24.03.10
Programadores

Entrevista a Marcelo Alderete y Pablo Conde (Generación VHS)

Marcelo Alderete y Pablo Conde. Sobre sus cabezas y en la cajita, Michael Ironside en Scanners.

Durante marzo, el Malba le dio lugar a un ciclo dedicado a esa generación de cinéfilos que se formó a través de una videocassetera. Desde El Satánico Dr. No hasta Breakdance, pasando por Muchacho Lobo, Generación VHS permitió recordar aquellos films, esta vez en pantalla grande. Vale apuntar que queda un fin de semana para disfrutar de estas recomendables joyitas cinematográficas. Marcelo Alderete y Pablo Conde, responsables del asunto, charlaron con A Sala Llena.

 

¿Qué es Generación VHS?

Marcelo Alderete: En principio, una idea de programación. Como fue todo tan rápido, no nos pusimos a teorizar mucho con Pablo, fue un nombre que salió una vez que teníamos varios títulos y no encontrábamos la forma darle un sentido a la selección. Una vez que salio ese título, todo lo demás se acomodó solo: si yo te digo que hay un ciclo de cine que se llama Generación VHS, cualquier cinéfilo empieza a tirar nombres de películas.

Nosotros, los nacidos en algún momento de los setentas, somos los primeros que vimos las películas en diferentes formatos, primero en cines (con suerte o desgracia, hasta es posible que haya sido en algún cine de barrio), después en VHS, más tarde en DVD y seguimos en Blu-ray o directamente en la computadora. Ya no es solamente como decía Daney, “películas que miraron nuestra infancia”, si no que crecieron con nosotros. Si pensás en una película cualquiera en relación con tu vida, vas a ver que creciste a la par de esa película, quizás la viste con tu viejo y hoy tu viejo ya no está, o el cine donde la viste ya no existe o los amigos con los que la viste ya no los ves más, pero la película continua y el puntapié inicial de eso fue el VHS. Y a partir de ahí los otros formatos, que también permiten que ciertas películas no desaparezcan. Por mala que sea una película, yo no creo que tenga el derecho a desaparecer.

Supongo que todo eso hace a una Generación VHS. Pero no estoy muy seguro.

Pablo Conde: La Generación VHS no es una cierta cantidad de películas unidas bajo una simpática excusa. Yo creo que realmente existe tal Generación y que muchos somos hijos de ella. Todos los que estamos entre los 20 y los 40 nos criamos con una videocassetera como amiga, compañera de veladas, cómplice de aventuras, excusa de encuentro con parientes y amigos. De allí se desprende una forma completamente distinta de ver cine, que da un poco por tierra a varias teorías previas. A partir del videoclub, el espectador se convierte en un anarquista audiovisual, renegando de la imposición de la taquilla para transformarse en el responsable de su propia construcción cinéfila. A partir del VHS, elemento que no sólo permite reproducir sino grabar para conservar y ver y rever hasta el hartazgo, nada volverá a ser lo mismo para el cine y la televisión. El poder del Play es el más grande que un espectador puede tener. Y sí, como aseguramos por ahí: todo Play es una cuestión moral.

 

¿Recuerdan cuál fue la primera película que vieron en formato VHS?

Pablo: Sí, las primeras fueron Poltergeist y Martes 13 II, en casa de amigos. Pero jamás me voy a olvidar cuando mi viejo llegó con nuestra primera videocassetera bajo el brazo y dos películas que vería en repetición durante las siguientes 24 horas: ¿Y… Dónde Está el Piloto II? y Locademia de Policía. Se me cae una lagrimita…

Marcelo: La verdad que no me acuerdo, pero, sin ir a chequear fechas y demás, me viene el recuerdo de Cuerpos Ardientes, de Lawrence Kasdan y Doble de Cuerpo, de Brian De Palma, pero esto quizás tenga más que ver con las realidades y necesidades de un adolescente que con la exactitud de los recuerdos. O alguna de terror italiano. Darío Argento (que para mí es muy importante, alguien que debería figurar en un lugar de mayor importancia dentro de la historia del cine) o alguna de Lucio Fulci, que es un director menor, pero muy prolífico, ideal para la época de oro de los videoclubes.

Pero sí recuerdo la siguiente anécdota: con mi hermana alquilábamos películas para el fin de semana, íbamos el sábado temprano y alquilamos cinco títulos, por decir una cifra, veíamos dos temprano y los íbamos a cambiar diciendo que ya las habíamos visto, que nos habíamos equivocado, y nos llevábamos otros dos títulos diferentes, así, en un fin de semana te veías siete u ocho películas y nos ahorrábamos un par de alquileres. La cinefilia es algo inexplicable, enfermizo y hermoso.

