentes. Se modificó el tercer acto de la película (la última media hora). En paralelo, vino el co-productor español de la película, Gerardo Herrero, que maneja Tornasol —la productora más fuerte de España— y empezamos a co-producir con ellos El Secreto… y otros proyectos en los que querían que participáramos. Entre esos proyectos estaba Las Viudas de los Jueves, de la que también me convertí en productor. 

¿Habías leído la novela de Sacheri? ¿Conocías su obra?

Conocía algunos cuentos y lo ubicaba a Eduardo. Más allá de eso, no soy un lector muy placentero de ficción. Yo suelo leer periodismo. Leo guiones o periodismo sobre historia contemporáneo o sobre historia del cine. Pero no soy lector convulsivo de novelas. Además, disfruto más leer un guión que una novela (risas). Es mucho más disfrutable.

  

¿Es verdad que vos sugeriste a Guillermo Francella para el papel de Sandoval? Guillermo y vos habían trabajado juntos en Casados con Hijos.

 

La idea de Guillermo surgió de una charla con Juan y con Ricardo Freixa, productor de El Hijo… y Luna de Avellaneda. Cuando nos preguntamos quién podía hacer un personaje tan complejo, con cuestiones personales tan complicadas, pero que generaba empatía… Tenía que ser alguien que manejara un registro muy amplio, que era ir y venir de la comedia al drama. Habiendo hablado con Guillermo y siendo amigo personal de él… La gente no conoce mucho a Guillermo. Más allá de ser un tipo gracioso, Guillermo tiene una carga de melancolía personal. Tiene un aspecto melancólico, algo que era ideal para ese personaje de Sandoval. Me sentí muy cómodo proponiéndoselo a Juan. Y Juan dice que lo va a pensar, y a los dos días me manda por mail con una foto de Guillermo retocada, sin bigotes, con anteojos… “Y sí, es Guillermo”. Estábamos muy convencidos de que era ideal para el personaje.

Contame cómo fue la relación de trabajo con los productores españoles.

La verdad que la mejor. Las dos películas tuvieron doblajes paralelos. El Secreto… terminó el doblaje con una diferencia de días de Las Viudas… y en el caso de las dos películas, que tienen cosa conceptuales en común, nos sentíamos cómodos con una idea que practicábamos todos: películas masivas, pero de calidad. Es decirle a la gente: “No es sólo una película, es un evento. Vas a ver a esta gente como no la ves en televisión”. Si bien las sociedades son complejas (hacer una película cuesta mucha guita) cada uno confiaba en el otro. Además, nos queremos, disfrutamos mucho… ¡Y cómo a El Secreto… le está yendo bien, no nos podemos quejar! (risas)

Mencionaste Las Viudas de los Jueves, que se estrena en breve. ¿Qué podés contarnos al respecto? ¿Cómo fue trabajar con Marcelo Piñeyro?

De Juan soy muy amigo. Tenemos una relación de hace años. Juan y Marcelo soy tipos muy diferentes, pero tienen en común una claridad de lo que quieren contar. Y los dos son cinéfilos. Juan un poco menos practicante, pero Marcelo es uno de nosotros. Un tipo con el que te podés sentar y hablar tranquilamente de películas de Jean-Pierre Melville y saltar a Transformers 2. Tiene una actitud alucinante, y es un tipo al que le gusta mucho mucho mucho el género: el policial, el suspenso. Es todavía más adherente al concepto de géneros que Juan, aunque a Juan se lo reconoce como un director de género. Con Marcelo fue leer el guión, hacer unas observaciones que no tenían que ver con la calidad sino con planteos como “¿Qué pensamos que puede esperar la gente de esta película?”. Además es un tipo que te escucha, que tiene buenas ideas. Es gente tan segura y con tantos años en le medio que no tiene miedo. Tratan de hacer la mejor película posible.

¿Es verdad que Campanella y vos están craneando un guión juntos?

Estuvimos trabajando, junto con Gastón Gorali, el guión de una película de animación. Está en un largo proceso de desarrollo. Además, todos tenemos proyectos paralelos. Juan, Ricardo Freixa y yo entramos en una producción animada que seguro se estrene antes de fin de año: Plumíferos, la primera película animada cien por ciento digital hecha en Argentina. Además, es parte de los proyectos con Telefe.

 

Fuiste creciendo en lo profesional, pero nunca abandonaste a tu primer amor: la revista La Cosa, que últimamente abarca más géneros que el fantástico. ¿Cómo fue dar ese paso?

 

Hay un proceso que nosotros iniciamos hace casi siete años, y que ahora se está notando más. La revista siempre cubrió géneros. Desde los primeros números hemos hecho notas sobre películas de espías, de artes marciales, de movimientos como el Blaxploitation… Nunca fue estrictamente una revista de monstruos que se bajan del espacio. Nosotros sentíamos que teníamos el tono y el sentido para aplicar también a películas que estaban más en el límite. Hicimos que la revista se hiciera cargo públicamente de que estaba cubriendo otros géneros —por más que ya los veníamos cubriendo—, sin dejar de lado la columna vertebral de esto, que es el terror, la fantasía y la ciencia-ficción.

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