31° Fest. Int. de Cine de Mar del Plata _ Festivales

31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Día 4 – Críticas 1

Lunes 21 de noviembre.

Una nueva semana comienza, y el festival camina a paso firme, con películas que agotan funciones, y seminarios y charlas que convocan a una numerosa cantidad de público deseoso de cultivar su educación cinematográfica. Se destacaron especialmente la charla a cargo del veterano crítico Jonathan Rosenbaum y el seminario de cine de género centrado en una utilería, a cargo de Dany Casco y Agustín Aguirre, dos de los responsables de Daemonium. Ambos presentaron algunas de sus creaciones (incluyendo sables láser como los de la saga de Star Wars) y explicaron el modo de crear artefactos de fantasía usando herramientas fáciles de conseguir. El mensaje de Casco al finalizar fue muy elocuente: “Hagan, con lo que tengan a mano”.

A continuación, primera tanda de críticas.

 

No te Olvides de Mí, de Fernanda Ramondo (2016 – Competencia Argentina), por Matías Orta

Estamos en los años 30. Al salir de la cárcel, Mateo (Leonardo Sbaraglia) regresa a La Pampa. Ya nada es como era: sus camaradas anarquistas ya hicieron su vida, y le fue robado El Rey, su gallo preparado para la riña. En medio de su deambular conoce a Aurelia (Cumelen Sanz) y Carmelo (Santiago Saranite), dos hermanos en busca del padre, que trabaja en las Salinas Grandes de Jujuy. Mateo se dispone a llevarlos hasta allá arriba de su infatigable camioneta, que sirve tanto para transitar largos kilómetros como a la hora de hervir los huevos que ponen las gallinas que supo robar. Los tres emprenden la marcha, en un viaje que les permitirá conocerse más y entablar una relación de amistad.

La ópera prima de Fernanda Ramondo es una road movie de época, con todos los ingredientes de este subgénero, empezando por la inclusión de personajes que deben aprender a confiar en sí mismos para llegar adonde se proponen. Sin caer en un estilo contemplativo, la directora se las ingenia para transmitir detalles de los tres viajeros haciendo uso de los gestos justos y de las palabras adecuadas.

Leonardo Sbaraglia vuelve a mostrar su talento para transformarse en sus personajes. Su composición de Mateo, un español recio pero de buen corazón, es la enésima prueba de su capacidad interpretativa. Cumelen Sanz no se queda tras en su rol de una muchacha que esconde sus verdaderos sentimientos (por más positivos que sean), y el joven Santiago Saranite es toda una revelación.

No te Olvides de Mí es un film entrañable, que permite descubrir a una cineasta promisoria.

calificacion_4

 

 

 

Los Modernos, de Mauro Sarser y Marcela Matta (Uruguay, 2016 – Competencia Latinoamericana), por Alejandro Turdó

El niño del hombre

La dupla de directores uruguaya Mauro Sarser y Marcela Matta presentaron en la Competencia Lationamericana del Festival de Cine Internacional de Mar del Plata Los Modernos (2016), una comedia dramática particular, cuyo núcleo central busca representar a aquellos adultos que no pueden escapar a la eterna adolescencia, no se sienten cómodos echando raíces y quieren vivir libres de mayor cantidad de responsabilidades.

En el centro de todo está Fausto (Mauro Sarser), una suerte de bohemio que no parece ser capaz de tener una relación de pareja adulta en la cual acepte hacer concesiones, planificar una familia ni poner en práctica nada que interfiera con sus metas y ambiciones personales. Su entorno de amigos se debate entre cuestiones similares, al mismo tiempo que Fausto empieza a comprender que tomar decisiones difíciles es una cuestión inherente del mundo de los grandes.

Sarser actua, escribe y co-dirige este film cuya referencia directa podría encontrarse en el estilo de Woody Allen y sus historias, esas que hacen del  ego sus personajes y su neurósis el eje temático sobre el cual se mueve la historia.

Las más de dos horas de duración no afectan para nada una historia repleta de diálogos profundos entre los personajes, gracias a un guión que permite un alto grado de identificación y al mismo tiempo deja lugar para lo tragicómico.

calificacion_4

 

 

 

Moonlight, de Barry Jenkins (Estados Unidos, 2016 – Competencia Internacional), por Jose Luis De Lorenzo

Blackboyhood

Moonlight (2016) es un film constituido por tres segmentos temporales dentro de la vida de un joven afroamericano, en los que el propio director (Jenkins) suma vivencias propias fundidas con la base autobiográfica de la obra del autor, McCraney.