 

¿Cómo llegaron a crear un ciclo nada menos que en el Malba?

Marcelo: Por obra y gracia de Fernando Martín Peña.

Pablo: Exacto. Veníamos con la intención de proponerle varios ciclos posibles, siguiendo un poco la lógica de nuestro trabajo como programadores en el Festival de Cine de Mar del Plata y, por supuesto, nuestros gustos. Cuando llegó la hora de elegir un eje, surgió de una manera tan natural como obligatoria: estaba claro que no podíamos ir hacia otro lado.

Marcelo: Cuando ya teníamos más o menos todo armado, pensábamos que Fernando nos iba a decir que no, que estábamos locos, o, en el mejor de los casos, que hagamos otro tipo de selección. Puros prejuicios de nuestra parte, porque fue todo lo contrario. A él le gustó la idea y nunca nos dijo nada sobre ningún cambio. Nada, libertad absoluta. Que una persona como Fernando, que todos sabemos el lugar que ocupa y lo que representa para el cine en Argentina, nos haya permitido hacer esto es como una fantasía hecha realidad, y que encima funcione con el público, es un plus que no esperábamos. O no tanto, por lo menos. Ver a tanta gente feliz de poder volver a ver películas como Breakdance (una función inolvidable para todos los que estuvimos) o Scanners, es para nosotros una alegría enorme.

El gran problema del cine me parece que es el de lograr esa parte social de ir al cine, juntarse para ir a ver una película, este —y no los formatos— es el gran tema del cine: lograr que la gente siga yendo, que sigan existiendo salas como el Malba y no sólo multisalas para películas que llevan dos millones de personas.

Pablo: Es cierto, lo social de ir al cine se pierde cada vez más. Creo que es culpa de muchísimos factores. El primero, indiscutiblemente, son los precios, cada vez más privativos. Después la piratería, quizás. Pero el factor más preocupante es este alejamiento que estamos teniendo todos en general. Lento, pero constante. Parece que el camino está cada vez más marcado: tener todo en tu casa, bien al alcance, cosa de no tener que salir mucho. Y, por otro lado, se pierde esa sana costumbre de juntarse con los amigotes a ver algo. Aunque por ahí al decir esto uno lo que realmente hace es delatar la edad…

 

La elección de películas es variada. ¿Cuál fue el criterio que manejaron a la hora de armar la programación?

Marcelo: Cuando empezamos a seleccionar sobre los títulos posibles, había de todo un poco. Principalmente películas que queríamos volver a ver en el cine, en fílmico. Una actitud muy egoísta de nuestra parte, es cierto. Una vez que surgió lo de Generación VHS, como te dije antes, todo tomó forma muy rápido. Hasta incluso permitirnos seleccionar películas malas. No habría sido justo dejarlas afuera. Otro criterio fue programar una película de cada director, algo que finalmente no hicimos, como verás lo nuestro no es el rigor. Y, adelanto exclusivo, como quedaron tantos títulos afuera, existe la posibilidad de hacer una segunda parte, veremos…

Como decimos en el catálogo del Malba, se trata principalmente, de recordar un momento. En una página alguien escribió sobre el ciclo que era una mezcla de ironía y nostalgia. Me parece bastante acertado, pero a mí, personalmente, no me interesan la nostalgia, ni la ironía (aunque si tengo que elegir, prefiero ser irónico). Esa idea de recordar tiempos pasados que no volverán, me parece horrible. Cinema Paradiso es una película que detesto. Yo, no sólo como cinéfilo, me quedo toda la vida con esta época, la nostalgia, puede ser algo feo que no te permite crecer, que te estanca. La idea equivocada de que todo tiempo pasado fue mejor. Que lo viejo alimente lo nuevo, es una frase que me encanta. Ver estas películas que programamos, además de por los recuerdos, para ver donde quedaron ubicadas esas películas o esos directores. Hoy Wenders parece que no existe, ¿quién se acuerda de su última película? Y sin embargo en la época de Paris, Texas, era un director importante y muy tenido en cuenta por la crítica y los festivales. Paul Bartel es un director bastante ignorado, pero ves hoy Comiéndose a Raúl, y sigue siendo una gran película, mejor que Robert Altman cuando hace comedias, sin dudas, por poner un ejemplo. Y por otro lado, la ironía es una manera de mirar a las cosas por arriba, que tampoco me gusta. Ese decir algo, pero en verdad decir otra cosa, no me parece, aunque es algo con lo que también crecimos, vivimos y usamos. Stephin Merritt dice que hoy en día todo se dice con comillas. El concepto de una película tan mala que termina siendo buena no me gusta, la gracia es que nos guste una película a pesar de que sea mala (ni hablar del término “bizarro”, que odio profundamente). Esto, poder disfrutar de malas obras, es algo que solo tiene el cine y no lo comparte con ningún otro arte.

