20.02.18
68º Berlinale _ Festivales

68º BERLINALE: La Prière (Cédric Kahn) / Daughter of Mine (Laura Bispuri)

La Prière, de Cédric Kahn (Francia, 2018) Competencia.

Thomas (Anthony Bajon) es un joven bastante escéptico. Esto hace que la rehabilitación al abuso de drogas dentro de una comunidad católica sea plenamente insoportable. Entre la limpieza física y mental que el tratamiento implica, tiene que sobrellevar además la pesada carga de poner su alma al servicio de algo que no quiere incorporar. Sus compañeros tratan de sostenerlo, ayudarlo, convencerlo pero su enojo e ira interna hacen que todo parezca irse por la borda en cualquier momento.

Kahn logra que entremos en el tren de Thomas y sus compañeros, con todas sus velocidades. Por momentos, explosivo e intenso y por otros, reflexivo y sensible. Aunque estén en una pacífica comunidad donde todo parece ir de manera perfecta, dentro de todos está presente esa alarma que anuncia el afuera y la posibilidad de recaer. Las plegarias constantes toman una presencia importante en el film, como si se tratase de una nueva adicción. Lo que por momentos pueda parecer como un guiño demasiado optimista, se profundiza con secuencias tales como las de la Hermana Myriam (Hanna Schygulla) intentando sacar a Thomas de su fingida estabilidad y concientizar sobre su problema real. La película retrata la dificultad de una rehabilitación y de los agujeros que quedan cuando ni las drogas, ni Dios, pueden llenarlos.

calificacion_4

 

 

 

Daughter of Mine (Figlia Mía), de Laura Bispuri (Italia, Alemania, Suiza, 2018) Competencia.

Victoria (Sara Casu) es una niña pelirroja de 10 años que vive en un pueblo de Cerdeña, lugar donde nadie más tiene el mismo color de cabello. Tímida e introvertida, la vemos no congeniar con otras niñas de su edad convirtiendo así al silencio como su única respuesta. Su madre, Tina (Valeria Golino), la sobreprotege en gran parte debido a la aparición de Angelica (Alba Rohrwacher), su madre biológica, quien a lo largo del film -de una manera u otra- se da ingenio para constantemente dar con el paradero de la niña.

Las tres mujeres comienzan un viaje de autodescubrimiento donde la cámara las acompaña de manera ágil y en recurrentes círculos sobre el paisaje árido de las playas de la región. Bispuri tiene la habilidad de reflejar en sus personajes las distintas facetas de un mismo linaje femenino. El relato se encarga de dejar de lado el punto de conflicto acerca de la maternidad de Victoria para centrarse en contar cómo este encuentro purifica el vínculo entre ellas, un rito de crecimiento para la menor. La maternidad y su incondicionalidad como también sus egoísmos quedan expuestos bajo ese sol que todo quema, hasta a los lugares más oscuros.

calificacion_3

© Marina Ceppi, 2018 | @marceppi

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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