La película repasa vida de Little. Primero, parte de su niñez, regida por una disfunción familiar causada por la ausencia de un padre y la ¿presencia? de una madre adicta al crack. En una de sus escapadas, encuentra refugio en la casa de un extraño vendedor de drogas. Al empatizar con él, lo asiste amablemente.

Por medio de una placa que determina un corte, accedemos a una nueva etapa sobre Little, ahora con nombre propio (Chiron), de la que poco intuimos, y tras la que ha transcurrido una equis cantidad de años. A modo de Boyhood (2014), pero sin la osadía de contar con un mismo actor protagónico, se va conformando el perfil personal de un ya adolescente frente al recuerdo de su conflictiva infancia. Y en esta nueva etapa se suman secuelas de bullying escolar, maltrato físico y psicológico, junto a un comienzo de determinación de inclinación sexual. La vida de Chiron se rige por la ausencia de cariño, su imposibilidad para socializar y la pérdida de la imagen paternal suplente que lo marcó en el primer segmento.

Nueva placa y segmento, con un Chirón ya adulto -de quien tardamos unos segundos en reconocer por su estado físico y temporalidad- se parte hacia otras características del personaje en esta etapa; una muestra del resultado de las dos variables anteriores, y a partir de las que se va cerrando la personalidad y las cicatrices del pasado. Aquí es cuando Jenkins engloba axiomas de los que no deja en claro su posición acerca de cierta resolución, ni por qué en el film -situado en la ciudad de Miami- no aparece una sola persona caucásica, o hasta el atisbo de si una elección sexual está apoyada erróneamente en una incapacidad.

La segmentación como estructura narrativa en el film es prolija, simétrica, y eso establece una coherencia tal que nos da pase libre para entrar de lleno en el recorrido que propone Moonlight. Sin incluir golpes bajos en semejante historia, el film se perfila para ser uno de los más importantes en lo que atañe a este año.

calificacion_3

 

 

 

En Busca del Muñeco Perdido, de Hernán Biasotti y Facundo Baigorri (Argentina, 2016 – Hora Cero), por M.O.

La comedia argentina tiene una buena cantidad de vertientes, pero casi nunca se atrevió con el humor absurdo, pero no menos inteligente y creativo (al menos, no de manera satisfactoria), como el que desde los Estados Unidos potenciaron la trío David Zucker, Jerry Zucker y Jim Abrahams en películas como Y Dónde está el Piloto (Airplane, 1980). Es posible encontrar algo de esos elementos en algunos films del cine argentino de género independiente, por el lado de la productora Vaco Moloco. Pero el exponente más nuevo y deudor de aquellos largometrajes proviene de La Plata: En Busca del Muñeco Perdido (2016).

Fito y sus amigos se conocen desde chicos y siempre estuvieron condenados a ser suplentes, del equipo de fútbol vecinal y de la vida en sí. La chance de hacer algo grandioso reside en un muñeco gigante, relleno de juegos de pirotecnia, que, como es tradición, deberá ser quemado el 31 de diciembre, a fin de despedir el año anterior y recibir al nuevo. Pero a pocas horas del ritual, descubren que el muñeco, preparado con amor y dedicación desde hace tiempo, les fue robado. Tendrán un puñado de horas para recuperar la verdadera fuente de esperanza personal, no sin antes toparse con diferentes tribus, personajes y situaciones con alto grado de locura.

Los responsables de Tangram Cine ya venían demostrando su imaginación y su sentido del humor en las series web Policompañeros Motorizados (que retrata la vida de agentes de la ley cuando no están siendo heroicos) y Un Año sin Televisión. Aquí logran explayarse en su estilo, con montones de parodias y homenajes, un desparpajo a prueba de todo y un saludable nivel de autoconsciencia: en algunos momentos, los Fito y sus amigos suelen interactuar con los propios cineastas, y hasta advierten la llegada de flashbacks y se divierten con ese recurso. Y detrás de los gangs y del delirio que puebla la trama, una tierna oda a la amistad.

Si lo que se busca es reírse a carcajadas y disfrutar de referencias a superhéroes, monstruos, pandillas y demás, entonces En Busca del Muñeco Perdido se erige como una propuesta imperdible.

calificacion_4

 

 

Nuestra cobertura completa del festival.

Cobertura vía Instagram.

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