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05.11.15
30° Fest. Int. de Cine de Mar del Plata _ Festivales

30º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Día 6

Miércoles 4 de noviembre.

Mitad de semana, lo que no impide que las salas donde se realice el festival sean un festín de público entusiasmado. El caso paradigmático de la jornada fue la primera proyección de Daemonium: Soldado del Inframundo, que a medianoche convocó a toneladas de fanáticos del terror y el género fantástico.

Por el lado de las actividades especiales, los responsables de la página del festival fueron los protagonistas de la charla Mucho pasado por delante, en la que se dieron detalles de la recuperación de archivos de ediciones anteriores de Mar del Plata. También fue presentado el libro La Imagen Recobrada, de Daniela Kozak, en donde Fernando Martín Peña, Roger Koza, Paula Félix-Didier y la mismísima Kozak.

Una oferta abundante, la del festival, y cada una ofrece algo jugoso para los espectadores.

 

El Apostata, de Federico Veiro (Uruguay, 2015 – Competencia Internacional), por Carlos Federico Rey

No es común el tratamiento de un tema como apostatar en el cine de hoy, la Iglesia Católica ya es un monumento vetusto y el cine lo refleja como tal, la burocracia eclesiástica que decide mostrar Veiroj choca contra argumentos débiles que tiene el Madrilista Tamayo para abandonar la fe católica bajo el lema “no quiero figurar en sus registros” pide la anulación de su bautismo y una supuesta liberación que le permita definir su futuro. La película juega con simpáticos personajes secundarios como una hermosa prima del protagonista con la cual tienen relaciones y un chico alumno de Tamayo, lúdico y divertido con una madre interesado en el profesor. Sueños y fantasías oníricas de Tamayo son utilizadas por el director como puente de la puesta en escena para mostrar la ridiculez del papeleo religioso para despegarse de la pesadilla de estar atado a la fe cristiana. Todo una sonsera  de una película pretenciosa, como la iglesia, pero con poco cine para disfrutar.

calificacion_2

 

 

 

Cómo Funcionan Casi Todas las Cosas, de Fernando Salem (Argentina, 2015 – Competencia Argentina), por Matías Orta

Cuando muere su padre, Celina (Verónica Gerez) decide dejar su trabajo en una casilla de un peaje semiabandonado. De San Juan y comienza a trabajar de lo que hacía su progenitor: vender libros puerta a puerta. Más precisamente, el libro Cómo Funcionan Casi Todas las Cosas, que incluye una gran cantidad de consejos para mejorar la vida, como un libro de autoayuda. El objetivo de la muchacha es reunir la cantidad suficiente de dinero para viajar a Italia en busca de su madre.

La ópera prima de Fernando Salen sigue a Celina en su periplo, donde hay mucho de road movie, y también se detiene en los personajes secundarios, quienes, al igual que la protagonista, se turnan para abrir cada secuencia contando algo a cámara. El director se concentra en las actuaciones, donde sobre sale la de Gerez. También le saca el jugo a cada locación sanjuanina, pero siempre en función de la historia y evitando mayormente los pintoresquismo (hay algunos, pero puestos de manera muy pensada). En el elenco, Rafael Splegelburd y Pilar Gamboa se lucen como personajes secundarios.

Un muy interesante relato de búsqueda de uno mismo, sin abusar de las contemplaciones, que también permite ver un nuevo y promisorio cineasta argentino.

calificacion_4

 

 

 

Koza, de Ivan Ostrochovský (Eslovaquia, 2015 – Competencia Internacional), por Emiliano Román

Peter Baláz supo ser un boxeador olímpico, con los daños físicos y neurológicos que suelen ser secuelas de una deporte tan extremo, Peter “Koza” decide volver a competir con el fin de reunir dinero para un aborto de su mujer, con el cual él no está de acuerdo.

Con un registro absolutamente minimalista y un realismo inquietante que se entrelaza con el documental, “Koza” se interpreta a sí mismo en esta especie de road movie por las frías carreteras de la Europa oriental. Los diálogos son escasos, las vivencias crudísimas y la frialdad de sus personajes tan solitarios y desamparados se apodera del relato que en más de un momento se vuelve asfixiante.

Un film pequeño, íntimo, sencillo pero muy inquietante que puede rescatar el ocaso de algunas personas que gozaron de gloria en su momento y el presente los deja en situaciones de extrema vulnerabilidad y desolación.

calificacion_3

 

 

 

Paula, de Eugenio Canevari (Argentina, 2015 – Competencia Argentina), por M.O.