Volviendo a lo anterior, es como la escena de Ratatouille en donde el critico terrible prueba la comida hecha por la rata Remy y al probarla le produce un flashbacks hacia los momentos más felices de su infancia. El tema de la nostalgia, la ironía, los recuerdos, las miradas de segundo grado, etc., son todos elementos que sirven para pensar, sobre el cine y otras cosas. Me parece que eso es algo que podemos generar con esta selección de películas.

Y para terminar, hace poco leí una nota del crítico español Roberto Cueto, que dice algo que nos identifica, habla de “una democratización del gusto que atiende más a una educación sentimental que a una jerarquía académica”. Eso esta muy bien.

Pablo: Y qué se puede agregar después de esto… La idea era que no quede nada afuera, algo imposible, por supuesto. Queríamos que quede representado todo lo que a uno se le viene a la mente cuando dice “VHS”. Nos faltó hablar del tracking…

 

En la programación hay tanques hiperconocidos y también oscuridades más ignotas o poco recordadas. ¿Cuál consideran que es la joya perdida que el espectador no debería dejar pasar y por qué?

Marcelo: Lamentablemente, y esto es culpa nuestra ya que tardamos demasiado en responder a tu pedido de una entrevista, algo que te agradecemos mucho, ya quedan pocas películas por proyectarse, pero siempre esta la posibilidad de que se vuelvan a dar en el Malba, yo no dejaría pasar Ella, de Avi Nasher, una película mala, única e inexplicable, justamente por eso. ¿Quién hacía estas películas? ¿A quién estaban dirigidas? ¿Donde esta hoy esta gente? Comiéndose a Raúl y Carrera Mortal, ambas de Paul Bartel., por lo dicho anteriormente, en algún lugar entre Robert Downey Sr, y Robert Altman, esta Paul Bartel, un director único que debería ser más reconocido, además aparece como actor en Piraña de Joe Dante. Y El Club del Terror, que es una versión clase B y adolescente de Después de Hora, al volver a verla nos sorprendimos de lo buena que es y de lo poco que le paso el tiempo.

 

Pablo: Coincido en la selección de Marcelo. Agregaría Quiero Decirte que te Amo, porque es una película muy poco conocida y sorprende a más de uno cuando se entera que la dirigió Rob Reiner o la protagonizó John Cusack. Pero la verdad es que todas y cada una de las películas que elegimos tienen su valor, ya sea desde la calidad, la bizarrez, la nostalgia o el disparador que uno prefiera elegir. O la ironía, para terminar de sumar elementos que Marcelo insistió en odiar con ganas, ¿no?

 

Un Top 3 de películas editadas en video según el arte de tapa de las cajitas.

Pablo: Van cinco para ampliar un poco más un resumen casi imposible de hacer.

Muchacho Lobo, de Rod Daniel: Michael J. Fox debería recibir alguna condecoración por ser la cara visible de los ´80. ¿Dónde estaríamos como raza sin Marty McFly? No es casual que sea una de las imágenes que elegimos para representar al ciclo.

Un Loco Verano, de “Savage” Steve Holland: la breve pero intensa obra de Holland en los últimos 80s-primeros 90s, nunca fue reconocida. Un crimen. En esta tapa conviven John Cusack, Demi Moore, Bobcat Goldwait y Curtis Armstrong. Diciéndolo en inglés: how eighties can you get?

Corazón Salvaje, de David Lynch: primero y principal, es Lynch. Segundo, es una tapa apaisada. Tercero, Sailor y su chaqueta de piel de víbora que representa blablablá. Cuarto, Lula en una ardiente bocanada de erotismo. Quinto: una tapa inolvidable.

Reanimator, de Stuart Gordon: una de las mejores portadas de todos los tiempos. Impresionante.

Vida de Solteros, de Cameron Crowe: Uno de los personajes de la película muestra una postal (Beso en el Hotel de Ville, de Robert Doisneau) mientras desea que la vida fuese tan sencilla como esa brevísima instantánea parisina. La portada de Singles es, a la vez, un sentido homenaje a Doisneau, una respetable reproducción y un fresco de la vida grunge.

Marcelo: Insisto con Cuerpos Ardientes, de Kasdan y Doble de Cuerpo, de De Palma. También La Casa Cercana al Cementerio, de Fulci; El Pájaro de las Plumas de Cristal y El Gato de las Nueve Colas, de Argento. Gotcha!, con las piernas de Linda Fiorentino en primer plano, una belleza. Y nunca supe, quizás alguien me lo pueda explicar ahora, por qué las cajas de las películas condicionadas eran tan grandes, cuando se suponía que los consumidores de este material lo primero que querían era pasar desapercibidos.

 

 

Durante el auge del VHS había muchas casas editoras de video. Las más conocidas eran AVH, Gativideo, Transeuropa, LK-tel. También habían otras: Transmundo, Lucian Film, Teleargentina, París… cada una tenía una presentación especial antes de la película, que incluía adelantos de los futuros estrenos. ¿Cuál de esas presentaciones les llamaban más la atención? Por ejemplo, recuerdo la de Arrakis (que comandaba el ahora director porno Víctor Maitland), que empezaba con un clip con fragmentos de otros estrenos, al ritmo de “Highway star”, de Deep Purple, y “Typical male”, de Tina Turner.

Pablo: Excelente pregunta. Había de todo: institucionales seriotas (Gativideo y Transeuropa a la cabeza), intermedias (Tauro, LK-Tel) y casposas (Buena Onda, Lucian), aunque los aplausos para mí siempre se los llevaron los muchachos de AVH, por ser a la vez serios, desconcertantes, de avanzada y un poco cursis. Entre videocassettes color lavanda, el turismo en San Luis, las obleas antipiratería y los videitos del tipo que alquilaba una peli trucha animado con una Tandy 2000, hay que admitir que nadie jamás los pudo superar, algo que no es precisamente bueno…

Marcelo: Me acuerdo de la de Arrakis. Y por algún motivo me quedo en la memoria la de Transeuropa. Había algunas con actores presentando próximos títulos, pero no recuerdo el nombre de las distribuidoras, y menos el de los actores. El logo que aparece en nuestro trailer, realizado por el joven artista Agustín Arevalo es un homenaje a esas presentaciones.

Pablo: ¡Un genio, Agustín!

Marcelo: Si, y también fue el autor de los afiches, el de Piraña, que el Malba uso como tapa del catalogo del mes, y el de Muchacho Lobo, que se uso para publicidad.

 

En estos tiempos de globalización e Internet, ¿es posible que en un futuro cercano tengamos una generación DVD?

Marcelo: Me parece que no, que el DVD es más una forma de almacenar que otra cosa. Hoy las películas están en los discos rígidos, y supongo que el futuro nos llevara a la desaparición de los soportes físicos. Por eso, pienso ahora, le dimos tanta importancia a las cajitas de VHS. Con los CD pasó lo mismo en relación a las tapas de discos. Hoy si buscas una película en tu casa, lo más probable es que te acuerdes el tipo de marcador que usaste para escribir el nombre en el DVD que en otra cosa, o tenés un DVD con cinco películas en DIV-X. Por otro lado, el fetichismo del coleccionista siempre va a existir, y esta perfecto, basta con ver las ediciones de The Criterion Collection y esas cajitas hermosas que hacen.

Pablo: Yo creo que la Generación DVD nunca va a existir. Quizá ya exista la Generación DIV-X y sus variantes (Generación Taringa, Generación Mantita en la Calle, Generación Kiosko de Revistas que Vende Pelis Piratas, Generación Vendedor Ambulante en el tren, etc.), pero la Generación DVD no tiene más chances. La aceptación total del DVD fue muy tardía en nuestro país, el cual desgraciadamente nunca fue educado en la sana costumbre del coleccionismo de películas. La culpa de esto la tienen las editoras de VHS: el mercado de venta directa estaba reservado a los títulos infantiles y a precios privativos, por lo que era muy difícil armarse de una buena colección, algo que en otros países siempre fue lo más común. Por otro lado, si bien hubo muchos que crecieron conociendo el DVD y desconociendo el VHS, no tardaron en desembocar en este preciso instante, en el que todas las reglas parecen desaparecer. Si nosotros insistimos en que el VHS democratizó el cine, el DVD fue el puente, la distracción que abrió dos caminos: el Blu-Ray (con su —por el momento— insuperable calidad, escaneo de negativo de por medio) y el DIV-X, el formato que permite que —legalidades de lado— no haya prácticamente más fronteras entre el espectador y la obra. Hoy en día, más que nunca, todos podemos ser nuestros propios programadores, algo que si se piensa con cierta distancia, es absolutamente futurista.

http://generacionvhs.blogspot.com/

 

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