Paula (Denise Labbate), la joven criada de una familia acomodada de la ciudad de Pergamino, descubre que está embarazada. Sabiendo que no puede tener al bebé, acude a una clínica para hacerse un aborto, pero el precio es demasiado elevado para sus humildes bolsillos. Comenzará a buscar la manera de recaudar dinero, sin que sus patrones se den cuenta.

En paralelo a las desventuras de la protagonista, el director debutante Eugenio Canevari le imprime un estilo cercano al de Lucrecia Martel en La Ciénaga, mostrando las miserias de personas de clase alta en un lugar aislado, donde la ostentación y la pose es más importante que el amor y el respeto hacia el prójimo. La premisa no resultan muy novedosos y el final no tiene un cierre. Así y todo, se rescata el modo en que el director narra evitando ciertos lugares comunes (nunca se pronuncia la palabra “aborto”, por ejemplo) y sobreexplicaciones. Además, contribuye el uso de planos fijos, lo que permite captar el trabajo naturalista de los actores.

Sin llegar a ser una gran película, Paula tiene sus méritos y funciona para ver que las clases más altas suelen ejercer una oscura impunidad.

calificacion_3

 

 

 

Desde Allá, de Lorenzo Vigas (Venezuela, 2015 – Competencia Latinoamericana), por E.R.

Al mejor estilo de La Virgen de los Sicarios, este largometraje venezolano sabe relatar el vínculo que se arma entre un hombre mayor y profesional acomodado económicamente y un jovencito marginal que bordea todo el tiempo en situaciones de extrema violencia y riesgo.

Vigas nos muestra una Caracas cosmopolita con sus diferencias sociales y su idiosincrasia cultural, a la vez que va construyendo como se va tejiendo este vínculo tan peculiar, con subjetividades tan opuestas más allá de realidad social. Narrado clásicamente de forma lineal el film nos transita en el drama del dificultoso encuentro de personajes desolados que intentan sobrevivir a cierta violencia del sistema, uno desde los márgenes y el otro a partir de sus fetiches obsesivos. No es cliché, no es una historia de amor, es un relato del desencuentro del goce.

calificacion_3

 

 

 

Ryuzo and his Seven Henchmen, de Takeshi Kitano (Japón, 2015 – Autores), por C.F.R.

Kitano vuelve a explotar la comedia para contar el regreso de siete yakuzas que quieren retornar a los viejos hábitos y dominar un terreno donde puedan concretar sus fechorías. En el medio se encuentran con que, donde antes había gangsters, ese espacio fue ocupado por las corporaciones y lo más profundo del aparato capitalista. Ante esta cascara a priori progresista, Kitano pone la otra mejilla y se divierte construyendo hilarantes gags de comedia en la lucha de Ryuzo y sus secuaces contra los ejecutivos corporativos mafiosos que hoy dominan los negocios en Japón. Persecuciones, travestis, aviones, disparos, cuchillos, sables samurái son algunos de los condimentos que utiliza Kitano para que el ritmo de la comedia sea frenético, cinético y efectivo. Además, como en todas las buenas películas, una segunda capa de lectura nos indica claramente que la vejez que ya transita el director, todavía puede estar cargada de vitalidad, algo reflejado claramente en los divertidos personajes que construyen esta película.

calificacion_3

 

 

 

Yo, El y Raquel, de Alfonso Gomez-Rejon (Estados Unidos, 2015 – Panorama), por Enrique D. Fernández

Otra vez el indie melancólico se asoma con una historia que resume diferentes conflictos del universo estudiantil. Greg soporta sus días escolares dependiendo del aislamiento junto a su único amigo Earl, con quien filma películas caseras que parodian a grandes clásicos del cine de autor (sin duda el punto más alto de la película, junto con la participación de Nick Offerman). Pero entre sus obligaciones, su madre le encomienda hacerle compañía a una compañera a la que le diagnosticaron leucemia. Aunque paseamos por referencias conocidas del género, Yo, El y Raquel apuesta a un desarrollo enternecedor que paralelamente consigue remates efectivos (desde esos cortos delirantes inspirados por el cine de Herzog hasta los chistes negros respecto a dicha enfermedad terminal). Cabe resaltar el sólido guion de Jesse Andrews, además de la música a cargo de Brian Eno y la dirección de Alfonso Gomez-Rejon, de ahora en más un realizador a tener en cuenta.

calificacion_3

 

 

 

Foto: prensa del festival.

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